Salsas de soja low carb

¿Sabíais que las salsas de soja normalillas que venden/os ponen en el “japo” están hechas a base de trigo (con su gluten) en casi un 40% y de puro azúcar en otro generoso tanto?

No tenéis que renunciar a ella (ni a los deliciosos sushis sin arroz), pero sí os diría que busquéis una buena: sin gluten, sin azúcar y naturalmente fermentada (como ésta de Kikkoman).

Veréis que está mucho más rica que la otra y podréis bañaros en ella felizmente (tiene 2g de carbohidratos por cada 100 de producto, de los cuales 0 son azúcares). Vuestra cartera apenas se enterará, pero vuestro sistema digestivo os lo agradecerá sobremanera 🙂

Coulant de no-patata con butifarra, pulpo y yema

Por favor, mirad qué exquisitez e imaginaos el bocado perfecto: cremosa coliflor y sublime butifarra coronadas con delicioso pulpo, todo envuelto en untuosa yema templada y aderezado con el crujir de la sal gorda y el dulzor del pimentón. Una delicia…

Sabed que esta idea está básicamente copiada del blog “Mi blog de pintxos” de Astrid, una fuente inagotable de ideas cuya autora lamentablemente nos dejó ya. El pintxo es idéntico al que ella proponía, pero sustituyendo los gajos de patata por coliflor. Para ti va, gracias por compartir tus deliciosas ideas 😘

Como seguro apreciáis, este pintxo resulta perfecto para impresionar invitados (y al mismo tiempo nutrirlos de un modo convenientemente low carb). Sabed también que la magnitud de la “deliciosidad” del resultado supera con creces el esfuerzo/tiempo/dinero empleados, por lo que recomiendo encarecidamente que lo probéis.

Para un par de coulants, necesitáis:

  • dos huevos
  • un par de floretas de coliflor
  • una butifarra (no es por fastidiar, pero si encima es como la excelsa butifarra del Narcís de Corçà, se os abrirán las puertas del cielo con el primer bocado)
  • una patica de pulpo cocido (o media si es tamaño gallego)
  • sal gorda, pimentón y chorrillo de aceite de oliva

Para aseguraros de que la yema quede cremosa y el resto bien cocinado, yo aconsejo hacerlo por partes (que la gracia es que  la yema se desparrame ante el estupor de los afortunados comensales):

  1. Coced la coliflor (en el micro se hace en un plis) y hacedla migajas.
  2. Desmenuzad la butifarra, colocadla de base en un molde cortador y horneadla unos minutos hasta que esté dorada y tremenda.
  3. Separad con amor la clara de la yema y aprovechad la primera para hacer una mousse, un merengue o una pizza low carb.
  4. Cortad el pulpo en cachillos.

¡No queda más que montar el pintxo! Colocad sobre la butifarra ya cocinada las migas de coliflor a modo de lecho para la yema (y la yema) y salpimentad. Cubridlo todo con los cachillos de pulpo y dadle un toque de gratinado (sólo un toque, que no se cocine la yema).

¡Listo! Coronadlo con sal gorda, pimentón dulce y aceite de oliva… Os prometo que se convertirá en una de las recetas más solicitadas por vuestros suertudos invitados.

Huevos al nido low carb V (con no-patata paja de puerro)

Sin desmerecer los “huevos al nido” low carb que lo han precedido, que también están tremebundos, debo decir que ninguno antes de éste habría colado como “nido”. Y es que las ultra-crujientes y sabrosas no-patatas paja de puerro lo imitan a la perfección.

Para hacer los nidos me he limitado a darle cierta forma a las no-patatas paja de puerro a modo de lecho-de-paja-más-o-menos-tal-como-caiga y ponerle un huevo pasado por agua en medio.

Mirad qué maravilla de desayuno (con bulletproof coffee incluido)… Así sí puede una salir a la calle a afrontar desventuras y lo que se tercie 😀

No-patata paja I (de puerro)

Sí, está tan rico como parece. Nadie echará de menos los míticos acompañamientos a base de patata paja si puede echar mano de esta versión low carb (infinitamente más sabrosa y nutritiva).

Por si fuera poco, además los puerros son mucho más fáciles de cortar en modo “paja”, que ya vienen felizmente pre-cortados en laminillas y solo hay que hacerlas tirillas.

