Buñuelos de acelga (casi como los de Ester Messina) low carb

A Ester: Gracias por dejarme versionar tus aclamados buñuelos (a mí también me encantas 😀 )

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Con qué placer os comeréis las otrora poco atrayentes acelgas si las “buñuelizáis” convenientemente… Qué hallazgo por favor – ¡gracias tía! 😀  -, quedan absolutamente deliciosos y tienen un nivel más que óptimo de “bajo-hidratez”. Probadlos y ya no podréis vivir sin ellos, palabra.

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Para un platillo alegre de buñuelos de acelga low carb necesitáis:

  • un huevo
  • un manojo de acelgas
  • una cucharada de almendra molida
  • una cucharada de semillas de lino molidas
  • un pellizquillo de impulsor químico
  • una cucharada de semillas de sésamo
  • una cucharada de parmesano en polvo (opcional pero recomendable, que queda tremendo)
  • sal y pimienta al gusto

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Coced las acelgas y mezcladlas con el resto de ingredientes. Freíd cucharadas de masa en aceite abundante, escurrid y atacad 😀 Veréis a qué velocidad trepidante desaparecen…

Jambalaya cajun low carb

Una vez superado el reto de  low-carbizar la paella, era una mera cuestión de tiempo que incluyera esta versión típicamente Southern, el plato más representativo de la cocina cajun de New Orleans.

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El jambalaya es un guiso de arroz largo cocinado con chorizo criollo, pollo (y a menudo gambas o langostinos – yo los obviaré porque muy a mi pesar soy alérgica a los crustáceos, pero añadidlos con alegría si podéis) y una cantidad ingente de mezcla de especias cajun.

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Podemos hacer jambalaya low carb sin arroz (perdón a los puristas del mismo), pero es imposible cocinarlo sin las especias cajun (se pueden comprar online si no tenéis la suerte de contar con una hermana Southern generosa hasta la extenuación que os traiga).

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Lo apañaremos con el milagroso no-arroz de konjac o rizoma del no-ser (más info aquí) simplemente haciendo un sofrito de cebolla, ajo y pimiento al que añadiremos pollo y/o chorizos criollos (si tenéis), algo de caldo de pollo (o agua, igualmente las especias se lo comen todo 🙂 ) y una buena cucharada de mezcla cajun.

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Y nada de cocinarlo a fuego lento hasta que se cueza el arroz, que el no-arroz está listo para consumir: en un minuto tendréis un jambalaya low carb la mar de apañao, ¡y especiado! Aviso que este plato no es apto para paladares delicados 🙂

Maki sushi sin arroz VII (con calabacín)

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Para los que creíais que por una vez iba a obviar el calabacín en mis inventos low-carbizadores del ubicuo arroz, sabed que no (sólo se estaba gestando 🙂 )

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A favor de esta versión diré que queda una textura muy agradable y que es muy rápida (me he limitado a cortar julianas de calabacín y pasarlas por el microondas).

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También es mucho más fácil de manipular que la mayoría de sus antecesoras, lo cual ayuda mucho a que los makis queden resultones.

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Para darle el toque avinagrado del arroz de sushi, añadid a la juliana de calabacín un poco de aguacate triturado con zumo de lima (ya sabéis que la combinación salmón-aguacate es una apuesta segura). Da el pego por completo, ¡probadlo y veréis!

Low carb New York style cheesecake

Una vez superados ciertos obstáculos en mi particular epopeya low-carbizadora (léase “galletas” y “pastel de queso”), era una mera cuestión de tiempo que me decidiese a intentar low-carbizar la archifamosa tarta neoyorquina. ¿Qué la diferencia de otras tartas de queso? Sin duda os preguntaréis. Pues se distingue básicamente por llevar una base extra de galleta y vainilla en lugar de limón.

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Si queréis probar esta versión low carb (que por si os queda alguna duda, ya os adelanto que sí), necesitáis:

  • Galletas de almendra low carb (aquí) o lenguas de gato low carb (aquí) y mantequilla para la base
  • Merme-coulis de frutas del bosque low carb (aquí) o de fresas o de lo que buenamente os apetezca para “deliciosearlo” más, si cabe 😀

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Para mi mini-molde de 10 cm de diámetro, han caído:

  • 1 huevo y una yema
  • 150 g de queso crema
  • 20 g de tagatosa (o edulcorante al gusto)
  • una cucharada de crème fraîche
  • 4 cucharadas de harina de almendra
  • una cucharadita de gluten de trigo puro ⚠ (¡ved abajo la nota desde el futuro!)
  • una cucharadita de impulsor químico
  • gotita de extracto de vainilla

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Mezcladlo todo y vertedlo sobre la base de galletas low carb (convenientemente desmenuzadas con la mantequilla) reposada en la nevera unos minutos. Hornead a 180ºC unos 30 minutos según el tamaño. La mezcla subirá y luego se irá asentando conforme se enfríe. Os quedará un apaño delicioso y low carb.

