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PORQUE LOS GENES QUE TE HAN TOCADO EN SUERTE NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Casquería anti-arrugas (o “venciendo reticencias”)

11 septiembre, 2017

Casquería anti-arrugas (o “venciendo reticencias”)

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Éste es uno de los preceptos en los que los sabios coinciden: la casquería aporta una inmensa densidad de nutrientes que difícilmente podemos obtener de otras fuentes. Su consumo es uno de los 4 pilares de la dieta humana de la Dra. Shanahan, una obligación bisemanal del protocolo de mi muy admirada Dra. Terry Wahls (que ha conseguido poner su esclerosis múltiple en remisión) y un básico en todas las dietas tradicionales.

 

 

Yo misma vendería mi reino por un buen chuletón, pero he aprendido a adorar la textura y el sabor de la casquería tradicional (¡y su precio!) Estas piezas “menos nobles”, lejos de ser una mera fuente de proteínas para épocas económicamente poco boyantes, son una bomba de vitaminas, coenzima Q10 y colágeno. Creedme si os digo que cada día que pasa tengo menos arrugas y la piel más radiante, con lo que el dinero que destino a maquillaje se ha reducido significativamente. Ved arriba la evidencia gráfica ☺️.

Algo que sí es recomendable, sin embargo, es que las vísceras sean de animales lo más felices posible y que hayan comido lo que se supone que deben comer. Tanto hígado como riñones son una bomba de nutrientes, pero también actúan a modo de filtros, así que si el pobre animal ha vivido a base de piensos de origen dudoso y engordado con chutes periódicos de antibióticos, la nutrición que aporten sus vísceras no será la misma (¡aunque siempre será mejor que una salchicha de idéntico origen y encima abarrotada de féculas, azúcar y lactosa!)

 

 

Yo he descubierto una carnicería ecológica en el Pirineo gerundense que vende carne y casquería de granjas cercanas a precios más que asequibles (y tienen la opción de envío por mensajero). Para que os hagáis una idea, los 5 riñoncitos de cordero eco me han costado 1 eurete… Y por una enorme lengua de ternera ecológica (de más de un kilo) he pagado 5 (!!!)

Así que venced vuestros recelos e intentad darle a la casquería tradicional una oportunidad. Para los noveles recomendaría empezar por el corazón (es una bomba de coenzima Q10 y simplemente a la plancha queda delicioso) porque su sabor y textura gustará (lo afirmo con un nivel de certeza del 100%) a cualquier comedor de carne habitual.

 

 

Si vuestras reticencias se deben más a cierto estrés post-traumático por un platazo de hígado encebollado que alguien os puso delante siendo niños, creedme si os digo que además de ser un super alimento de verdad, con un poco de mimo queda delicioso (como por ejemplo en los caramelo-higadillos de conejo al estragón). Si algún extraño y aciago día os encontráis en una isla desierta y debéis optar por un único alimento para sobrevivir, ¡olvidaos de las bayas de goji y elegid el hígado!

Seguid por probar la lengua (de carne exquisitamente fina y abarrotada de omega 3), los riñones (tienen cierto sabor a víscera que puede no apasionaros al principio, pero dejan el aporte de vitamina C de las naranjas a la altura del betún) y los míticos callos (con cantidades ingentes de colágeno que irán derechos a suavizar arrugas y proteger articulaciones). Y aprovechad el dinero que os ahorráis en cremas y maquillaje para daros un capricho (como un buena dosis de hierro y resveratrol a base de chuletón y Rioja).



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