Súperdelicio-Muffin de cacahuete low carb

Definitivamente me declaro extremo-entusiasta sin remedio y fan-incondicional-mientras-viva de esta ambrosía orgásmica con sabor a  puro paraíso… ¡Y me quedo corta!

Hipérboles a parte, en serio, por lo que más queráis, probadlos. Os aseguro que quien sea que los huela os declarará amor eterno  después del primer bocado.

Confieso que el plan inicial era echarle un poco de chocolate a cachitos, pero me lo he comido mientras batía la clara sin darme cuenta 😛 , así que he optado sabiamente por sustituirlo por unos arándanos. Igualmente, sabed que ni el chocolate ni los arándanos son esenciales, es la mezcla de leche de coco y cacahuete la que me tiene el corazón robado…

¡Al lío! Para 6 muffins necesitáis:

  • un huevo
  • una cucharada de harina de almendra
  • un puñado de cacahuetes crudos pelados
  • 4 ó 5 cacahuetes más 😉
  • 100ml de leche de coco
  • media cucharadica de canela en polvo
  • una puntita de impulsor químico o bicarbonato
  • un par de cachicos de chocolate negro (idealmente 99% cacao) o un puñaíco de arándanos
  • edulcorante al gusto (yo ni siquiera le he puesto, la leche de coco le aporta el dulzor que necesito)

Empezad por triturar los cacahuetes con la leche de coco y añadidle el chocolate picadito (¡si aún os queda!), la almendra, el impulsor, la yema de huevo y el edulcorante (si optáis por usarlo).

Mezcladlo amorosamente con la clara a punto de nieve y a los moldecitos de magdalena con ello. Echad por encima los arándanos (o no) y hornead hasta que se doren. El delicioso olor que invadirá varias hectáreas a la redonda os guiará.

Qué hallazgo por favor… Bastará y sobrará para suplir cualquier carencia afectiva sin alejaros un ápice  de vuestra dieta sin gluten, sin lácteos y low carb 😉

Desayuno low carb XXVII (no-granola bars con yogur y arándanos)

Si queréis seguir haciendo que vuestra microbiota intestinal baile la conga de felicidad pero os apetece variar del delicioso desayuno low carb XXVI, éste es vuestro desayuno.

Necesitáis:

  • no-granola bars (barritas de no-cereales de frutos secos, semillas, chocolate 99% y coco)
  • un buen yogur
  • un puñado de arándanos frescos
  • un merecido paréntesis en vuestras prisas mañaneras para disfrutar la mezcla como se merece 🙂

Espagueti de alga con gambas

Bueno, parece que me toca a mí romper la veda y publicar la primera receta con crustáceos. ¡Espero que cierta alérgica no se me eche encima!

Pues la idea era emular mi receta de espaguetis de tinta de calamar con gambas pero usando espaguetis de mar, un alga de sabor bastante fuerte con textura gelatinosa y fibrosa. No queda igual, pero es mucho más sano!

Necesitáis:

  • gambas grandes descongeladas (no es necesario dejarse la pensión en gambas frescas para esta receta)
  • espagueti de mar (tienen en el Corte Inglés y el Veritas)
  • un par de ajos
  • una cucharada de tomate frito (si puede ser, que sea casero y sin azúcar)
  • cayena
  • aceite y sal
  • medio vasito de vino blanco

Se fríen las guindillas (una o dos según os guste el picante) en un chorrito de aceite y se añaden un par de ajos picaditos. No dejéis que se doren demasiado que amargan!

Se añaden las gambas bien lavadas y se cocinan hasta que se evapore el agua que vayan soltando. Se echa el tomillo, el tomate frito y el vino. Cuando reduzca, se añaden las algas previamente remojadas y hervidas, se mezcla todo y a comer!

Barritas de no-cereales low carb I (de chocolate 99%, coco, semillas y frutos secos)

Para Natalia.

Porque algún día subiremos al Kilimanjaro, miraremos atrás y todo tendrá sentido.

Y porque me las pidió 🙂

Esta versión de las granola bars es doblemente maravillosa porque tanto vale para aplacar ansias de barritas de cereales como de turrón Suchard. Además acepta mil combinaciones y no requiere horno ni más de 15 minutos de vuestro precioso tiempo.

