Casi-quesada pasiega low carb

Qué deliciosa me parece la quesada (mi adorada tía residente en la bella Cantabria lo sabe bien 🙂 ). Si bien la auténtica se hace con leche fresca y cuajo, aquí os traigo una versión fácil y bastante low carb de la misma que apuesto podrá aplacar vuestras ansias.

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Para una quesaduca  más bien pequeña (no me dejo hacerla grande que me la pimplo de una sentada tenga el tamaño que tenga) necesitáis:

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  • un huevo
  • 20g de tagatosa (o edulcorante al gusto)
  • un pellizco de canela en polvo
  • ralladura de limón
  • 100g de requesón
  • 25g de mantequilla fundida
  • 120g de harina de almendra

Al lío. Mezcladlo todo con energía y al molde previamente untado con mantequilla con ello. Hornead a unos 150ºC durante una media horita (usad el viejo truco del palillo cuando empiece a dorarse), ¡y ya! Dejadla enfriar (a poder ser varias horas en la nevera para que alcance su punto álgido) y atacadla sin piedad 🙂

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A aquellos puristas de las quesadas os diré que la textura no es idéntica (hacerla tan densa sin harina es complicado), pero sabed que el requesón sí le aporta la típica “granulosidad”. ¡Cómo saben estos cántabros! Va para ti, tía favorita 😀

Casi-pavlova de coco low carb

¿Cuántas cosas en esta vida suceden gracias a (o por culpa de) un “¿por qué no?”?  Pues este post es una de ellas (no he decidido aún si entrará en la categoría de “gracias a” o en la de “por culpa de” 😉 )

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Pues sí, tenía una clara de huevo que me había sobrado de la crème brûlée (curiosos aquí) y el horno iba a estar a 100ºC durante hora y media (por idéntica causa)… No hacía falta ser un genio: era el momento perfecto para probar el merengue de coco low carb que hacía tiempo me rondaba por la cabeza. Lo ideal de hecho es hacer siempre ambos postres, comerse el merengue el mismo día para que no se ablande  y dejar la crème brûlée en la nevera para el día siguiente: optimizando recursos 🙂

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Y aquí está, una delicia “bastante low carb” (por los extras – léase nata y frutillas – que convierten el merengue en “pavlova”). Si lo dejáis en “merengue de coco” a secas, cabrá de sobras en la categoría de “low carb”.

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Para una mini-pavlova (ideal para un/a hambriento/a o para dos bien avenidos) que aplaque todos vuestros anhelos, necesitáis:

  • 1 clara de huevo
  • 20g de tagatosa
  • 15g de coco rallado
  • una cucharadita de harina de coco
  • Nata batida (también se puede edulcorar un poquillo y echarle unas gotas de esencia de vainilla para que de absolutamente tremenda pase a irremediablemente orgásmica)
  • Arándanos (o lo que buenamente tengáis)

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Batid la clara a punto de nieve, añadid con cariño el edulcorante, la harina y el coco rallado. Montad un platito de merengue sobre papel encerado y al horno con él (lo dicho, a 100ºC durante alrededor de hora y media). Dejad que se enfríe dentro del horno para que se acabe de secar y ya podéis proceder a cubrirlo con la nata y los arándanos (un toquecillo más de coco le sentará estupendamente también). Veréis qué lujazo: sin gluten y low carb – casi todo grasa 🙂

See below el análisis de macronutrientes (incluye la nata para montar con un 35% de materia grasa y los arándanos)!

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Y con esta entrada me despido por unas semanicas, que ya toca “vacacionar” un poquillo (el plan es ir de ruta por Asturias, Galicia y Portugal, ¡qué ganas tengo!). A ver cuánto tarda en esfumarse mi fuerza de voluntad lowcarbista, que auguro que volveré rodando en modo “tonelete”. Además, mi adorada madre ha instado a los amigos que me acompañan a encontrarme marido, así que puede ser muy divertido 😀

¡Hasta agosto!

Crème brûlée low carb

Lo prometido es deuda… O debería serlo. Por lo pronto, en este blog y hasta que se demuestre lo contrario, se miente muy poco (o casi nada). Así que tal como adelanté cuando publiqué la crema catalana (razón aquí), procedo a incluir una versión espléndida y bastante low carb de la ubicuamente venerada crème brûlée.

