Archivo de la categoría: No-pan ni-masas

Chachi-perrito caliente low carb III (o butifarra envuelta en casi-crêpe de sésamo)

Siguiendo la estela de sus muy apreciados antecesores, los chachi-perrito caliente low carb I (de shiitake) y II (de berenjena), no podía dejar de haceros conocedores de esta joya del low-carbismo más puro. Puedo prometer y prometo que después de uno de éstos estaréis horas y horas saciados y convenientemente nutridos.

Cualquier ansia de comida rápida se convertirá en un vago recuerdo y haréis caso omiso de los efluvios que emanen de las panaderías como un hidalgo enamorado ignora impasible los cantos de las sirenas. Vamos, que llena mucho 😉

No tenéis más que apañar unas casi-crêpes de harina de sésamo (aprovechad para inocularle un pellizco de cúrcuma ultra-antioxidante), untarlas bien con mostaza (que sea de la buena sin azúcar ni aditivos raros) y envolver en ella un buen cacho de butifarra/salchicha (idealmente sin dextrosa ni féculas).

¡Y listo! Marchando un chachi-perrito caliente abarrotado de calcio y ácidos grasos saturados sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, paleo y low carb 😛

Shawarma low carb con salsa-taratur-en-un-minuto

A pesar de que solemos equiparar el shawarma con comida rápida de escaso valor nutritivo, lo cierto es que si sabemos qué lleva (básicamente porque lo hemos hecho nosotros 🙂 ) es una opción raudo-veloz y estupenda para saciar estómagos vacíos con aspiraciones de crítico gastronómico, poco tiempo y/o congeladores surtidos  de restos cárnicos varios en pequeñas dosis.

Por supuesto, podéis optar por destinar la carne especialmente a esto y adobarla en crudo, aunque yo confieso que me resulta más conveniente hacer shawarma para aprovechar restos (queda estupendo con cualquier carne asada, rustida o a la plancha, como las miajillas de paletilla de cordero asada que os pudieran sobrar).

Si optáis por la primera opción, sabed que hay tantas recetas de adobo como libros de cocina/chefs pro-shawarma, aunque todas parecen llevar zumo de limón, sal, ajo machacado, canela, comino, pimienta, clavo y cilantro en mayor o menor medida.

Si optáis por la vía rápida de “aquí no se tira nada”, la cosa se simplifica. Siendo sincera, sabed que yo preparo la carne simplemente dándole un toque de sartén con aceite, una pizca de mezcla de especias para tajín y sal (ya echo ajo y zumo limón a la salsa). Así me ahorro el tiempo de adobado y además convierto carnes poco vistosas en una hermosa delicia sabrosa y nutritiva.

Ya veis qué rápido resulta haciéndolo así. ¡Y hasta la fecha no he recibido crítica alguna! En un minuto la carne estará lista para ser felizmente envuelta en unas casi-crêpes de sésamo con lechuga, pimiento, tomate, cebolleta o lo que buenamente tengáis en la nevera.

El único secreto para que cualquier resto carne os quede delicioso a modo de shawarma es la ultra-veloz salsa taratur de yogur y sésamo. Es todo un hallazgo y le da ese je-ne-sais-quoi fresco y untuoso (además de ser un portento de calcio, vitaminas y antioxidantes).

Para hacer vuestra salsa-taratur-en-un-minuto (que resulta perfecta para eludir vampiros y desgracias coronarias varias sin que el sabor a ajo destaque demasiado), sólo tenéis que triturar:

  • 2 cucharadas de yogur (con el de oveja queda brutal)
  • 1 cucharadita de tahine (o crema de sésamo)
  • ajo, zumo de limón, sal y pimienta al gusto

¡Y listo! En poco más de 10 minutos (más que nada por los 2 que os llevará hacer las casi-crêpes), tendréis una cena ultra-nutritiva que os permitirá aprovechar restos varios de carne y acercaros a vuestra dosis de ajo semanal recomendada.

Chachi-perrito caliente low carb II (o butifarra envuelta en berenjena)

Por si echáis de menos un perrito caliente ocasional, pero no tanto como para ingerir esa suerte de pseudo-comida que anda por ahí.

