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Tomates rellenos de no-arroz low carb

Ésta es una de esas generosas recetas que ponen en entredicho la segunda ley de la termodinámica: puedo afirmar y afirmo que te aporta mucho más de lo que realmente requiere de ti.

Nota de la redactora para físicos quisquillosos en referencia al corolario anterior: Es una metáfora que pretende cuantificar las magnitudes  “esfuerzo” y “gratificación”. Resulta poco susceptible de ser reducida a ecuaciones y por ende de ser empíricamente refutada, así que cualquier reflexión al respecto será bienvenida pero exiguamente considerada 😛

Es realmente improbable que salga mal y a toda la gente de bien le encantará.  Además  acepta millardos de combinaciones (entra en la categoría de “recetas de aprovechamiento”): podéis rellenar los tomates de prácticamente cualquier cosa que tengáis en la nevera.

Sólo hay que tener media maña para vaciar el tomate, pero con que tengáis dos manos – o una mano y un buen soporte – no desafiará vuestra coordinación mano-ojo precisamente.

Hoy los he rellenado con una mezcla infalible: un sofrito de cebolla, jamón y el tomate liberado con no-arroz de semillas de cáñamo. Tiene la ventaja añadida de ser infinitamente más rápido que su versión high carb porque te ahorras cocer el arroz. Sólo hay que darle un garbeo a las semillas de cáñamo en el sofrito y proceder al “rellenado tomatil”.

Como el tomate me gusta más bien crudo, lo relleno con la mezcla ya cocinada y sólo le doy un toque de horno para calentarlo y amalgamarlo todo. Resulta un verdadero deleite: sin gluten, sin huevo, sin lácteos, sin frutos secos y convenientemente low carb. Si además echáis un poquillo de curry al sofrito, no sólo os aportará más gratificación por unidad de esfuerzo dedicada, sino que simple y llanamente os enamorará ♥

Ropa vieja low carb (con no-arroz de semillas de cáñamo)

Apuesto a que conocéis la ropa vieja, una deliciosa receta de aprovechamiento que encima es naturalmente baja en carbohidratos (siempre que se obvie el arroz con que se suele acompañar).

Hay mil versiones de la ropa vieja, los más puristas podrían deciros que se hace con la falda de ternera que ha sobrado del cocido, pero como toda buena receta de la abuela tiene la ventaja de quedar maravillosamente con casi cualquier resto de carne.

Hoy os traigo una versión (que queda absolutamente tremenda), hecha con un sofrito de cebolla, pimientos, tomate natural, restos de pavo, especias y el excelso no-arroz de semillas de cáñamo.

El proceso es simple: haced primero el sofrito con lo que buenamente tengáis (añadid por último el tomate). Echadle un chorrillo de vino (o no) y la carne mechada, especiadlo y cocinadlo unos minutos.

La variabilidad de versiones es poco menos que infinita. Yo aproveché que tenía espárragos trigueros y los añadí (podrían sustituirse por berenjena, calabacín, champiñones, coliflor, brócoli, alcachofas o todo o nada en absoluto). El único truco para darle un toque especial, es añadirle pimentón picante y una cucharadica de curry. Lo adoraréis.

En cuanto al no-arroz, os reto a encontrar una opción más rápida y deliciosa. Me limité a darle un garbeo a las semillas de cáñamo con un hilillo de aceite de oliva y un poco de cúrcuma. Tiempo invertido: 30 segundos.

Para que os hagáis una idea de la magnitud del regocijo, confesaré que el tupper que convenientemente saqué para llenar con la mitad del botín volvió al armario igual de vacío.

Maki sushi sin arroz VIII (con aguacate y semillas de cáñamo)

¿Nunca habéis descubierto algo o conocido a alguien y pensado cómo leche podíais vivir antes…? Eso me ocurre a mí con las semillas de cáñamo. Son maravillosas, tanto nutricionalmente como a modo de fuente de placer sensorial 😛

Están deliciosas en el no-pan de molde low carb (vedlo aquí), en ensaladas, en tortillas o simplemente a cucharadas… Y cómo no, también quedan estupendas a modo de no-arroz.