Más fácil no se puede: freíd la juliana de puerro. Es simple, pero os aseguro que queda tan rico y crujiente que repetiréis. Yo hoy me he decidido por una manteca de cerdo ibérico deliciosa que tolera estupendamente la fritura y aporta un extra de sabor, aunque en aceite de oliva el resultado es un lujazo también.

Cuando lo retiréis, dejadlo escurrir en un colador o similar, así evitáis que se apelmace y pierda “crujientez”. Salpimentad y atacad sin piedad.

Resulta perfecto para acompañar carnes, pescados, huevos y cualquier cosa que se os ocurra (menos aros de cebolla o calçots, por aquello de la variedad 🙂 ).

Crudités (o no) con dip low carb I (de berenjena)

Qué delicia más fácil y fresquita, por favor… ¿Quién necesita palomitas o patatas fritas pudiendo ver el partido/una peli/el atardecer con esta exquisitez al alcance de la mano? Una servidora no, desde luego, que mi culpabilidad e insulina se mantienen bajo mínimos aunque me quede catatónica comiendo ante la pantalla hasta el fin de los días.

Dentro de las “crudités”, me inclino por las tiras de pimiento, de zanahoria (sin abusar, que tienen pelín de azúcar), de apio y de pepino, aunque las opciones son poco menos que infinitas. Como “no-crudités”, adoro remojar unos espárragos trigueros, unos cachos de calabacín salteados o unas pencas de acelga.

Como primer dip-donde-mojar-las-crudités-(o-no), os propongo el raudo-veloz y exquisito baba ganoush de berenjena (os prometo que una vez lo hagáis/probáis no podréis vivir sin él). Es un vicio de cuidao, sin gluten, vegano y perfectamente low carb 🙂

Raudo-delicioso baba ganoush de berenjena (y sus lectinas)

No podéis siquiera imaginar lo vacío de mi existencia hasta el momento en que descubrí esta maravilla… Típico de la cocina turca y griega, el baba ganoush es un puré de berenjena con sésamo absolutamente delicioso.

Queda maravilloso con cualquier cosa, aunque con un pan injera sin gluten y low carb (o con cualquier primo suyo con un nombre más otomano/heleno) os elevará a la estratosfera del placer sensorial.

Procedo a contaros mi “receta infalible en 8 minutos”. Probadla y os aseguro que la idolatraréis igual que yo.

Necesitáis:

  • una berenjena hermosa
  • un diente de ajo
  • una cucharada de tahine (o crema de sésamo)
  • sal y zumo de limón o vinagre al gusto

Yo me limito a meter la berenjena entera (con un cortecillo para que no explote) en el microondas a máxima potencia 6-7 minutos. Una vez cocida, la corto en cachillos (no quitéis la piel, que para  vuestra microbiota intestinal será un festín¹) y la trituro con el resto de ingredientes. ¡Listo! 8 minutos bien empleados 😀

  1. Para los recelosos de la nada desdeñable cantidad de lectinas que os caerían si optáis por incluir la piel de la berenjena, el debate está abierto y aquí 🙂

Clafoutis de cereza low carb (o “cómo decir cásate conmigo sin articular palabra”)

Sí, clafoutis low carb… Bru-tal. Combina el dulzor de la cereza con la acidez untuosa del yogur… Recomiendo encarecidamente probar esta versión low carb de la receta tradicional francesa simplificada gracias al absolutamente exquisito yogur de oveja de Cantero de Letur.

El apodo de la receta no pretende ser una indirecta ni por asomo, es que resulta tan delicioso que al probarlo he entrado en modo “mi tesoro”… Sin duda renunciar ni que sea a un cachillo pequeño debería calificar como prueba de amor profundo. Yo desde luego caería rendida ante la oferta, aunque confieso que por mi parte tendría que querer muuuuuucho a alguien para compartirlo 🙂

Como  este yogur es tan sabroso, denso y graso, lo he utilizado para sustituir tanto la harina, como la leche y la mantequilla. Y permitidme que os diga, aunque esté feo que sea yo quien lo haga, que si os gusta el yogur en cuestión, el resultado os parecerá sublime…

Si queréis probar esta versión del célebre flan abizcochado, que ya os digo yo que sí, necesitáis (para un molde medianillo):

  • un par de puñados de cerezas deshuesadas con amor
  • 3 huevos
  • 4 cucharadas generosas de tremendo-yogur de oveja
  • nuez de mantequilla para engrasar el molde
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • edulcorante al gusto opcional (yo ni siquiera he usado, queda lo suficientemente dulce para mi gusto)

Empezad por batir los huevos con energía y añadid el yogur, la almendra y el edulcorante (si optáis por él). Verted la mezcla en el molde enmantequillado y cubridla con las cerezas.

