Desayuno low carb XX (huevos con berenjena en 6 minutos para días vagos y/o sin sartén)

Para aquellos días en los que amanezcáis vagos y/o sin horno y/o sartén, o en los que simplemente lo único que tengáis en la nevera sea una berenjena y un par de huevos… ¡Éste es vuestro desayuno!

Necesitaréis únicamente un microondas y 6 minutos escasos (durante los que podréis dedicaros a meditar o a poneros guapos, no es necesario que os quedéis vigilando el devenir del milagro). Este desayuno prácticamente se hace solo, vosotros sólo tendréis que ejecutar las instrucciones que siguen:

Paso 1: Pinchad la berenjena y metedla en el microondas a máxima potencia 5 minutos (ó quizás 6 si es una pedazo berenjena).

Paso 2: Partidla por la mitad, hacedle unos cortes para que los huevos se puedan acomodar felizmente y aliñadla.

Paso 3: Cascad los huevos sobre sus lechos y al microondas con ello un minutejo más.

Y ya tendréis listo un desayuno sin gluten, sin lácteos y low carb en 6 minutos (además no mancharéis más que un plato). Si os gustan las berenjenas os encantará (bien aliñadas quedarán jugosas y deliciosas). ¡No desechéis la piel¹! Le dará un toque crujiente a la mezcla y os aportará una jartá de maravillosa fibra.

  1. Para los recelosos de la nada desdeñable cantidad de lectinas que os caerían si optáis por incluir la piel de la berenjena, el debate está abierto y aquí 🙂

Pirulí de espárrago triguero II (con salmón)

Siguiendo la estela de su predecesor de jamón (curiosos aquí), no podía faltar esta versión del pirulí de espárrago triguero, en esta ocasión con salmón ahumado.

El proceso es idéntico, pero (como seguro supondréis), sustituyendo el jamón por salmón. Si tenéis, unas gotas de aceitico de eneldo lo acabará de “tremendizar” y obtendréis un pintxo delicioso y ultraveloz: sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, sin huevo y maravillosamente low carb.

Jamón de pato casero

Qué delicia, por favor… Por lo que os cuesta un paquetillo escaso de jamón de pato, tendréis el magret entero felizmente curado. No llevará aditivos ni conservantes, así que aseguraos bien de que el salazonado lo seque para que no os dé un dolor de tripa 🙂

Necesitáis:

  • 1 magret de pato
  • Sal gorda
  • Pimienta (la receta original francesa lleva pimienta blanca, pero yo le he echado pimienta de Jamaica y el resultado es sublime)
 Colocad el magret sobre una cama de sal y cubridlo con más sal.
 Tapad el tuper y dejadlo en la nevera durante 8 ó 12 horas según su peso (el mio era pequeñito, pesaba poco mas de 400g, lo dejé 8).
 Sacadlo, retiradle la sal con un papel de cocina húmedo y mucho amor y echadle la pimienta (no os quedéis cortos, que le queda tremenda y ayudará a que no sea pasto de bichejos de mal vivir). Envolvedlo a modo de momia con una gasa y colgadlo en un lugar aireado y seco al menos dos semanicas.
 Pasados 15 días, ya podéis “desenmomiarlo” y regodearos en su aroma… Queda absolutamente delicioso, no tiene nada que envidiarle a los que compréis.
 Podéis lonchearlo y comerlo enseguida, está tremendo así tal cual. También queda delicioso en ensaladas y aporta una grasa saciante y sabrosa a las verduras o al pescado blanco. Además, tiene la ventaja de que podéis congelarlo  para animaros días aciagos 🙂

Chocolate (muy negro) low carb

Un pequeño apunte para comentar un hallazgo que ha tenido a bien cruzarse en mi camino en el Casa Ametller: chocolate 99% cacao perfectamente low carb, que no sabe a estevia ni sacarina. De hecho sus únicos ingredientes son manteca de cacao, pasta de cacao y azúcar.