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El porqué de su clasificación como “bastante” low carb lo explico largo y tendido en la receta del flan (razón aquí) y en la de la crema catalana (razón, pelín más arriba). Así que: curiosos, curiosead 🙂

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Bueno, para un tarrito de maravillosa crème brûlée low carb (es, junto con el control absoluto del mando a distancia, una de las ventajas de la soltería: echas de menos los mimos, pero manchas menos cacharros ?), he usado:

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  • 40g de leche entera
  • 1 yema de huevo
  • 10g de tagatosa (o edulcorante al gusto)
  • 50g de nata
  • media ramita de canela
  • un cachillo de piel de limón
  • cucharada de tagatosa para caramelizar (aquí no podréis sustituir el edulcorante, sorry!)

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Vamos al lío. Precalentad el horno (a fuego bajo, unos 100ºC). Hervid la leche y la nata con la canela y el limón. Apagad el fuego y añadidle la yema con el edulcorante. Y a los tarritos y al horno con ello (tranquilamente tardará una hora u hora y media en cuajar, así que echadle paciencia porque valdrá la pena). Dejadlos enfriar y justo antes de servir dadle marcha a la tagatosa con el soplete (igual que en la crema, no se verá la capa de caramelo quemado porque es transparente, pero está ahí!)

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Mirad los porcentajes, casi todo grasa! 🙂

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No-patatas bravas III (de palmito)

Vale, no voy a decir que bastan para dar rienda suelta a la autosugestión (no cuela ni por asomo que sean patatas), pero quedan curiosos (de nuevo es una ventaja que no sepan apenas a nada: si el allioli y el aceite picante están buenos, estarán buenos 🙂 )

imageTenía que aprovechar los palmitos que me sobraron de la tortilla de no-patatas (en la que se disimulaba infinitamente más su “no-patatez”, curiosos aquí) y pensé: ¿por qué no?

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El proceso de “bravización” es idéntico al de las otras dos no-patatas (para más detalles, ver aquí y/o aquí), solo cambia la “patatización” (de nuevo pido perdón a mi profesor de lengua de 8º): es tan fácil como pasar los palmitos por la pancha y salpimentarlos. Raudo y veloz. No os quitarán el mono de patatas bravas, porque no dan el pego, pero están ricos y son definitivamente low carb 😉

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No-patatas bravas II (de calabacín)

Pues sí, no podía dejar de publicar esta versión más normalilla antes de embarcarme en un sinuoso viaje hacia lo desconocido (cuando veáis el resto de ideas que me rondan por la cabeza para futuras no-patatas bravas lo entenderéis 🙂 )

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El modus operandi es idéntico al de sus primas de berenjena (razón aquí) y el resultado igual de estupendo, aunque sin el puntito crujiente de la piel de la berenjena.

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Ambas están ricas, aunque para mi gusto esta última gana por un gol de corner en el último minuto: justito, justito.

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No-patatas bravas I (de berenjena)

No,  no son como las del bar Tomás (ni engañarán a un comedor habitual de bravas), pero son más que capaces de apaciguar el “mono” (y si como yo sois fan de las berenjenas, ¡de hecho las preferiréis!). Habría que promocionar las tapas como ésta en los bares, ¡conmigo triunfarían!

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En el bar Tomás de Barcelona (mítico para los locales precisamente por sus tapas de patatas bravas) las sirven con allioli y un chorro de aceite picante. Como son ésas precisamente las que echo de menos, las imito como puedo 😉 y sabed que (modestia aparte), ¡dan el pego!

Necesitáis:

  • berenjenas
  • allioli
  • aceite picante

Empezad por partir la berenjena a modo de gajos de patata, salarla y dejarla sudar un ratillo. Secad los gajos con papel de cocina y al horno con ellos hasta que estén deliciosamente dorados (tardarán una media horica a 180º).

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¡Y listo! Cubrid generosamente las no-patatas con allioli y coronadlas con un chorro de aceite picante. ¡Y ya! Unas (casi) auténticas no-patatas bravas (casi) igualicas a las del bar Tomás 😉

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No empanado III (barritas de pescado con picadillo de almendras)

¿Que echáis de menos las míticas barritas de pescado blanco empanadas que venden congeladas? No decaigáis, que aquí os traigo esta versión sin gluten, sin lácteos y low carb. Debo decir además que son infinitamente más sanas y que quedan mucho más sabrosas que las otras 🙂

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Cortad el pescado blanco en barritas, salpimentadlo y rebozadlo en huevo batido (sin sorpresas hasta aquí, supongo). El empanado sin embargo es una mezcla de harina de almendra y almendra picada.