Cuando probéis esta delicia de la comida rápida, no volveréis a comprar esa suerte de porexpan que venden a modo de bocadillo para hotdog. Si os quedase alguna duda, leed sus ingredientes… Podrían corresponder tranquilamente a los componentes de un plástico biodegradable.

Os aseguro además que esta versión no os ocupará más tiempo que la “tradicional”. Mientras freís la butifarra/salchicha (idealmente que sea de verdad y sin dextrosa ni féculas varias), podéis cocer la berenjena. Yo la lavo, le hago un cortecito y la meto en el microondas a máxima potencia de 6 a 8 minutos, según su tamaño.

Así, para cuando la butifarra esté dorada y deliciosa, la berenjena estará lista para ser felizmente embadurnada de cebolla sofrita y/o mostaza. En 10 minutos de reloj tendréis lista una opción mucho más sana y nutritiva del ubicuo hotdog que adorarán tanto paladares como microbiotas intestinales.

Los inquietos de las lectinas¹ o los que llanamente prefiráis no comeros su piel, podéis optar por simplemente acompañar la butifarra con la deliciosa carne de la berenjena o decantaros por el chachi-perrito caliente low carb I 🙂

  1. Para los recelosos de la nada desdeñable cantidad de lectinas que os caerán si optáis por incluir la piel de la berenjena, el debate está abierto y aquí 🙂

Mega-buñuelo de espinacas, aguacate y piñones low carb

Andaba yo pensativa y meditabunda devanándome los sesos buscando ideas low carb para llevar a modo de picnic a cierta excursión, cuando caí en la cuenta de que no había publicado mi  llevable y ultra-saciante buñuelo de espinacas low carb.

Con uno de éstos, alguna frutilla para recuperar el glucógeno y unos frutos secos con chocolate negrísimo en la mochila, no habrá montaña que se os resista.

Es ridículamente fácil y os aseguro que saciará el estómago del montañero más audaz. Necesitáis, por cada excursionista/comedor de picnic de buen yantar:

  • medio aguacate chafaíco y aliñado al gusto
  • un manojo de espinacas
  • dos huevos batidos
  • dos cucharadas de almendra molida
  • un buen “puñao” de piñones
  • sésamo/mezcla de semillas y pipas a discreción
  • sal, pimienta y especias al gusto (con un toque de curry queda “niquelao”)

Mezcladlo todo y “tortilleadlo” en un chorrillo de aceite. “¡Yastá!” Fiaos de mí y guardadlo sin probar o no llegará a la mochila/cesta de picnic 😛

Croquetas low carb IV (de atún, aguacate, huevo duro y aceituna)

Pero qué absoluta delicia, por favor. No alcanzo a comprender cómo podía vivir antes del eureka de las croquetas low carb con farsa a base de aguacate… Ahora mi vida sí tiene sentido 😀

Ésta es otra versión de las tremebundas y ultra-veloces croquetas de aguacate y salmón pero con otro relleno (igual de delicioso si cabe) y perfectamente sustituible por lo que buenamente os apetezca o tengáis en la nevera. Hoy he optado por una combinación sublime: atún, huevo duro y aceitunas negras, bien mezcladito con la no-bechamel sin gluten, sin lácteos, paleo y low carb a base de aguacate.

  • triturad un aguacate madurillo y aliñadlo al gusto
  • añadidle el atún machacadillo y las aceitunas y el huevo duro a cachillos
  • montad las croquetas
  • rebozadlas en huevo batido y vuestro no-empanado favorito (yo hoy he optado por una mezcla de harina de almendra, semillas de lino molidas y sésamo)
  • freídlas
  • flipad 😀

De veras puedo prometeros que nadie en su sano juicio (ni fuera de él) echará de menos las croquetas de bechamel con vago recuerdo a atún homeopático…

Chachi-perrito caliente low carb I (o butifarra envuelta en shiitake)

Sí, afirmo sin titubeos que este perrito caliente low carb se merece el calificativo de “chachi”, porque:

  • no lleva ese (mal llamado) “pan” (a parte de la fécula y el gluten, os reto a encontrar una marca comercial de panecillos para hot dog con menos de 8 aditivos del tipo E-XXX)
  • sustituye la salchicha de frankfurt ultraprocesada (la lista de ingredientes de la mayoría de las cuales cabe con holgura dentro de la categoría “literatura de terror”) por una auténtica butifarra de pueblo;
  • es una bomba de nutrientes;
  • lo tendréis listo en 5 minutos de reloj;
  • os sentará estupendamente; y
  • está buenísimo.

