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Panellets low carb II (o lo que Caperucita llevaba en la cestita)

¡Por fin unos panellets deliciosos y suficientemente low carb! (Sin desmerecer a sus predecesores de pera, que estaban tremendos pero francamente su low-carbismo era poco menos que discutible)

Éstos son perfectos para meterlos en la cesta y llevárselos a la abuelita cuando vayáis a verla en una tarde de otoño. Os aseguro que no echará de menos el azúcar ni la patata (sabed que quedan mucho mejor que los mazacote-panellets de  supermercado e incluso  de pastelería).

Además son felizmente llevables a una excursión por el monte, tanto si  os dejáis caer por la casita de la abuelita como si subís corriendo a la cima  a “acerear” glúteos o si paseáis tranquilamente con la intención de pillar desprevenida a alguna seta.

Para hacer la masa de un zurroncillo alegre de panellets de calabaza bastante low carb, necesitáis:

  • 200gr de calabaza cocida (al micro se hace en un plis)
  • 200gr de almendra molida (más o menos, dependerá de la humedad de la calabaza, id echándola poco a poco)
  • una cucharadita de canela molida
  • pizquilla de sal
  • edulcorante al gusto (yo le he puesto una cucharadita de xylitol)
  • un huevo entero

Las instrucciones se limitan a: mezcladlo todo hasta que quede una suerte de plastilina manejable y deliciosa. Llega el momento divertido: elegir de qué haremos los panellets y dividir la masa en tantos cachos como distintos tipos queramos.

Como éstos eran para la abuelita, he hecho los tres tipos clásicos: bolitas de piñones, deditos de almendra picada y volcancitos de coco rallado (mezclando un poco más de coco en la masa de estos últimos para darles un extra de “deliciosidad”).

Si tenéis niños, ¡es el momento de llamarles a filas! Si no, sabed que montarlos es una tarea relajante que os evadirá por unos minutos de las incertidumbres en las que irremediablemente nos abocan los politicuchos que (muy a mi pesar) deciden nuestro futuro¹. En fin, algún día feliz, dentro de muchas lunas, miraremos atrás y nos reiremos (idealmente mientras damos buena cuenta de unos panellets bastante low carb).

  1. [Perdonad el desvarío, la incertidumbre no me deja dormir…]

A lo nuestro. Una vez montaditos, no queda más que colocarlos sobre una bandeja de horno engrasada, pintarlos con yema y hornearlos una media horica a 180ºC, hasta que estén dorados y preciosos.

Son una auténtica delicia de lo más otoñal… No conviene hincharse, pero si  se acerca la castañada y os veis cayendo en la tentación, ¡adelantaos! Éstos son infinitamente mejores para vuestro páncreas que los que podáis comprar, especialmente si les añadís la canela (cosa que recomiendo con tesón).

Francamente, no son un mero apaño de sus primos de patata y azúcar, son una versión mejorada tanto en nutrición como en textura y sabor. Os aseguro que serán inmediatamente adorados por abuelitas, lobos, caperucitas y por todo aquél que los pruebe.

1 bis.  [¡Ojalá nos dedicásemos más a hacer panellets y menos a pelearnos por banderitas…!]

Tarta de calabaza low carb (o el soborno otoñal perfecto)

He aquí mi versión de tarta de calabaza low carb, perfecta para para reconfortar corazones estresados.

Sí, acepto que su puntuación en la escala del low-carbismo roza el “ocasionalmente”, pero está tan deliciosa y es tan fácil de hacer…

Que si el otoño os pilla patológicamente histéricos, por ejemplo,

  • porque no sabéis cómo sobreviviréis a las prácticas externas obligatorias en horario laboral que tenéis que hacer para acabar las carreras¹,

  • porque no creéis que la empresa que paga vuestras facturas supere la estampida casi-independencia, o
  • porque aquel caballero que os robó el corazón sigue sin dar señales de vida más de un año después (y ya va tocando aceptar que las probabilidades de que os quiera locamente son pelín limitadas…)

Os la merecéis. Confieso que hasta la fecha ninguno de mis inventos ha levantado tanta pasión como esta jugosa tarta de delicioso sabor a canela. De ahí el sobrenombre de soborno otoñal perfecto.

La calabaza tiene un nada desdeñable contenido en hidratos de carbono, así que reservadla para situaciones de estrés extremo, de desamor matador o para cuando vuestra alma gemela os pida matrimonio.

Pero es tan sencilla y el resultado tan sublime que, si la ocasión lo merece, sabed que, para un molde de 20cm de diámetro, caerán:

  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • una puntita de bicarbonato
  • 100g de calabaza (cocida al micro en 5 minutejos de ná)
  • una cucharadita de canela
  • una cucharada de aceite de coco (sustituible por mantequilla o aceite de oliva sin problema)
  • edulcorante al gusto (yo le he echado una cucharadita de xylitol)
  • pizquilla de sal
  • almendra picada (o cualquier fruto seco que tengáis, ¡o no!)