Nota desde el futuro: A día de hoy (abril de 2017) y después de haberme leído “Grain Brain” de D. Perlmutter, “Wheat Belly” de W. Davis y “Gluten Freedom” de A. Fasano (de quienes me declaro fan), voy a recomendar no reproducir esta receta y optar por las versiones sin gluten. La dejo colgada a modo de curiosidad y para amantes del riesgo 😀

Lenguas de gato low carb

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¿Que os apetecen unas galleticas low carb pero tenéis poco tiempo (o ganas de “reposterear”)? Pues no os perdáis esta versión baja en carbohidratos de las tradicionales lenguas de gato, que además son ultra-veloces y quedan super-“apañás”.

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Para 6-8 lenguas necesitáis:

  • un huevo
  • 60 gr de almendra molida
  • una gotica de extracto de vainilla
  • edulcorante al gusto

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Mezcladlo todo (si queréis que queden burbujitas como en las auténticas, hacedlo con la clara a punto de nieve), dadles la forma y al horno con ellas. En pocos minutos a 180ºC estarán estupendas (y listas para desmenuzar convenientemente si tenéis alguna tarta con base de galleta en mente 😀 )

Empanada argentina low carb

Imaginaos llegando a casa empapados/as por una lluvia torrencial repentina como colofón final de un día tedioso y poco gratificante, con los pies chorreando después de una hora de pie en un autobús a rebosar, paraguazo va, codazo viene… ¿Lo visualizáis?

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Proyectad ahora la imagen de una soberbia empanada argentina low carb descongelándose felizmente en la cocina mientras os dais una relajante ducha caliente… ¿A que la vida se vería de otra manera? Ya os digo yo que sí, que lo he experimentado en mis (otrora pluscuangenerosas) carnes 😉

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Pues sabed que esta versión low carb de la eminente empanada argentina de carne es más que asequible, por lo que recomiendo encarecidamente tener un pequeño arsenal de ellas en el congelador por lo que pudiera acontecer. Sólo necesitáis:

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  • masa de empanada low carb (vedla aquí)
  • sofrito de cebolla, pimiento rojo,  ternera picada y tomate
  • aceitunas verdes (sin anchoa) a rodajillas
  • un huevo duro picado

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Y como seguro adivinaréis, solo hay que rellenar la masa con el resto de ingredientes, pintarla con huevo y hornearla hasta que quede dorada y deliciosa. Hacedlas del tamaño que más rabia os dé, a lo grande tipo Cornish pasty (aquí) o en modo mini (que siempre quedan más cucas). Sabed que congelada queda maravillosa también, ¡y quizás en algún momento no muy lejano os alegre un día poco halagüeño!

Nota desde el futuro: A día de hoy (abril de 2017) y después de haberme leído “Grain Brain” de D. Perlmutter, “Wheat Belly” de W. Davis y “Gluten Freedom” de A. Fasano (de quienes me declaro fan),  voy a recomendar no reproducir esta receta y optar por las versiones sin gluten. La dejo colgada a modo de curiosidad y para amantes del riesgo 😀

Cornish pasty low carb

Por si la shepherd’s pie low carb (aquí) y el fish’n’no-chips (aquí) no bastaron para saciar vuestras ansias de delicias británicas (no joke intended 🙂 ), aquí os traigo una versión low carb de las  míticas empanadas de Cornualles (un archi-reconocido llena-barrigas pre-“vamos a dormir la borrachera”, versión inglesa).

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Como bien sabréis los que os hayáis prodigado por allí, el rango de “deliciosidad” de las Cornish pasties es  más que variable. Sin embargo, esta versión low-carbizada puntúa  muy alto en la escala y bastará para aplacar todos vuestros antojos empanadiles.

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Su low-carbización pasa por sustituir la masa de empanada cargada de almidón por su versión low carb (que tenéis aquí), así como por obviar el nabo, la patata y la zanahoria del relleno.

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Haced primero la masa y dejadla en la nevera a su rollo mientras preparáis el relleno (así os será más fácil manipularla). Para esta versión de la Cornish pasty, necesitáis:

  • carne picada (la que tengáis/queráis/prefiráis)
  • cebolla y/o puerro picado
  • calabacín y/o berenjena y/o pimiento
  • pelín de curry en polvo
  • huevo para pintar

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Sofreíd las verduras y añadid la carne picada. Cuando empiece a dorarse, echad el curry. Dejad que se cocine, salpimentad, rellenad la masa y al horno con ella. Veréis qué olor envuelve la cocina…  Ni Gordon Ramsay se resistiría 😛

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Nota desde el futuro: A día de hoy (abril de 2017) y después de haberme leído “Grain Brain” de D. Perlmutter, “Wheat Belly” de W. Davis y “Gluten Freedom” de A. Fasano (de quienes me declaro fan),  voy a recomendar no reproducir esta receta y optar por las versiones sin gluten. La dejo colgada a modo de curiosidad y para amantes del riesgo 😀

Masa de empanada low carb

Cuántas noches en blanco he pasado añorando una buena empanada de carne argentina y/o un enorme plato de empanadillas de bonito… 😀 Bueno, no. Pero estaréis de acuerdo en que de vez en cuando sin duda apetece un poco de fritanga y/u “hornanga” empanadil.