Hornead a 180ºC hasta que cuaje/se dore (a mí me ha tardado escasa media hora) y dejad que se asiente. Resulta delicioso tanto templado como frío. Veréis que conserva el untuoso sabor a leche de oveja del yogur y el frescor dulce de las cerezas… Yo me casaba sin duda 😛

Pota encebollada

¡Qué buena queda la pota así! Y eso que es apta para todos los bolsillos, que ésta pesaba unos 2 kilos, medía medio metro y me ha costado 10,50€. Para que veáis que no miento, os pongo la foto del “antes”. Pensad que las cebollas y los dientes de ajo eran tamaño castellano castizo…

Necesitáis:

  • Una pota (también queda muy bueno con sepia o calamar, pero pica bastante más al bolsillo)
  • Un par de cebollas hermosas
  • Una cayenita
  • Un diente de ajo picadito
  • Chorrillo de aceite de oliva
  • Vasillo de vino blanco

Para la picada:

  • Un manojillo de perejil y un diente de ajo
  • Un puñadito de almendras, avellanas, piñones, nueces o los frutos secos que prefiráis

El secreto para que quede suculenta es usar una cantidad ingente de cebolla picada y dejarla sofreír tranquilamente a su ritmo en un chorrillo de aceite con la cayena y un diente de ajo picadito. Mientras se sofríe, aprovechad para limpiar la pota y cortarla a cachitos. Cuando esté bien confitada, añadid el vino y dejadlo evaporar.  Ya podéis añadir la pota y un poquillo de agua. Dejadla cocinar despacio, removiendo de vez en cuando y tapada. No tarda mucho en estar cocida. Poco antes de apagar el fuego, echad la picada (si quedase demasiado caldoso, con un poco de harina de almendra). ¡Acordaos de retirar la cayena antes de servir!

¡Y ya está! Os aseguro que hasta la fecha todo el mundo que la ha catado, ha repetido. Es perfecta para congelar, ¡aunque no suele sobrar mucho!

No-zumo de desayuno low carb II (de infusión de escaramujo e hibisco)

Sí, un zumo low carb. Qué hallazgo, por favor. Propiedades pro-sistema inmune aparte, me declaro fan incondicional de esta infusión color rubí de sabor intenso, ácido y dulzón. La encontré por casualidad cuando fui a por rooibos al Corte Inglés. Está deliciosa. Y si en modo infusión es un primor, ¡imaginad en modo refresco/no-zumo de desayuno!

También os diré que ni siquiera creo que sea necesario edulcorar la infusión, resulta deliciosa tal cual. Una bebida  harto refrescante sin azúcar, sin lácteos, vegana, low carb y sana a rabiar que hará que descartéis los zumos sin un atisbo de duda. ¡Probadla si podéis!

Low carb Scottish eggs (huevos a la escocesa low carb o el desayuno de los campeones)

Pocas cosas en esta vida son más saciantes que los celebérrimos huevos a la escocesa, con la clara bien cocida, la yema cremosa, cubiertos de carne picada y convenientemente rebozados.

Son una auténtica bomba que todo el mundo adorará y que podéis low-carbizar felizmente obviando el rebozado de pan rallado.

Hoy me he decidido por el no-empanado de almendra y lino, aunque cualquiera de los no-empanados de frutos secos picados o semillas quedará genial.

Para que los huevos queden con la yema jugosilla a pesar del rebozado, cocedlos de 3 a 4 minutos (según el tamaño) y cortad la cocción sumergiéndolos en agua fría unos minutos.

Peladlos con mucho amor, cubridlos con carne picada y rebozadlos en huevo batido y vuestro no-empanado favorito.

Freídlos en aceite de oliva (o un par de cucharadas generosas de manteca de cerdo) bien caliente.

Listo. Puedo prometer y prometo que no tienen nada que envidiar a los originales con pan, que no dejarán a nadie indiferente y que saciarán los estómagos más hambrientos. ¿Oís la gaita a lo lejos? Dejaos conquistar por el espíritu escocés con el estómago feliz 😀