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Hacedlas al horno, que además de dejarlas suculentas y crujientes, evitará que la almendra se pierda en la bruma de la fritura. Ya veis, todo son ventajas 😀

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¡Estoy en racha!

Tortilla de no-patatas V (de palmito)

¡Qué útil resulta que el palmito sea así de “desaborío”! La verdad es que no engañará a un comedor habitual de tortilla de patatas, pero sí se asemeja lo bastante como para quitar el mono de la susodicha al lowcarbista más castizo.

imageAVISO A NAVEGANTES: los lectores más pragmáticos pueden saltarse el párrafo que sigue y seguir leyendo debajo de la foto.

La idea se me ocurrió al encontrar una receta de picadillo de palmito (que básicamente es un revuelto de huevos y palmitos con 10n posibilidades de “extras”) mientras  curioseaba un blog de recetas costarricenses . Y pensé: “Leñe,  si quedan bien en revuelto, tienen que quedar bien en tortilla.” Y en mi fuero interno añadí: “Además, seguro que los palmitos cuelan como no-patatas.”  Y hasta aquí la historia de este post, por si alguien tenía curiosidad 🙂

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Sin misterios, “tortillead” un poco de cebolla doradita con los palmitos a rodajillas y ya.

imageTendréis una tortilla de no-patatas la mar de suculenta y low carb. Perfecta para llevar de excursión.

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Merengues low carb

Sí, ¡también se puede! Y de hecho son ridículamente fáciles, su low-carbización pasa únicamente por sustituir el azúcar por edulcorante y el almidón de maíz por harina de coco y bicarbonato 🙂

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Hoy he usado:

  • una clara de huevo
  • 10g de tagatosa
  • una cucharadita de harina de coco
  • una puntica de bicarbonato
  • unas gotas de esencia de vainilla

Adivinad qué viene ahora 😀

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Pues sí, montad la clara a punto de nieve, añadidle el edulcorante, la harina de coco y la vainilla con cariño y a la manga con ello (o no, con cuchara quedan buenísimos igual). Montadlos sobre papel de horno, y al mismo con ellos. Eso sí, se cocinan a baja temperatura (tipo 100ºC) un buen rato, según el tamaño de una hora a una hora y media. No los saquéis hasta que se hayan enfriado dentro del mismo horno, que si no se os bajarán. ¡Y listos!  Una chuche tradicional, sin gluten, sin frutos secos, sin lácteos y (aunque no mucho) bastante más low carb que los merengues tradicionales.

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Galletas de almendra low carb

No hay nada tan eficaz como los olores y los sabores para azuzar a la memoria a recordar. Algo así me ocurre con las galletas de almendra, los llamados almendrados (o “ametllats”, en catalán). Incluso esta versión low carb, que queda muy apañada, me traslada irremediablemente a cuando era niña (no hace tanto). En casa siempre había almendrados de Can Graupera, una pastelería de toda la vida de la Bisbal d’Empordà. Qué ricas estaban… ¡Y están! Son crujientes pero jugosas, un auténtico vicio.

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Dicho esto,  vamos a ello. Estas galletas tienen la ventaja de no llevar harina, solo almendra molida, lo cual facilita sobremanera su low-carbización (solo hay que sustituir el azúcar por edulcorante).

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De hecho, quedan bastante ‘macaron’… Aprovechando la similitud, no descarto hacer otro intento de macaron low carb en breve. Avisados estáis 😀

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Al lío. Para unas 10 galletas, necesitáis:

  • 1 huevo
  • 30g de tagatosa (o edulcorante al gusto)
  • ralladura de medio limón
  • 60g de almendra molida
  • almendras enteras para decorar

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Batid la clara a punto de nieve y mezcladla cariñosamente con el edulcorante, el limón y la almendra molida. Montad las galletas sobre papel de hornear y coronadlas con una almendra entera (consejos vendo 🙂 … Sorry, se me pasó comprarlas y he optado por el picadillo de almendra). Pincelad con la yema y al horno con ellas. En poco más de 10 minutos a 180ºC estarán estupendas. Veréis cómo repetís.

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