Pues no decaigáis, que procedo a compartir uno de mis mayores tesoros (más por lo que me ha costado descubrirlo que por afán de esconderlo): la masa de empanada low carb.

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Nota: Esta versión tiene gluten puro para poder hacerla más fina e incluso freírla sin que se desmenuce mucho. Si no podéis comerlo, ved la versión sin gluten que usé en la empanada gallega original (aquí). 

Para una empanada tamaño “para compartir entre dos o para tu yo presente y tu yo futuro”, necesitáis:

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  • 70g de harina de almendra
  • 20g de gluten puro ⚠ (¡ved abajo la nota desde el futuro!)
  • 20ml de agua
  • 15g de mantequilla pomada
  • un huevo
  • pelín de sal

Mezcladlo todo con energía (guardad un poquillo de huevo para pintar luego la empanada) y dejad reposar la masa en la nevera un ratillo. Y ya estará lista para ser convenientemente aplanada a rodillo con ayuda de un papel film y rellenada de lo que buenamente os apetezca/tengáis.

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Mmmm… ¿Oís eso? Es un nuevo mundo de posibilidades low carb abriéndose ante nosotros.

Nota desde el futuro: A día de hoy (abril de 2017) y después de haberme leído “Grain Brain” de D. Perlmutter, “Wheat Belly” de W. Davis y “Gluten Freedom” de A. Fasano (de quienes me declaro fan), voy a recomendar no reproducir esta receta y optar por las versiones sin gluten. La dejo colgada a modo de curiosidad y para amantes del riesgo 😀

Tarta tatin de manzana low carb

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¿Os apetece algo pelín pecaminoso para acompañar el helado de canela (vedlo aquí)? Pues no dejéis de probar esta versión low-carbizada de la archiconocida tarta tatin. No queda igual que la original (básicamente porque la caramelización del azúcar es poco reproducible sin azúcar 😉 ) pero sí aplacará anhelos y antojos varios de la misma. La masa con almendra molida sí da el pego por completo (y de hecho para mi gusto, su sabor mejora el de la original de harina de trigo). Ya veis, es una apuesta segura.

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Necesitáis masa sablé low carb edulcorada (vedla aquí), unas manzanas y un día en que la ocasión lo merezca 😀

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Primero, haced la masa. Mientras la dejáis que repose en la nevera, aprovechad para caramelizar las manzanas cortadas a cachitos en un poco de mantequilla. Cuando empiecen a ablandarse, añadid un chorrillo de cointreau (o ron, o cognac, o calvados, o nada) y el edulcorante (a poder ser tagatosa, que a diferencia de otros sí carameliza un poquillo). Apagad el fuego y proceded a rellenar un molde de tarta (previamente en-mantequillado) con las manzanas y un pellizco de canela en polvo.

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Encended el horno e id a por la masa quebrada. Aplanadla con el rodillo (entre dos papeles film) y cortadla del tamaño del molde. Colocadla con cariño sobre las manzanas de manera que las “abrace” amorosamente. Y al horno con ello.

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En poco más de 15 minutos estará lista. Dejadla enfriar un poquillo antes de darle la vuelta, pero no demasiado que se toma templada (con un toque de helado será un postre celestial…)

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Confit de pato con puré de peras y salsa de peras al vino

Pocas recetas hay tan agradecidas como los excelsos muslos confitados a baja temperatura (los míticos confits de pato, vamos). Gustan a todo el mundo y tienen la ventaja de que se hacen solos. Tardan la vida, sí, pero se hacen ellos solitos (sólo hay que embadurnarlos bien con su grasa y meterlos en el horno a unos 90ºC un par de horas). Aquí os traigo una variación del acompañamiento típico del confit, las peras caramelizadas, que queda tremendo y es raudo y fácil: un puré de peras y una salsita de peras al vino tinto. ¿A que suena bien? Pues sabe mejor 😛

Para el puré sólo hay que caramelizar unos gajos de pera pelada con una nuez de mantequilla (guardaos alguno para decorar cada plato) y ligeramente edulcorados (doy fe de que un minitoque de esencia de vainilla le sienta de lujo) y triturarlos.

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Para la salsa de peras al vino sólo hay que apartar unas cucharadas del puré de peras, añadirle un chorro generoso de vino tinto, un pelín de canela, un poquillo extra de edulcorante y dejarlo reducir a fuego lento unos minutos. Id probándola hasta que os guste la textura y alcance el nivel de dulzor que os apetezca.

Montad el plato con el confit, el gajo de pera caramelizada, el puré con vainilla y la salsa de vino con canela. No es una receta para el día a día, porque admito que a menos que compréis los muslos ya confitados es pelín lenta, pero si la ocasión lo merece adoraréis la combinación.