Si queréis probar mi combinación favorita, necesitáis:

  • coco rallado
  • macadamias
  • nueces
  • avellanas
  • piñones
  • cacahuetes
  • almendras
  • mezcla de semillas
  • pipas de girasol y/o calabaza
  • mantequilla
  • chocolate negro (idealmente 99%)

Empezad por picar un poquillo los frutos secos y mezclarlos con el coco, las semillas y las pipas. Con esto tendréis lista la mezcla base de no-cereales 😉

Picad el chocolate y ponedlo a fundir al baño maría con la mantequilla (en el microondas también se funde bien, pero como os distraigáis con el Whatsapp se os quemará en cuestión de segundos).

Mezcladlo bien (si lo probáis intentad no coméroslo todo antes de “barritizarlo”) y vertedlo en un molde cubierto con papel film.

Aplanadlo bien con una espátula y a la nevera con ello. En pocos minutos tendréis un delicioso turrón de chocolate 99% sin azúcar a rebosar de nutrientes que podréis cortar en barritas felizmente.

Os aseguro que en la liga del aporte energético saludable, las barritas de cereales comerciales soñarían desde 3ª división con ir a ver jugar a éstas a la final: sin gluten, sin lácteos, sin huevo y low carb.

¡Encima están de vicio!

Spanakopita low carb (con no-pasta filo de alga nori)

Los que os prodiguéis por restaurantes griegos podéis pasar al siguiente párrafo 🙂 A los demás os diré que el spanakopita es una deliciosa empanada de pasta filo rellena de espinacas, queso y huevo que tradicionalmente se sirve cortada en triangulitos y se ofrece a modo de entrante.

Emocionada ante la epifanía que me invadió hace unos días sobre la posibilidad de usar alga nori a modo de no-pasta filo, me propuse probar finalmente una versión low carb y sin gluten de mi muy anhelado spanakopita. Para que os hagáis una idea del resultado confesaré que la existencia de los 4 spanakopita tal y como llegaron al mundo no superó el minuto.

Además del sabor, esta versión tiene de nuevo la ventaja añadida de requerir mucho menos trabajo y tiempo que su primo tradicional. Únicamente hay que humedecer un par de placas de alga, colocarlas en una fuente para horno previamente engrasada, añadir el relleno y cubrirlo con otra placa.

Hoy me he decidido por un relleno “casi” tradicional de espinacas salteadas con cebolla sofrita, mozzarella y sésamo. Aunque si queréis tachar el “casi” y hacer un relleno tradicional de verdad, sustituid la mozzarella por feta desmigado y el sésamo por huevo cocido picado.

Horneadlo unos 10 minutos (el relleno está todo cocinado, así que no hay riesgo de que se nos queme el alga mientras esperamos a que se cueza). Si queréis ir a por nota, coronad el alga-tapa-de-arriba con un poco de parmesano rallado y gratinadlo por ambos lados unos minutos (quedará crujiente y delicioso).

Difícilmente encontraréis por ahí una receta de empanada más sabrosa, saludable o rápida: sin gluten, sin huevo, sin frutos secos, vegetariana y low carb. Os la recomiendo con ahínco.

Coca de sardinas low carb

Andaba yo paseando esta mañana, cuando he visto una coca de sardinas en un aparador.  Nunca fue mi primera elección cuando sí entraba a comprar en las panaderías, pero tenía tan buena pinta que me he propuesto low-carbizarla y quitarme la espinita.

He optado por la versión de “pan” con harina de soja, apta para alérgicos a los frutos secos. Y ha quedado fabulosa, la verdad. Ni rastro de espinita ha “quedao” 😀

También tiene la ventaja añadida de aceptar lo que fuere que tengáis en la nevera. Incluso si no tuviérais nada con qué rellenarla quedaría estupenda. Para una coca de palmo, he utilizado:

  • un huevo
  • una cucharada de semillas de lino molida
  • una cucharada de harina de soja
  • sal y pimienta
  • una puntita de bicarbonato
  • relleno a discreción

Mezcladlo todo con cariño (la clara a punto de nieve firme) y vertedlo en un molde previamente engrasado. Rellenadlo (o no) y al horno con ello, unos 20 minutos a 180ºC seguramente bastarán. Ante la duda, optad por la infalible prueba del palillo.

Y no necesitaréis nada más para también quitaros cualquier espinita ante la eventual visión de cocas de sardinas ajenas 🙂

No-pasta filo low carb (o la epifanía del alga)

Después de años probando distintas mezclas y proporciones de harinas low carb (confieso que a menudo usando gluten puro y gomas varias), en mi búsqueda de una masa lo suficientemente fina como para poder llamarla “filo”, ayer tuve una epifanía. Ved una representación gráfica de la misma en la foto de abajo 🙂

Se podían oír mis engranajes neuronales chirriar mientras pensaba:

  • El alga nori que usamos para hacer maki queda maravillosamente crujiente después de un toquecillo de horno… Mmmm…
  • Tengo mono de pasta filo pero no consigo nada low carb lo suficientemente fino y manejable como para que cuele como tal…
  • Mmmm… 1+1… Mmmm…
  • ¡Eureka!
  • ¿Por qué no usar alga nori a modo de no-pasta filo?

