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Menú semanal low carb I

Por aclamación popular, procedo a adjuntar un ejemplo de menú semanal low carb con la alevosa intención de animar a reticentes y escépticos a unirse al clan 😀

Menú semanal 1

Ved abajo unas pequeñas indicaciones que complementan el menú.

Desayuno:

No tengáis miedo a desayunar huevos (con sus yemas) cada día: difícil lo tendríais para encontrar un alimento más completo (intuyo que no os levantáis con ganas de hígado 😉 ). Pero para días vagos o con prisas, he incluido opciones rápidas con yogur o kéfir.

Idealmente, os diría que añadiéseis al menos una cucharada de aceite de coco a vuestro menú diariamente (yo se lo echo al café del desayuno y así no me olvido). Está repleto de maravillosos ácidos grasos de cadena media que reducen la inflamación y os sentarán divinamente.

Almuerzo y cena:

Idealmente, os diría que cada toma debería incluir una ensalada arcoíris (multicolor, vamos) o una generosa cantidad de hoja verde repleta de fibra y micronutrientes, algo de proteína y una buena dosis de saciante grasa buena  (aceitunas, aguacate, chocolate negro, coco, frutos secos y semillas).

Sabed que aunque parezca imposible, resulta fácil comer sano en la oficina con un mínimo de previsión. Si tenéis la opción, dejad allí algo de aliño, una bolsa de ensalada ya lavada, tomates, pimientos, zanahorias, semillas y/o frutos secos y llevad cada día algún tipo de proteína grasa o restos de la cena anterior.

¡Optimizad recursos! Aprovechad los restos de pollo para hacer una ensalada césar al día siguiente y cambiad las sardinas por lo que fuere que encontréis de oferta en la pescadería. Congelad los guisos en porciones (idealmente en vidrio para evitar el bisfenol-A) y aprovechadlos para animar las “ensaladas arcoíris” de días venideros. Veréis que no requiere tanto trabajo/tiempo como podría parecer.

Picoteo

Incluyo la parte de picoteo como opcional a modo de inspiración, no porque realmente considere que hay que picotear. Pero si veis que ocasionalmente os entra ansia “picoteil”, dadle.

Por supuesto, no existe la dieta ideal para todos, por lo que resulta imposible generalizar. Habrá a quien no le sienten bien los lácteos o quien sea alérgico al huevo. Adaptad el menú según vuestros gustos, posibles y necesidades.

Seáis o no acólitos del low carb, sedlo de la real food o comida de verdad: ¡usad productos frescos en la medida de lo posible y cocinad!