Y por si fuera poco, el proceso no puede ser más simple:

  • meted las setas shiitake en el micro unos 20 ó 30 segundos (según el tamaño);
  • ponedles mostaza al gusto (idealmente que no tenga azúcar ni cosas raras);
  • “bocallidizad” un buen cacho de butifarra bien doradita entre los shiitake salpimentados.

Y tendréis listos los chachi-perritos calientes sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, paleo y low carb para ser convenientemente atacados sin piedad. Ya os adelanto que cuando los probéis pasarán a formar parte de vuestro repertorio habitual para disfrute de vuestros comensales 😛

Tostaditas low carb de pan especiado con queso (o el paraíso del dominguero)

No, no es que me sobrara bizcocho-pan especiado de higo y pistacho low carb, es que hice uso de toda mi fuerza de voluntad para no comérmelo entero, guardar un buen cacho, “tostaditizarlo” y “fliparlo” con estas deliciosas tostaditas low carb.

Y es que no se me ocurre plan mejor para un picnic de domingo que un vaso de vino, un poco de queso y unas tostaditas de bizcocho-pan sin gluten y low carb. Debería incluirse como acepción de “paraíso” en el diccionario.

El único secreto para lograr tostadas crujientillas es hornearlas a baja temperatura durante un buen rato (yo las he tenido alrededor de hora y media a 100º). Aunque si optáis por la versión sin higos, quedará menos húmedo y necesitará menos cocción.

Si preferís reservar especias e higos para fiestas de guardar, sabed que si horneáis rebanaditas de no-pan low carb de lino con un poquillo de aceite de oliva, un toque de sal y unas hierbas aromáticas, seréis inmediatamente adorados por todos los que os rodeen 😛

Cerebro de Pan (“Grain Brain” de David Perlmutter)

Para el insigne autor de “Cerebro de Pan”, con toda mi admiración.

Qué queréis que os diga, no puedo ser imparcial con este señor (y mucho menos desde que me pone “me gustas” en Instagram 😀 ) y es que su libro fue uno de los empujoncitos que hicieron falta para que mis adorados padres se decidieran a prestar atención a mi sermoneo low-carbizador.

Neurólogo de profesión, el Dr. Perlmutter (cuyo curriculum os haría caer de espaldas) se ha convertido en uno de los adalides del movimiento pro-cambio de paradigma “enfermedad-cerebral-de-causa-genética-inevitable” así como en divulgador de los efectos nefastos que la dieta occidental tiene sobre el cerebro.

Si habláis inglés, su canal de Youtube es un absoluto “must”. Pero si los listenings no son lo vuestro, afortunadamente sus libros están teniendo tanto éxito que se están traduciendo a decenas de idiomas, el español entre ellos.

He aquí otro libro que debería ser de lectura obligada en la escuela (o como mínimo en la carrera de medicina y la de nutrición). Es un libro cuidadoso en sus fuentes pero de lectura fácil. No diría que es “apto para mentes poco inquietas”, pero si tenéis interés en el tema, os encantará.

Si tuviera que resumirlo en dos afirmaciones, serían éstas:

  1. “La disfunción cerebral empieza en nuestro pan de cada día.”

El libro analiza con todo detalle por qué nuestro cerebro prospera con una dieta exenta de gluten, azúcar y procesados (y se inflama y enferma cuando los consumimos). Aboga también por darle una oportunidad al ayuno intermitente y a la dieta cetogénica para estimular la función cerebral.