Empezad por chafar convenientemente la calabaza cocida con un tenedor (guardad un poquillo para decorar a modo de mosaiquillo) y mezcladla con el resto de ingredientes (claras a punto de nieve).

Verted la mezcla en el molde engrasado y al horno precalentado con ello. Yo lo he tenido una media hora a 180ºC. Creedme, el olor os guiará. Idealmente, desmoldadla enseguida y colocadla sobre una rejilla para que el vapor de agua no “hierva” el bizcocho. Lo queremos húmedo y suave, ¡pero no hervido!

Veréis qué jugosa y exquisita queda. Tanto templada como fría, resulta perfecta para sobornar: las probabilidades de que desarme los corazones más gélidos andan rozando la estratosfera.

  1. Si algún nutricionista o psicólogo colegiado en Barcelona quisiera aceptarme como estudiante en prácticas (lo que se traduce en 150 horas de esclava gratis) sin obligarme a dejar de trabajar durante dos meses, le ofrezco a mi primogénito (si llegase a existir), mi infinita gratitud vinculante de por vida y una de éstas bien grande y jugosa 🙂

Chachi-perrito caliente low carb III (o butifarra envuelta en casi-crêpe de sésamo)

Siguiendo la estela de sus muy apreciados antecesores, los chachi-perrito caliente low carb I (de shiitake) y II (de berenjena), no podía dejar de haceros conocedores de esta joya del low-carbismo más puro. Puedo prometer y prometo que después de uno de éstos estaréis horas y horas saciados y convenientemente nutridos.

Cualquier ansia de comida rápida se convertirá en un vago recuerdo y haréis caso omiso de los efluvios que emanen de las panaderías como un hidalgo enamorado ignora impasible los cantos de las sirenas. Vamos, que llena mucho 😉

No tenéis más que apañar unas casi-crêpes de harina de sésamo (aprovechad para inocularle un pellizco de cúrcuma ultra-antioxidante), untarlas bien con mostaza (que sea de la buena sin azúcar ni aditivos raros) y envolver en ella un buen cacho de butifarra/salchicha (idealmente sin dextrosa ni féculas).

¡Y listo! Marchando un chachi-perrito caliente abarrotado de calcio y ácidos grasos saturados sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, paleo y low carb 😛

Tarta de zanahoria bastante low carb (o qué llevar a ver la aurora boreal)

Esta celebrada versión de tarta de zanahoria va para ti, Dan, gracias.

Corría la víspera del 2 de febrero de 2015 (el que iba a ser mi 34 cumpleaños), en un lugar indeterminado a las afueras de Tromsø, Noruega, a tiro de piedra del polo norte.

Dan Steinbakk, un experto cazador de auroras boreales, nos prestó a mi adorada madre y a mí sendos monos rojos muy poco favorecedores con el fin de que sobreviviéramos algunas horas al invierno polar.

Desde aquí decreto mi amor eterno por este señor: no sólo consiguió que viéramos una aurora asombrosa, también nos mantuvo con vida durante las casi 8 horas que pasamos esperándola a 30º bajo cero. Allí, tiritando junto al fuego, probé (y adoré inmediatamente) su delicioso pastel de zanahoria casero. Era denso, reconfortante, jugoso y tenía un vigorizante sabor a canela.

Ésta es mi versión sin gluten y bastante low carb (básicamente porque la zanahoria en sí no puede llamarse low carb). Si queréis llevarlo a modo de kit de supervivencia a lo que preveáis una noche larga y fría, sabed que para un minimolde de 10cm caen:

  • 1 zanahoria hermosa cocida y chafada
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de aceite de coco (se puede sustituir por mantequilla o aceite de oliva)
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • media cucharadita de bicarbonato
  • un pellizco de sal
  • una cucharadita de canela en polvo
  • edulcorante al gusto (yo le echo sólo una cucharadita de café de xylitol o de tagatosa, que la zanahoria ya es muy dulce)

El proceso es el de siempre: mezcladlo todo con cariño (clara a punto de nieve) y hornead a 180ºC hasta que se dore la superficie, se separe el bizcocho de los bordes y/o el palillo salga limpio. Veréis qué aroma invade la cocina… Queda brutal templadito con un buen té 😉

Si vais a Tromsø con la esperanza de contemplar la aurora, no dudéis en acudir a Dan. Si existe la más mínima posibilidad de que la veáis, la veréis. Os prestará el mono rojo de ir a Marte y os encenderá un fuego. Os contará tanto lo que dice la ciencia como las antiguas leyendas saami. Os hará fotos cuando el frío anule la batería de vuestras cámaras (él la lleva en sus calzoncillos). Y os mantendrá satisfechos y con vida a base de crema de verduras picante y un memorable pastel de zanahorias.