Sea por el torrente de ácido betahidroxibutírico al que someto mi cerebro o porque la musa tuvo a bien dedicarme algo de inspiración, esta idea (que a posteriori resulta muy obvia) abre un mundo de posibilidades low-carbizadoras en las que hasta ahora sólo podía soñar.

“Bulletproof coffee” o café a prueba de balas (con aceite de coco)

¿Tenéis prisa porque “no ha sonado el despertador” pero la mañana se presenta larga y no queréis salir de casa sin desayunar? Pues dadle una oportunidad al celebérrimo “bulletproof coffee” o café a prueba de balas. No hay desayuno con mayor ratio de energía y saciedad por tiempo invertido.

La receta tradicional es “café + mantequilla”, aunque esta versión de “café + aceite de coco” me  tiene embelesada. ¡Queda deliciosa!

¿No os recuerda al té con tsampa del que básicamente se alimentaba el prota de “El tercer Ojo”? ¡No es un descubrimiento innovador precisamente! Los tibetanos llevan mezclando té con mantequilla salada de yak cientos de generaciones. Y desde luego “flojos” no están 😛

Desayuno low carb XXVI (para una microbiota feliz)

¡No sólo de huevos vive el desayunador low-carb! Si suscribís aquello de “microbiota feliz equivale a humano feliz” o si os confesáis vagos mañaneros, éste es vuestro desayuno.

Es un portento pro y prebiótico: sin gluten, sin huevos y low carb. Por si fuera poco, resulta igual de fácil de preparar que los cereales de desayuno, pero en sano 🙂 Para probarlo, necesitáis:

  • kéfir (el mío es uno de leche ecológica de cabra absolutamente exquisito que venden en el Corte Inglés)
  • puñaíco de arándanos frescos
  • cachillos de coco (vale tanto fresco como rallado)
  • frutos secos al gusto
  • par de trocicos de chocolate negro (idealmente 99%)

Mezcladlo todo como buenamente podáis y p’adentro. Veréis qué lujo de desayuno. Si os paráis a escuchar, podréis oír claramente a vuestra microbiota intestinal bailando la conga de felicidad.

¡No exagero (apenas)! Sabed que es una variante de lo que dice desayunar Gerard Mullin: ex-gordo, gastroenterólogo, nutricionista, autor de “Gut Balance Revolution” y una autoridad en el mundo de la investigación microbiotil. Yo no le rechistaría 😉

Brochetas de pollo con salsa satay tailandesa (o salsa celestial de cacahuetes) low carb

¿Conocéis la salsa satay? Es una absoluta delicia tailandesa que suele llevar una ingente cantidad de azúcar (y que dicho sea de paso no le hace ninguna falta porque resulta si cabe más exquisita sin él).

Igual que el curry,  es felizmente congelable para días de vagancia. Probadla porque merece una oportunidad: es insultantemente sana y cuando la catéis no podréis vivir sin ella. Yo por mi parte confieso que si algún día desaparezco probablemente ande confesando mi adicción a esta salsa en una habitación con paredes acolchadas. Tal es el nivel de “deliciosidad” de la misma.

Resulta perfecta para acompañar carnes, pescados blancos y cualquier tipo de verdura (yo la echaría hasta al café 😛 ).

Manifiesto a todos los humanos de bien presentes y futuros:  Por favor, a menos que tengáis una alergia a los cacahuetes galopante, probadla sin más dilación. 

Necesitáis:

  • un puñaíco de cacahuetes pelados crudos
  • un vasito de leche de coco (yo usé media lata)
  • un par de guindillas secas
  • medio ajo
  • media cebolla
  • un chorritillo de zumo de limón
  • una puntita de canela molida
  • aceite de oliva (o coco) y sal

Sofreíd la cebolla, el ajo, los cacahuetes y las guindillas en un chorritillo de aceite hasta que adquiera ese precioso color dorado. Retirad las guindillas o fliparéis 😀 y añadid la leche de coco. Dejad que rompa a hervir y echad la canela y un pellizcote de sal. Triturad la salsa, probadla… ¡y llorad! Aunque, bueno, más vale tarde que nunca, que diría aquél.