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Casi-marquesitas de zanahoria, coco y canela

Si también os apasionó la tarta de zanahoria y os veis obligados a ofrecer caprichillos dulces aproxi-navideños, sabed que estas casi-marquesitas rozan el nivel “ambrosía de los dioses”… El toquecillo de coco rallado y canela hará que vuestros afortunados invitados crean tocar el cielo. Nadie echará de menos el turrón industrial, ¡palabra!

Eso sí: tened en cuenta que os arriesgáis a que se os adjudique el título de “anfitrión navideño vitalicio”. Si estáis dispuestos a correr el riesgo, sabed que para un platillo generoso de marquesitas necesitáis:

  • 2 zanahorias hermosas cocidas (al micro se hacen en un plis)
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • 2 cucharadas de coco rallado
  • edulcorante al gusto (yo le he puesto una cucharadita de xylitol)
  • 2 huevos
  • una cucharada de aceite de coco (o de oliva, si no tenéis)
  • una cucharadita de canela molida
  • puntita de bicarbonato
  • almendra picadita para decorar (o más coco rallado, o lo que buenamente os apetezca)

No tenéis más que mezclarlo todo y volcarlo en un molde (idealmente engrasado con aceite de coco). Hornead media horita a 180ºC (usad el truco del palillo para aseguraros de que ya está cocido, pero os garantizo que el olor os guiará).

Queda tan delicioso que confieso que horneo la tarta en un molde redondo y corto las marquesitas en los tradicionales cuadrados para dar buena cuenta de los retales. Exquisitas, sencillas, sin gluten, sin lácteos, paleo y bastante low carb. Una maravilla perfecta para ofrecer en épocas navideñas (y daros un caprichito sin alejaros demasiado de vuestra dieta baja en carbohidratos).

Tarta de calabaza low carb (o el soborno otoñal perfecto)

He aquí mi versión de tarta de calabaza low carb, perfecta para para reconfortar corazones estresados.

Sí, acepto que su puntuación en la escala del low-carbismo roza el “ocasionalmente”, pero está tan deliciosa y es tan fácil de hacer…

Que si el otoño os pilla patológicamente histéricos, por ejemplo,

  • porque no sabéis cómo sobreviviréis a las prácticas externas obligatorias en horario laboral que tenéis que hacer para acabar las carreras¹,

  • porque no creéis que la empresa que paga vuestras facturas supere la estampida casi-independencia, o
  • porque aquel caballero que os robó el corazón sigue sin dar señales de vida más de un año después (y ya va tocando aceptar que las probabilidades de que os quiera locamente son pelín limitadas…)

Os la merecéis. Confieso que hasta la fecha ninguno de mis inventos ha levantado tanta pasión como esta jugosa tarta de delicioso sabor a canela. De ahí el sobrenombre de soborno otoñal perfecto.

La calabaza tiene un nada desdeñable contenido en hidratos de carbono, así que reservadla para situaciones de estrés extremo, de desamor matador o para cuando vuestra alma gemela os pida matrimonio.

Pero es tan sencilla y el resultado tan sublime que, si la ocasión lo merece, sabed que, para un molde de 20cm de diámetro, caerán:

  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • una puntita de bicarbonato
  • 100g de calabaza (cocida al micro en 5 minutejos de ná)
  • una cucharadita de canela
  • una cucharada de aceite de coco (sustituible por mantequilla o aceite de oliva sin problema)
  • edulcorante al gusto (yo le he echado una cucharadita de xylitol)
  • pizquilla de sal
  • almendra picada (o cualquier fruto seco que tengáis, ¡o no!)

Empezad por chafar convenientemente la calabaza cocida con un tenedor (guardad un poquillo para decorar a modo de mosaiquillo) y mezcladla con el resto de ingredientes (claras a punto de nieve).

Verted la mezcla en el molde engrasado y al horno precalentado con ello. Yo lo he tenido una media hora a 180ºC. Creedme, el olor os guiará. Idealmente, desmoldadla enseguida y colocadla sobre una rejilla para que el vapor de agua no “hierva” el bizcocho. Lo queremos húmedo y suave, ¡pero no hervido!

Veréis qué jugosa y exquisita queda. Tanto templada como fría, resulta perfecta para sobornar: las probabilidades de que desarme los corazones más gélidos andan rozando la estratosfera.