¡Pero no os asustéis! Lleva 3g de azúcar por cada 100g de producto, lo que se traduce en 2,55g de azúcar por cada tableta de 85g, ó 0,16g de azúcar por cada cachillo de 5g. Para que os hagáis una idea, 100g de coco contienen 6 gramos de azúcar, así que este chocolate aporta la mitad de azúcar que el coco fresco que tanto recomendamos por su maravillosa grasa. Y la grasa del cacao no tiene nada que envidiarle, así que podéis comerlo felizmente. Resulta pelín amargo pero delicioso (aunque a alguien acostumbrado al azúcar le parecerá “incomible”, si estáis adaptados al low carb os parecerá “agua de mayo” 😛 )

No-“bifana de atum” low carb

Si algo re-comprobé en tierras azoreñas, es que el atún fresco casa maravillosamente con el sésamo. Si bien por aquellos lares se sirve “enbifanado” entre las dos mitades de un denso y generoso pan, puedo aseguraros que su ausencia no le resta un ápice de deliciosidad.

Agenciaos unos filetes de atún, saladlos, rebozadlos ligeramente en sésamo y pasadlos vuelta y vuelta por la plancha bien caliente con un chorrillo de aceite de oliva o una nuez de mantequilla. Con unas espinacas, una ensalada verde o una crema de verduras será una comida de lujo en la que podréis regodearos sin el más mínimo atisbo de culpabilidad 🙂 Difícilmente daréis con un plato con más densidad de nutrientes que éste, es una bomba (en el buen sentido).

Y si andáis cortos de efectivo, sabed que el atún de la foto lo compré congelado en Mercadona por poco más de 1 euro (y ha bastado y sobrado para calmar un apetito voraz). Además, si como a mí os gusta muy poco hecho, comprándolo congelado no os tendréis que preocupar por el anisakis y otros bichos de mal vivir 🙂

No-fideuà IV (de calabacín)

¡Qué apañao es el Sr. Mercadona! Pocos meses después de que descubriese los spaghetti de calabacín en el Bonpreu (curiosos aquí), voy y me tropiezo con ellos allí (y bastante más baratos). Sobra decir que toda ayuda es poca en nuestra epopeya particular en pos de una alimentación sana y convenientemente baja en carbohidratos, así que el tiempo que nos ahorramos en “spaghettizar” nosotros los calabacines será más que bienvenido.

Hoy os propongo una fideuà de calabacín, que tiene la ventaja de que acepta (casi) todo lo que tengáis en la nevera y que además puede congelarse felizmente.

Yo hoy me he ahorrado el sofritillo porque tenía pisto congelado 🙂 (el miniladrillo que se ve al lado de las sepietas es un delicioso helado de pisto casero) y además he optado por una versión “negra” con tinta de calamar.

No tenéis más que freír carne/pescado/marisco que vayáis a usar en un chorritillo de aceite de oliva y reservarlos. En la misma sartén, haced un sofritillo con ajo, cebolla y un toquecillo de tomate si la ocasión lo merece.

Añadid los spaghetti “fideizados”, cocinadlos unos minutos  con el sofrito y cubridlos con caldo (o agua). Añadid la carne (si era pescado/marisco seguramente preferiréis reservarlos hasta el momento de servir).

Cocinad la no-fideuà unos 10 minutos hasta que los no-fideos estén tiernos y el caldo/agua se haya evaporado. Añadid el pescado/marisco que tuvierais y sentaos a disfrutar 🙂 Afirmo que éste es uno de esos casos en los que la versión low-carbizada supera a la tradicional, así da gusto low-carbizarse.

No-ramen III (de calabacín)

Otra estupenda opción para los comodísimos spaghetti de calabacín del Sr. Mercadona (curiosos aquí), es usarlos a modo de fideos en una deliciosa sopa.

La ventaja de este tipo de sopas es que quedan deliciosas a poco que les eches algo remotamente comestible: con unas verduritas, algo de pescado, marisco o carne y un caldito, tendréis una cena estupenda, reconfortante y rauda como pocas.

Los puristas del ramen podéis hacer un sofrito realmente asiático con jengibre, ajo y chiles, pero yo hoy he aprovechado algo de pisto y caldo de rape que tenía congelado y lo he tenido listo en 10 minutos. Supongo que esta versión es un “no-ramen mediterráneo para vagos” 🙂

Luego añadid unas verduras en juliana y algo de carne o de pescado o marisco (realmente queda bueno con lo que tengáis en la nevera, es una receta ideal para aprovechar restos variados), echad el calabacín y coronadlo con el caldo.

