Canapés “hágaselo usted mismo” (para todos los gustos/requerimientos)

¡Aquí os traigo la solución a (casi) todos vuestros problemas! Los canapés “hágaselo usted mismo”, que no esconden a un/a cocinero/a perezoso/a, sino a un anfitrión que quiere asegurarse de que todos sus ilustres invitados disfruten de un entrante de auténtico lujo (independientemente de sus gustos/requerimientos).

Y es que… ¿os habéis encontrado alguna vez ante el desafío de preparar unos canapés con la capacidad de contentar a un surtido grupo de invitados con manías/necesidades dietéticas diversas?

Imaginad una reunión de sibaritas que incluyen a una insulinorresistente que acaba de superar un cáncer y se ha vuelto aún más estricta con el low carb/real food (mismamente, una servidora 😊), un individuo de gran corazón pero poco amante de las verduras y a una celíaca con intolerancia a la lactosa y a la fructosa muy embarazada.

Así que las premisas eran: sin gluten (por el bien común), cero azúcar ni procesados (por mí), nada de ahumados, curados, fruta o queso (que están crudos o llevan fructosa/lactosa, por mi estimada premamá) y que además el verde fuera “opcional”. Y yo quería canapés 😋.

Así que a pesar del enorme desafío que se erigía ante mí (porque la mayor parte de mis canapés incluyen algún tipo de fruta, jamón, queso o vegetal), me negué a renunciar a ellos (porque me encantan los canapés y además me ponen los retos). ¡Así que decidí apañar un mini-buffet libre de canapés sin montar!

El plan era coger un dadito de no-pan de molde low carb como base y que cada comensal eligiese las combinaciones que le apetecieran más y se montase su propio canapé.

Había tres deliciosas salsas (un romesco, un baba ganoush y un guacamole), además de pisto, anchoas, mejillones, vieiras con panceta crujiente, huevecitos de codorniz cocidos, chistorra, espárragos trigueros y pollo al vapor.

¿Los triunfadores de la noche? Dos combinaciones estrella: el canapé de guacamole con mejillón y el de romesco con vieira y panceta. Resultó una auténtica gozada de cena con sabor a celebración que pasará a la historia como “el reto (superado) de los canapés deconstruidos”.

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