  1. Si algún nutricionista o psicólogo colegiado en Barcelona quisiera aceptarme como estudiante en prácticas (lo que se traduce en 150 horas de esclava gratis) sin obligarme a dejar de trabajar durante dos meses, le ofrezco a mi primogénito (si llegase a existir), mi infinita gratitud vinculante de por vida y una de éstas bien grande y jugosa 🙂

Tartaleta de higos y yogur de oveja bastante low carb

He aquí la escolta perfecta para aventurarse a pedir perdón, amor o dinero. Apuesto mi asignación mensual de tremendo-yogur de oveja Cantero de Letur a que con esta tartaleta conseguiréis desarmar los corazones más duros de roer.

Desde luego mis recelos se esfumarían ante cualquier petición que viniera acompañada de un buen cacho de esta delicia. Así que como una nunca sabe qué le deparará la batalla, más vale prevenir y llamar a la puerta con una de éstas cuando seáis vosotros los que amanezcáis pedigüeños 😬

No la incluyo en la categoría low carb porque el higo tiene una cantidad nada desdeñable de azúcar, pero cabe con holgura en la de bastante low carb o para ocasiones especiales. Para hacerla, necesitáis:

  • masa quebrada low carb edulcorada (yo hoy he sustituido la harina de coco por semillas de lino molidas por motivos de mera disponibilidad con un resultado más que óptimo)
  • yogur de oveja (o el que buenamente prefiráis)
  • casi-mermelada de higos
  • higos frescos

Haced la tartaleta con la masa quebrada y horneadla en un molde enmantequillado. Dejadla enfriar y rellenadla generosamente con la mezcla de yogur y casi-mermelada (¡guardad una cucharada de casi-mermelada para la cobertura!)

Cortad los higos en tajadiñas y colocadlas sobre el yogur. Pintadlos un poquiño con la casi-mermelada que habéis reservado. Alejaos un poco para pillar algo de perspectiva. Respirad hondo y contemplad la belleza de vuestra obra. Sumergíos unos minutos en vuestro síndrome de Stendhal particular. Ay… Así sí.

Guardadlo en la nevera hasta el momento del soborno. Esperad a que lo prueben antes de poneros en plan pedigüeño para maximizar el efecto. No puedo aseguraros que os digan que sí, pero sí que les costará horrores decir que no 😉

Tarta de zanahoria bastante low carb (o qué llevar a ver la aurora boreal)

Esta celebrada versión de tarta de zanahoria va para ti, Dan, gracias.

Corría la víspera del 2 de febrero de 2015 (el que iba a ser mi 34 cumpleaños), en un lugar indeterminado a las afueras de Tromsø, Noruega, a tiro de piedra del polo norte.

Dan Steinbakk, un experto cazador de auroras boreales, nos prestó a mi adorada madre y a mí sendos monos rojos muy poco favorecedores con el fin de que sobreviviéramos algunas horas al invierno polar.

Desde aquí decreto mi amor eterno por este señor: no sólo consiguió que viéramos una aurora asombrosa, también nos mantuvo con vida durante las casi 8 horas que pasamos esperándola a 30º bajo cero. Allí, tiritando junto al fuego, probé (y adoré inmediatamente) su delicioso pastel de zanahoria casero. Era denso, reconfortante, jugoso y tenía un vigorizante sabor a canela.

Ésta es mi versión sin gluten y bastante low carb (básicamente porque la zanahoria en sí no puede llamarse low carb). Si queréis llevarlo a modo de kit de supervivencia a lo que preveáis una noche larga y fría, sabed que para un minimolde de 10cm caen:

  • 1 zanahoria hermosa cocida y chafada
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de aceite de coco (se puede sustituir por mantequilla o aceite de oliva)
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • media cucharadita de bicarbonato
  • un pellizco de sal
  • una cucharadita de canela en polvo
  • edulcorante al gusto (yo le echo sólo una cucharadita de café de xylitol o de tagatosa, que la zanahoria ya es muy dulce)

El proceso es el de siempre: mezcladlo todo con cariño (clara a punto de nieve) y hornead a 180ºC hasta que se dore la superficie, se separe el bizcocho de los bordes y/o el palillo salga limpio. Veréis qué aroma invade la cocina… Queda brutal templadito con un buen té 😉

Si vais a Tromsø con la esperanza de contemplar la aurora, no dudéis en acudir a Dan. Si existe la más mínima posibilidad de que la veáis, la veréis. Os prestará el mono rojo de ir a Marte y os encenderá un fuego. Os contará tanto lo que dice la ciencia como las antiguas leyendas saami. Os hará fotos cuando el frío anule la batería de vuestras cámaras (él la lleva en sus calzoncillos). Y os mantendrá satisfechos y con vida a base de crema de verduras picante y un memorable pastel de zanahorias.

