Roedorcitos casi-mazapanes de calabaza rellenos

Nadie en su sano juicio probará estas delicias del bastante-low-carbismo y dedicará siquiera un segundo de su vida a echar de menos a sus primos mazacote-mazapanes navideños… Si miráis más allá de mis limitadas habilidades escultóricas, sabed que en cuanto a textura y sabor… Son de matrícula de honor. O más. Y son ridículamente fáciles, sólo requieren pelín de paciencia y cariño (si elegís los erizos, que los ratoncitos ni eso).

Imaginaos sacando un platillo de roedorcitos de sabroso y jugoso mazapán de calabaza alegremente rellenos de arándanos y/o frambuesas en la sobremesa navideña… El triunfo, os lo digo yo. Si queréis comprobarlo, sabed que para una bandejilla generosa necesitáis:

  • 200g de calabaza cocida
  • un huevo (y una yema para pintar)
  • 200g de almendra molida (¡más o menos! dependerá de lo húmeda que os quede la calabaza)
  • una cucharadita de canela molida
  • edulcorante al gusto (yo le pongo una cucharadita de xylitol)
  • pizquilla de sal
  • piñoncitos para las púas de los ericitos
  • almendras para las orejillas de los ratoncitos
  • arándanos y/o frambuesas

Haced el mazapán mezclando la calabaza desmenuzada con una pizquilla de sal, la canela, el edulcorante, el huevo y la almendra molida. Debe quedar una masa manejable pero no demasiado mazacote (os dificultará la vida durante la manipulación, pero lo agradeceréis cuando los comáis).

Lista la masa, coged una frutilla y cubridla felizmente con ella, dándole la formilla de gota sobre una bandeja con papel de horno. Pintad los casi-roedorcitos con yema de huevo para que se doren bellamente durante el horneado y colocadles las púas y/u orejillas.

Y  al horno con ellos. En 20 minutitos a lo sumo (dependerá del tamaño que les hayáis dado) estarán doraditos por fuera y cociditos y jugositos por dentro. Idealmente, dejadlos enfriar sobre una rejilla para que la humedad de la calabaza tenga por donde huir y no los ablande.

Aconsejo guardarlos bajo llave (o idealmente no probarlos) hasta que lleguen a la mesa… Quedan con una textura parecida al mazapán pero más jugosa y sorprende tanto el sabor como la frescura que aporta la inesperada frutilla.

Están tre-men-dos, infinitamente más sabrosos que los mazapanes tradicionales. He tenido que echar mano de toda mi fuerza de voluntad para no acometer una escabechina de roedores.

Cerdito de casi-pan de Cádiz bastante low carb

Para mamá. Porque seguir una dieta sana no está reñido con ser fiel a las tradiciones, este año también tendrás tu cerdito. Ha salido curtidito por fuera y dulce por dentro… igualico que yo 😘

He aquí mi versión bastante low carb del delicioso (y ultra high carb) cerdito navideño de mazapán/casi-pan de Cádiz. En lugar de rellenarlo de boniato, membrillo y/o frutas escarchadas, viene “low-carbmente” repletillo de pseudo-mazapán de calabaza con canela, frambuesas y chocolate negro.  ¿A que suena bien? Pues os aseguro que sabe mejor… 😛

Para un cerdito medianito (no conviene pasarse, que aunque sea bastante low carb un piquillo de insulina sí caerá) necesitáis:

  • de cuatro a seis cucharadas de harina de almendra (según el tamaño de las claras y la humedad de la almendra)
  • edulcorante al gusto (yo le he echado una cucharadita de xylitol)
  • dos claras de huevo (¡guardad las yemas para pintar!)
  • ralladura de naranja y/o limón
  • mazapán de calabaza low carb con chocolate negro picadico (idealmente 100%, para compensar)
  • frambuesas

Empezad por amasar la almendra con la clara, el edulcorante y la ralladura hasta formar una bola manejable (debe quedar como plastilina) y dejarla reposar una horica en la nevera. Podéis aprovechar para apañar un poco de mazapán de calabaza para rellenar y echarle chocolate picadito con alegría.

¡Llegó el ansiado instante de empezar a “cerditizar”! Es un momento feliz (con un grado de satisfacción comparable sólo al de partirlo y probarlo)! Coged un buen cacho del mazapán de almendra y aplanadlo un pelín (reservad la mitad para cubrirlo y un cachillo de masa para las orejas y el rabillo).

¡Y el cerdito está listo para rellenar! Empezad por poner un buen pegote del delicioso mazapán de calabaza con canela low carb y extenderlo (con cuidado o a lo bruto, dará un poco igual). ¡Que sea un cerdito gordito y alegre!

Colocad encima una hilerilla de frambuesas y formad el cerdito cubriéndolas con el resto de la masa (esta vez sí, mejor con cariño). Llegó el momento ya de dar rienda suelta a vuestra creatividad y darle forma al cerdito. Como la escultura no es una de mis habilidades, me limito a apañarle un morrico y ponerle un rabillo y unas orejas.

Cuando el cerdito se ajuste a lo que dicte vuestro criterio artístico, pintadlo con la yema y horneadlo una media horica a 180ºC (o hasta que esté doradito). Veréis qué delicia: navideño, sin gluten, sin lácteos, paleo y bastante low carb (además de crujiente por fuera y jugoso por dentro)… Brutal. Se ha convertido en mi nueva tradición de navidad.

Casi-marquesitas de zanahoria, coco y canela

Si también os apasionó la tarta de zanahoria y os veis obligados a ofrecer caprichillos dulces aproxi-navideños, sabed que estas casi-marquesitas rozan el nivel “ambrosía de los dioses”… El toquecillo de coco rallado y canela hará que vuestros afortunados invitados crean tocar el cielo. Nadie echará de menos el turrón industrial, ¡palabra!

Eso sí: tened en cuenta que os arriesgáis a que se os adjudique el título de “anfitrión navideño vitalicio”. Si estáis dispuestos a correr el riesgo, sabed que para un platillo generoso de marquesitas necesitáis:

  • 2 zanahorias hermosas cocidas (al micro se hacen en un plis)
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • 2 cucharadas de coco rallado
  • edulcorante al gusto (yo le he puesto una cucharadita de xylitol)
  • 2 huevos
  • una cucharada de aceite de coco (o de oliva, si no tenéis)
  • una cucharadita de canela molida
  • puntita de bicarbonato
  • almendra picadita para decorar (o más coco rallado, o lo que buenamente os apetezca)

No tenéis más que mezclarlo todo y volcarlo en un molde (idealmente engrasado con aceite de coco). Hornead media horita a 180ºC (usad el truco del palillo para aseguraros de que ya está cocido, pero os garantizo que el olor os guiará).

Queda tan delicioso que confieso que horneo la tarta en un molde redondo y corto las marquesitas en los tradicionales cuadrados para dar buena cuenta de los retales. Exquisitas, sencillas, sin gluten, sin lácteos, paleo y bastante low carb. Una maravilla perfecta para ofrecer en épocas navideñas (y daros un caprichito sin alejaros demasiado de vuestra dieta baja en carbohidratos).