Para esta base usaremos aguacate triturado (y aliñado) para amalgamar las semillas (sin él también queda estupendo, pero requerirá más cariño/maña montar el maki).

Y haremos el rollo de maki como siempre, poniendo salmón sin ahumar sobre una lámina de alga nori, cubriendo con el no-arroz y enrollando con amor.

Cortaremos los maki (también con cuidado, que es mucho menos manejable y mazacote que el de arroz) y los dispondremos felizmente para que los afortunados comensales las mojen en salsa de soja y les hinquen el diente.

Tened en cuenta que hay algunas marcas de salsa de soja que son una auténtica bomba de azúcar/trigo/gluten, mientras que otras son pura haba de soja naturalmente fermentada y tienen apenas 2g de carbohidratos. ¡Mirad bien cuál compráis!

Jambalaya cajun low carb

Una vez superado el reto de  low-carbizar la paella, era una mera cuestión de tiempo que incluyera esta versión típicamente Southern, el plato más representativo de la cocina cajun de New Orleans.

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El jambalaya es un guiso de arroz largo cocinado con chorizo criollo, pollo (y a menudo gambas o langostinos – yo los obviaré porque muy a mi pesar soy alérgica a los crustáceos, pero añadidlos con alegría si podéis) y una cantidad ingente de mezcla de especias cajun.

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Podemos hacer jambalaya low carb sin arroz (perdón a los puristas del mismo), pero es imposible cocinarlo sin las especias cajun (se pueden comprar online si no tenéis la suerte de contar con una hermana Southern generosa hasta la extenuación que os traiga).

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Lo apañaremos con el milagroso no-arroz de konjac o rizoma del no-ser (más info aquí) simplemente haciendo un sofrito de cebolla, ajo y pimiento al que añadiremos pollo y/o chorizos criollos (si tenéis), algo de caldo de pollo (o agua, igualmente las especias se lo comen todo 🙂 ) y una buena cucharada de mezcla cajun.

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Y nada de cocinarlo a fuego lento hasta que se cueza el arroz, que el no-arroz está listo para consumir: en un minuto tendréis un jambalaya low carb la mar de apañao, ¡y especiado! Aviso que este plato no es apto para paladares delicados 🙂

Maki sushi sin arroz VII (con calabacín)

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Para los que creíais que por una vez iba a obviar el calabacín en mis inventos low-carbizadores del ubicuo arroz, sabed que no (sólo se estaba gestando 🙂 )

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A favor de esta versión diré que queda una textura muy agradable y que es muy rápida (me he limitado a cortar julianas de calabacín y pasarlas por el microondas).

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También es mucho más fácil de manipular que la mayoría de sus antecesoras, lo cual ayuda mucho a que los makis queden resultones.

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Para darle el toque avinagrado del arroz de sushi, añadid a la juliana de calabacín un poco de aguacate triturado con zumo de lima (ya sabéis que la combinación salmón-aguacate es una apuesta segura). Da el pego por completo, ¡probadlo y veréis!

Casi-risotto ai funghi low carb (con no-arroz de konjac)

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No os podéis imaginar qué subidones de endorfinas me invadían cuando cierto sujeto me cocinaba risotto ai funghi porcini (con boletus edulis felizmente hallados en los Alpes italianos y amorosamente deshidratados en casa). Os aseguro que entraba en modo catatónico. Me podrían haber infligido mil torturas y ni me habría enterado (normal que me volviera una adicta incondicional) 😛

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No os diré que esta versión low carb os vaya a conducir irremediablemente a experimentar aquel placer absoluto y abrumador, pero sí que aplacará vuestros anhelos risottiles. Que además es mucho más rápido y fácil de hacer: no hay que remover durante 20 minutos, ni sufrir porque el arroz quede demasiado seco, caldoso o duro. Sólo necesitáis:

