Crema de calabaza con canela

Si tuviera que definir esta maravilla del “bastante-low-carbismo” en dos palabras, serían 1:”insultantemente” y 2: “exquisita”… No sólo os apañará un primer plato delicioso y “aterrador” si os habéis erigido en anfitriones de una cena de Halloween, también saciará estómagos hambrientos y ansiosos en los días de diario.

Si os encontráis en la primera tesitura, sabed que si vaciáis la calabaza y la horneáis 10 minutejos, podréis usarla felizmente a modo de cuenco y vuestros asombrados comensales acabarán rebañando algo más que el plato.

Si sois poco aficionados a la noche de brujas anglosajona y/o desconfiáis del aporte de carbohidratos de esta receta, sabed que la inclusión de mi bienamada canela no sólo le da un je-ne-sais-quoi exquisito, también aumenta la sensibilidad a la insulina. Así que creo firmemente que sí cabe con holgura en una dieta low carb feliz de vez en cuando.

¿Cómo se hace? Es tremebundamente rápida y fácil: cubrid los cachos de calabaza con agua y cocedlos. En 10 minutejos estarán listos para ser convenientemente triturados. Si estáis de buenas, un toque de crema de leche le sienta estupendamente (tanto mezclada como en modo dibujo terrorífico al servirla). Más sencillo no se puede. Aliñadla con aceite de oliva y sal y no olvidéis echarle un buen pellizco de canela molida. Brutal.

“Panellets” low carb

Y con el otoño llegan los ubicuos (al menos en Cataluña) “panellets”, unas bolitas de mazapán tradicionalmente rebozadas en piñones o almendra picada.

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Hoy día los hacen de chocolate, café, naranja y todo lo que se os pueda ocurrir, pero yo soy una antigua 🙂

La masa se suele hacer con almendra picada, yema de huevo, azúcar glass y patata cocida. Hoy me había decidido a probar una versión low carb (cuya base había sacado de este libro de repostería casera) sin azúcar ni patata.

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He seguido las cantidades para los llamados “empiñonados” que buenamente decía la receta, pero sustituyendo el azúcar por una cantidad proporcional de tagatosa molida.

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Para la masa, la receta propone 500g de almendra molida por cada 6 yemas (lo que se traduciría en unos 83g por cada yema, que la 7ª yema es para pintar), pero me ha parecido que quedaría pelín mazacote. Así que he mezclado 2 yemas con 120g de almendra y he añadido la tagatosa (han caído unos 30g). Y aún así, ha quedado una masa que bien habría valido como ladrillo para construir las pirámides de Giza. Con todos mis respetos para los autores de tan insigne obra, sus “empiñonados” podrían perfectamente hacer las veces de proyectil mortal.

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Me he prohibido rotundamente infligir dichas piedras cubiertas de piñones a nadie, así que me he propuesto apañar algún invento “bastante” low carb y “save the day” 😀

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¿Cómo? Pues he usado una pera y calabacín cocidos en un plis al microondas, que han hecho a la perfección su papel de puré de patata. Los he mezclado con una yema, un poco de ralladura de limón, una cucharadita de tagatosa y 4 cucharadas de almendra molida.

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Listo el mazapán, he apartado un cachito para hacer los de coco. Con el resto he hecho bolitas (o churrillos) y los he rebozado en clara de huevo y piñones (las bolitas) o granillo de almendra (los churrillos).  Al último cachito le he añadido coco rallado y le he dado forma de volcancito, como manda la tradición.

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Antes de hornear ha tocado pintar un poquillo la superficie con más yema para que quedase tostadica y al horno con ello. A 180ºC en poco más de 10 minutos estaban listos. Y éstos sí los he usado con toda alevosía para agasajar a ciertos incautos sin atisbo de culpa 😉

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Un postre de toda la vida que no puede faltar cuando los olores a otoño nos invaden: ahora sin gluten, sin lácteos y bastante low carb.

No-patatas fritas low carb de bolsa (de piel de bacalao)

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Qué sorpresa encontrar (de nuevo en el supermercado Casa Ametller) unas bolsas de no-patatas fritas hechas de piel de bacalao frita a modo de “cortezas de bacalao”.

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Mirad, 0 hidratos de carbono. Os diré que son sabrosas y crujientes, tal como se espera de unas no-patatas fritas de bolsa.

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Eso sí, tienen un inconfundible sabor a bacalao, así que no dudéis en probarlas si es que os gusta el bacalao 🙂

No-patatas fritas low carb de bolsa (de brócoli)

Por favor, qué hallazgo… Casi no podía creerlo cuando las he visto. Echad un ojo a la foto y me entenderéis.

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Sí… No-patatas fritas ultra-crujientes y deliciosas sin apenas carbohidratos a base de brócoli. Eso sí, van a precio de oro: una bolsa con mucho aire y un puñadico de floretas me ha costado alrededor de 3€. Pero os aseguro que volvería a pagarlos sin dudar.

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Las he encontrado en un supermercado Casa Ametller. Podéis creerme si os digo que a partir de hoy van a tener que importarlas en cantidades ingentes para que cuadre su inventario 😀

Dulce de membrillo low carb

Qué maravilla poder acompañar un buen queso con un poco de dulce de membrillo…

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Es un matrimonio infalible. Y si el membrillo es low carb, el placer se multiplica por cien porque no va acompañado del consabido sentimiento de culpabilidad 😀

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El de verdad requiere más tiempo y pasos, pero esta versión es fácil, fácil. Sólo hay que pelar y trocear el membrillo, echarle un chorrillo de limón y ponerlo a cocer con un vasito de agua.

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Dejadlo cocer un buen rato (id comprobando que tenga suficiente líquido).

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Cuando empiece a “confiturear”, añadidle el edulcorante y dejadlo unos minutos más. Poned unas hojas de gelatina a hidratar para echárselas cuando apaguéis el fuego.

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Trituradlo y dejadlo en un molde hasta que enfríe. Veréis qué delicia…

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Si no le añadís la gelatina quedará más mermeladoso, pero además de low carb será felizmente vegano 😉

Y si obviáis el queso y lo sustituís por fruta o unos deliciosos y super paleo (aunque menos low carb) boniatos al horno, tendréis un capricho ultra paleo para pasar las tardes de otoño.