2. Cuanto mayor sea tu sobrepeso, menor será tu cerebro. 

No es una cuestión meramente estética: el exceso de grasa corporal aumenta no sólo la resistencia a la insulina, sino la producción de compuestos inflamatorios que juegan un papel directo en la degeneración cerebral.

La buena noticia, sin embargo, es que el tejido cerebral tiene la capacidad de regenerarse a lo largo de toda la vida, por lo que el Dr. Perlmutter nos anima a no rendirnos independientemente de nuestra edad, peso o grado de disfunción. ¿No os parece esperanzador?

“El destino de tu cerebro no se encuentra enclavado en tus genes. No es inevitable. Si sufres algún tipo de desorden cerebral como migrañas, depresión, epilepsia o constantes cambios de humor, el culpable puede no hallarse en tu ADN sino en lo que ingieres”.

El libro nos explica también por qué los zumos detox no sirven para nada y nos da una clase avanzada de las rutas antioxidantes que podemos activar con el consumo regular de  antiinflamatorios y antioxidantes naturales como:

  • cúrcuma (lo tiene todo, no dejéis de incluirla en la dieta)
  • resveratrol (nos anima a tomar un vaso de vino tinto al día – con esto se ganó a algún que otro escéptico 🙂 )
  • aceite de coco (lo describe como “supercombustible para el cerebro”)
  • probióticos (para alimentar a la microbiota intestinal, dada la inmensa importancia que tiene para la salud y función cerebral).

El libro aboga pues por una dieta adecuada, pero complementada con aspectos esenciales del estilo de vida, como la práctica de ejercicio físico y la gratitud. Le he oído decir alguna que otra vez que el mejor seguro contra la demencia vale lo que unas deportivas.

Al final del libro, nos propone un plan de acción de 4 semanas (con un montón de recetas incluidas), cuyos beneficios afirma no se limitan a prevenir la demencia, sino que abarcan una miríada de afecciones que procedo a copiar para vuestra información:

  • trastorno de hiperactividad con déficit de atención
  • ansiedad y estrés crónico
  • jaquecas crónicas y migrañas
  • depresión
  • diabetes
  • epilepsia
  • problemas de concentración
  • enfermedades inflamatorias, incluyendo artritis
  • insomnio
  • trastornos intestinales, incluyendo síndrome del intestino irritable
  • problemas de memoria y deficiencias cognitivas leves, a menudo previas a la aparición de Alzheimer
  • trastornos del estado de ánimo
  • sobrepeso y obesidad
  • síndrome de Tourette
  • autismo
  • y mucho más

Aunque a todos nos han enseñado a desconfiar de afirmaciones de tamaña rotundidad, sabed que este señor no es un guru que venda nada (aparte de libros, cuyo contenido igualmente divulga alegremente en su canal gratuito de Youtube) y sí arriesga mucho postulando en contra del paradigma médico actual. Me declaro fan.

Blinis low carb con olivada y anchoa

Los calendarios del mundo deberían poner su “año 0” en aquél en que a alguien se le ocurrió coger unas olivas negras y hacerlas paté. Madre mía, cómo adoro la olivada, la echaría hasta al café.

Si os encontráis en la tesitura de disponer (simultáneamente) de unos blinis low carb (como éstos), anchoas y paté de olivas negras, por favor probad esta delicatessen salada y saciante de sabor intenso.

Añadidle algo de verde, tomate o pimiento para suavizar el shock de sabor del primer bocado y aportarle algo de textura. Si os gustan las anchoas, las olivas negras y las emociones fuertes, podéis estar seguros de que os encantarán.

Blinis low carb con olivada y queso fresco

Ved aquí una mezcla infalible para cubrir convenientemente unos blinis low carb (como éstos): el sabor imponente del paté de olivas negras y el suave frescor del queso fresco.

El pimiento y el tomate aportarán algo de color, dulzor y textura al pintxo, pero los protas sin duda serán sus cimientos. Si tenéis, un toque de sal con hierbas y una gota de aceite de oliva les sentará de lujo. ¡Marchando una bomba de sabor sin gluten y low carb!