  • no-arroz de konjac o rizoma del no-ser (más info aquí)
  • boletus edulis (o setas variadas) deshidratadas
  • copichuela de vino (del color que tengáis, todos pegan)
  • cucharadita de crème fraîche y/o queso crema
  • parmesano

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Empezad por freír las setas rehidratadas en un chorrillo de aceite. Añadidles el chorrillo de vino y dejadlo evaporar. ¿A que es fácil? Pues ya casi está. Os falta sólo echarle la crème fraîche y/o el queso crema (le aportará la cremosidad típica del almidón de arroz) y el propio no-arroz de konjac. Mezcladlo bien, salpimentad y añadid el parmesano al gusto. Y listo: en 5 minutos escasos podréis saciar vuestros antojos risottiles (no os puedo prometer estados de catatonia por eso 😛 )

No-arroz frito 3 delicias

¡Qué “apañao” ha resultado el no-arroz de konjac o “rizoma del no-ser” (más detalles aquí)! Que además, como está gelificado con agar-agar, es termoestable y puede cocinarse sin que se deshaga. Esto lo capacita sin duda para sustituir al arroz en tropecientas recetas, de las más simples (como ésta), hasta las más variopintas (que alguna caerá 😉 )

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Es todo un hallazgo. No dudéis en “deliciarlo” cuando tengáis mono de arroz frito, que encima ni siquiera hay que cocerlo 😉 , sólo freírlo con las 3 delicias (o 4, o 5, o las que buenamente tengáis a mano). Una maravilla rauda, veloz y low carb.

No-arroz con leche low carb

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Comprenderéis que, habiendo echado mano de los curiosos pseudo-granos de arroz de konjac (más detalles aquí y aquí), no podía dejar de intentar convertirlos en no-arroz con leche.

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¿Cómo? Sin duda os preguntaréis. Pues muy fácil: infusionando nata con una ramica de canela y echándole el no-arroz en cuestión.

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La textura no es idéntica (los granos de no-arroz de konjac son más gelatinosos), pero os puedo jurar que el mono de arroz con leche os lo quita. ¡Palabra!

Maki sushi sin arroz VI (con requesón)

Ante el exitazo del maki con no-arroz de queso fresco (razón aquí), me he visto obligada a probarlo también con requesón.

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Pensé que el sabor no variaría mucho pero la textura se asemejaría más a la del arroz. Y no os lo vais a creer, pero acerté 😀

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Llegados a este punto, me veo capaz de apañar el podio de los maki sushi sin arroz catados hasta la fecha. Teniendo en cuenta textura, precio y facilidad de manipulación, propongo:

  • Oro: el excelso no-arroz de konjac con aguacate (vedlo aquí)
  • Plata: sin duda el delicioso no-arroz de coliflor con aguacate (ay, qué tendrá el primer amor que nunca se olvida…) que tenéis aquí.
  • Bronce: el estupendo, rápido y fácil no-arroz de konjac con queso crema (aquí)

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No creáis que este podio implica que ceso en mi empeño de dar con el no-arroz para sushi perfecto, que me quedan muchas ideas de bombero en la chistera por probar 😉

Maki sushi sin arroz V (con no-arroz de konjac y aguacate)

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Siguiendo la estela del maki de konjac y queso crema (razón aquí) y en mi incansable epopeya en busca del perfecto maki sin arroz, os propongo esta maravilla: sustituirlo por el pseudo-arroz de konjac (o rizoma del no-ser, curiosos aquí) y aguacate triturado a modo de conglomerante.

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Debo confesar que aunque no sea la más guapa del baile, está delicioso (básicamente porque el consabido konjac no sabe a nada y el aguacate con salmón es una apuesta segura 😛 )

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