El calabacín le queda que ni pintado: no echaréis de menos los fideos de harina, de veras. Queda maravilloso además de no llevar ni gota de gluten, ni lácteos, ni huevos y ser ultra low carb.

Pirulí de espárrago triguero I (con jamón)

Ved aquí una idea, no “inspirada por”, sino “alevosamente robada de” la mítica pastelería Farga de Barcelona. Yo les he añadido el cebollino y la presentación vertical, pero el resto del mérito es todo suyo.

Admirad la sencillez más deliciosa: con sólo dos (o tres) ingredientes y un tiempo de dedicación mínimo os quedan unos pintxos tremendos y con un nivel de bajo-carbohidratez digno de matrícula. Obviamente, como todas las recetas con jamón a este lado del Atlántico, también sigue la máxima de “cuanto mejor sea el jamón, mejor quedará el pintxo”. Confieso sin embargo que tiene la ventaja añadida de que en épocas poco florecientes os disimulará un jamón normalico también 😉

¿Qué  hay que hacer? Pues cocer las yemas de espárrago un minuto en el microondas a máxima potencia [si sois muy puristas, cocedlos en agua hirviendo un par de minutos (y si vais para nota, sumergidlos enseguida en agua con hielo para cortar la cocción y que no pierdan ese precioso color verde brillante)]. Aliñadlos un poco, “empaladlos” (perdón por el término, pero en este caso realmente se ajusta más que cualquier otro)  y envolvedlos en el jamón. Aseguradlo con una hoja de cebollino anudada con cariño y presentadlos clavados en vertical (en medio limón quedan preciosos).

No se me ocurre un bocadito más fácil y veloz. Y sin embargo os aseguro que quedan de auténtico chef: un pintxo sin gluten, sin lácteos, sin huevo, sin frutos secos y con una puntuación exorbitante en la escala low carb 😛

Blinis low carb con aguacate y salmón

¿Qué mejor opción se os ocurre para los excelsos “blinis low carb I” de aguacate (que tenéis aquí) que coronarlos con una rodajilla del propio aguacate y una ración generosa de salmón?

Cualquier sugerencia será más que bienvenida, pero antes probad esta delicia y opinad con conocimiento de causa:

  • apañad unos blinis low carb
  • ponedles una rodajilla de aguacate
  • aliñadlo con un poquillo de sal y zumo de limón
  • cubridlo con salmón ahumado
  • pedidle a alguien de confianza que los esconda hasta que lleguen los invitados o ni los probarán 🙂

En serio, nadie se dará cuenta de que se está zampando un canapé sin apenas carbohidratos y os aseguro que desaparecerán en cuestión de segundos.

Por si fuera poco, el nivel de “bajo-carbohidratez” es de matrícula, ¡mirad la composición nutricional!

Blinis low carb I (de aguacate)

Para los que no conozcáis los deliciosos blinis, os diré que son unas tortitas de origen eslavo que suelen servirse con crema agria y salmón ahumado o caviar. Y sí, están tan buenos como suena, pero seguro que no os sorprenderá si os digo que la receta original va saturada de harina.

Pero reservad la autocompasión para otras penalidades, que esta versión sin gluten, sin lácteos y low carb, os permitirá disfrutar de ellos sin el menor atisbo de culpabilidad.

Creedme si os digo además que son más sabrosos que los de trigo y que se hacen en un plis plas. Probadlo y veréis. Para un platito de blinis low carb, necesitaréis:

  • un huevo
  • medio aguacate
  • 2 cucharadas de almendra molida
  • sal y chorrillo de zumo de limón

Más fácil imposible: mezclad el aguacate triturado y aliñado con la yema y la almendra. Añadid la clara a punto de nieve firme. Freíd cucharadas de masa en una nuez de mantequilla y haced uso de toda vuestra fuerza de voluntad para no coméroslos todos antes de convertirlos en canapés 🙂