Pócima low carb para el desamor o tremendo-yogur de oveja con casi-mermelada de higos

Quien diga que una dieta low carb y un desengaño amoroso épico son incompatibles, no ha probado este prodigio bajo en carbohidratos: untuoso yogur con mermelada low carb. Resulta absolutamente delicioso y dulzón pero con un toque ácido… Os aseguro que aliviará el desamor más lacerante y os hará olvidar el mítico helado con caramelo.

El abanico de versiones de pócima low carb para el desamor es tan amplio como variados los low-carbistas afligidos (y lo que tengan en la nevera cuando la amargura aflore), así que no dudéis en adaptarla convenientemente. Dicho esto, hoy yo he optado por el tremendo-yogur de oveja de Cantero de Letur (un portento de exquisitez en sí mismo) con una cucharada de casi-mermelada de higos low carb.

Como mi porrazo ha sido “nivel defenestración”, además he incluido con toda alevosía unos piñones y un higo extra: un llena-vacíos eficaz y delicioso. No diré que se olvida una del batacazo, pero sí que ayuda mucho a relativizarlo 😉

Casi-mermelada low carb de higos

Para todos los low-carbistas que necesiten un darse un caprichillo de vez en cuando, he aquí una versión ultra-sencilla de mermelada low carb.

No solo de aguacate y aceite de coco vive el low-carbista incondicional. Desde aquí todo mi respeto y apoyo para los que decidáis liberaros de la adicción al dulce de una vez por todas, pero yo abogo porque la vida nos limita ya bastante como para activamente renunciar de por vida a un caprichillo ocasional. En el eterno dilema de los edulcorantes y la dieta low carb, voto por calmar ansias de dulce sin provocar picos de insulina y reducir así el riesgo de recaída.

Ignoro si será porque las noches empiezan a ser frías y largas, por un trastorno bipolar no diagnosticado o por la vida misma, pero hoy me he visto moralmente obligada a calmar ciertas ansias de dulce que me rondaban.

Andaba yo paseando por el mercado cuando los he visto: unos higos de cultivo ecológico con una pinta tremenda. No dispongo de evidencia gráfica, pero intuyo que mi dilatación pupilar habrá sido imponente.

En otro momento habría sido disciplinada y habría ignorado el canto, pero hoy me lo merecía y me he dado permiso. He vuelto a casa agarrando una cestita de fragantes higos maduros como si fuera una quiniela con un pleno al 15.

Si os encontráis algún día en mi misma tesitura, probad a casi-mermeladizarlos. Quedan absolutamente celestiales. El proceso es idéntico al del merme-coulis de frutas del bosque y el resultado no dejará indiferente a ningún alma de bien 🙂

Desayuno low carb XXXI: Revuelto de espárragos trigueros, cebolleta, semillas y pipas

¡Para los que andáis buscando ideas de desayuno low carb!

Imaginaos rompiendo el ayuno nocturno después de una noche de sueño reparador con un vigorizador café a prueba de balas humeante y un jugoso revuelto con espárragos trigueros… ¡Ñam, ñam!

Imaginaos también que llevarlo a la mesa no os haya supuesto más de 10 minutos de ultra-valioso tiempo mañanero. Asumiendo que duermo sola, no se me ocurre mejor manera de empezar el día 😀

No sólo es un desayuno nutritivo con una burrada de fibra que será convenientemente adorada por vuestra microbiota intestinal, también os aportará cantidades estratosféricas de nutrientes y una energía y bienestar impagables.

Además es fácil a rabiar, la posibilidad de que salga mal es poco menos que inexistente. Por cada desayunador-low-carb a dopar necesitaréis:

  • un par de huevos (idealmente de gallinas felices)
  • una cebolleta
  • un manojillo de espárragos trigueros
  • una cucharada de mezcla de semillas y/o pipas
  • aceite, sal y pimienta

No tenéis más que saltear la cebolleta y los espárragos un par de minutos en un chorrillo de aceite, añadir los huevos batidos salpimentados con la mezcla de semillas y “revolverlo” todo. ¡Y ya! Desayuno low carb extra-fibra-saciante-nutritivo-vitamínico listo y desayunador-low-carb dopado y listo para salir al mundo 🙂

Bizcocho especiado con higos y pistachos low carb

Mmmm… He aquí un bizcocho especiado low carb ligeramente dulce, tierno y con un delicioso sabor afrutado. Quedará estupendo con otras frutas/especias (o incluso sin ellas), así que no dudéis en dar rienda suelta a vuestra creatividad.

No me dejo comer mucha fruta con alto contenido en azúcar, pero hoy he encontrado unos higos absolutamente tremendos y no me he podido resistir. Y estaréis de acuerdo conmigo además en que cualquier delicia se eleva inmediatamente a la categoría de felicidad absoluta con la mera adición de unos pistachos picaditos 😀

Si queréis probarlo, para un molde de unos 20cm de diámetro, necesitáis:

  • 3 huevos
  • 2 cucharadas de almendra molida
  • 2 cucharadas de avellana molida (sustituible por más almendra)
  • 2 cucharadas de yogur de oveja deliciosamente ultra graso (o cottage cheese o requesón o crema fresca)
  • un puñado de pistachos picados
  • 3 ó 4 higos cortados a cachicos
  • Una cucharadita de canela molida
  • Una cucharadita de jengibre molido
  • Un pellizco generoso de sal
  • edulcorante al gusto (yo le echo una cucharadita de xylitol)

Mezclad las yemas con las harinas, el edulcorante, las especias y el yogur. Añadid con cariño las claras saladicas a punto de nieve y añadid los higos y los pistachos.

Verted en un molde previamente engrasado y al horno precalentado con ello. El truco infalible del palillo (y un aroma dulzón que activará a lo bestia glándulas salivares) os dirá cuándo está listo (a mí me ha tardado alrededor de media hora).

Si queréis darle un extra de “bizcochosidad”, añadidle una puntita de bicarbonato o impulsor químico, pero a mí me encanta en modo casi pudding: denso y húmedo.

Si podéis resistir la tentación, guardad un buen trozo, “tostaditizadlo” y usadlo para acompañar una tabla de quesos. Para los que crean que llevar una dieta sin gluten, sin féculas, sin azúcar y low carb es un acto de renuncia a los placeres de la vida.

Desayuno low carb XXX: Yogur de oveja con canela, piñones, nueces de macadamia y arándanos

Prometo ante este desayuno low carb y sirviendo la presente como prueba fehaciente y reclamable ante la autoridad competente que:

NUNCA MÁS ECHARÉ DE MENOS LOS POSTRES LÁCTEOS CON CEREALES  ULTRAPROCESADOS REPLETOS DE JARABE DE MAÍZ

De veras, qué absoluta delicia. No tengo palabras para describir la magnitud estratosférica de amor-al-primer-bocado que he experimentado al probar esta maravilla. Ni gota de edulcorante necesita: la canela y los arándanos le aportan el grado de dulzor perfecto.  Afirmo además que se tarda menos en prepararlo que en abrir un paquete de cereales de desayuno.

He echado mano de un par de cucharadas de “mi-tesoro-yogur-de-oveja-de-Cantero-de-Letur” y le he añadido media cucharadita de canela en polvo, un puñado de arándanos y piñones y nueces de macadamia a discreción. ¿El resultado? De-men-cial. Tre-men-do. Bru-tal. Otro desayuno sin gluten, sin huevo y low carb raudo-veloz que hará felices a microbiota, paladares y estómagos 🙂

Desayuno low carb XXIX: Tortilla francesa rellena de huevo escalfado en 2 minutos

Qué fácil, veloz, reconfortante, saciante, nutritivo y delicioso desayuno low carb, por favor. Encima la yema sin cuajar os aportará una dosis extra de colesterol sin oxidar que os sentará estupendamente.

El proceso no puede ser más simple:

  • batid un huevo y salpimentad (para darle un aporte extra de salud, añadidle  un poco de cúrcuma en polvo)
  • echadlo en la sartén con un chorrillo de aceite o una nuez de mantequilla
  • colocad encima un huevo sin batir
  • cubrid el huevo sin batir con la tortilla con cariño
  • acabad de “tortillear” con amor
  • salivad a lo bestia mientras lo servís
  • desparramad la cremosa yema al cortar la tortilla
  • desayunad felices
  • lamed el plato y suspirad alegremente saciados

Con un poco de berenjena (si la hacéis al micro en 6 minutos está) bien remojada en la yema resulta una auténtica delicatessen. Así sí da gusto salir a afrontar lo que fuere que el día aguarde 🙂