Mega-buñuelo de espinacas, aguacate y piñones low carb

Andaba yo pensativa y meditabunda devanándome los sesos buscando ideas low carb para llevar a modo de picnic a cierta excursión, cuando caí en la cuenta de que no había publicado mi  llevable y ultra-saciante buñuelo de espinacas low carb.

Con uno de éstos, alguna frutilla para recuperar el glucógeno y unos frutos secos con chocolate negrísimo en la mochila, no habrá montaña que se os resista.

Es ridículamente fácil y os aseguro que saciará el estómago del montañero más audaz. Necesitáis, por cada excursionista/comedor de picnic de buen yantar:

  • medio aguacate chafaíco y aliñado al gusto
  • un manojo de espinacas
  • dos huevos batidos
  • dos cucharadas de almendra molida
  • un buen “puñao” de piñones
  • sésamo/mezcla de semillas y pipas a discreción
  • sal, pimienta y especias al gusto (con un toque de curry queda “niquelao”)

Mezcladlo todo y “tortilleadlo” en un chorrillo de aceite. “¡Yastá!” Fiaos de mí y guardadlo sin probar o no llegará a la mochila/cesta de picnic 😛

Chocolate negrísimo no-carb 100% II

No sabéis con qué placer procedo a descubriros esta joya del snackeador/comedor de postres low carb. Está bru-tal: otro auténtico chocolate negrísimo no-carb 0% azúcar y 100% cacao, en el que revolcaros sin el menor atisbo de culpabilidad.

Qué alegría ver que cada día la inquietud por lo low carb (o no-carb) va ganando terreno: hoy fui al Veritas a buscar mi vicio-chocolate negrísimo no-carb 100% cuando vi éste a su vera. No había un 100% cacao… ¡Había dos! ¿Será que el mensaje #sinazúcar poco a poco va atravesando meninges? 😀

Es ligeramente más barato y su “lista de ingrediente” se limita a “cacao”. Así que obviamente me dije “pa’la saca” y confieso que fue amor-incondicional-pa-siempre-desde-el-primer-lametón.

Y debo admitir también que me ha gustado (si cabe) más que el otro 100%. Es ligeramente más suave, aunque tiene (como cabría esperar) un sabor potente y amargo. De textura cremosa, reconforta corazones solitarios y sacia el mono de chocolate más tenaz. Vamos, que “pa’mí pa’siempre” 😛

Bizcocho especiado con higos y pistachos low carb

Mmmm… He aquí un bizcocho especiado low carb ligeramente dulce, tierno y con un delicioso sabor afrutado. Quedará estupendo con otras frutas/especias (o incluso sin ellas), así que no dudéis en dar rienda suelta a vuestra creatividad.

No me dejo comer mucha fruta con alto contenido en azúcar, pero hoy he encontrado unos higos absolutamente tremendos y no me he podido resistir. Y estaréis de acuerdo conmigo además en que cualquier delicia se eleva inmediatamente a la categoría de felicidad absoluta con la mera adición de unos pistachos picaditos 😀

Si queréis probarlo, para un molde de unos 20cm de diámetro, necesitáis:

  • 3 huevos
  • 2 cucharadas de almendra molida
  • 2 cucharadas de avellana molida (sustituible por más almendra)
  • 2 cucharadas de yogur de oveja deliciosamente ultra graso (o cottage cheese o requesón o crema fresca)
  • un puñado de pistachos picados
  • 3 ó 4 higos cortados a cachicos
  • Una cucharadita de canela molida
  • Una cucharadita de jengibre molido
  • Un pellizco generoso de sal
  • edulcorante al gusto (yo le echo una cucharadita de xylitol)

Mezclad las yemas con las harinas, el edulcorante, las especias y el yogur. Añadid con cariño las claras saladicas a punto de nieve y añadid los higos y los pistachos.

Verted en un molde previamente engrasado y al horno precalentado con ello. El truco infalible del palillo (y un aroma dulzón que activará a lo bestia glándulas salivares) os dirá cuándo está listo (a mí me ha tardado alrededor de media hora).

Si queréis darle un extra de “bizcochosidad”, añadidle una puntita de bicarbonato o impulsor químico, pero a mí me encanta en modo casi pudding: denso y húmedo.

Si podéis resistir la tentación, guardad un buen trozo, “tostaditizadlo” y usadlo para acompañar una tabla de quesos. Para los que crean que llevar una dieta sin gluten, sin féculas, sin azúcar y low carb es un acto de renuncia a los placeres de la vida.

Ensalada de brócoli crudo con aliño de mostaza y no-miel

Para Jas, quien en su infinita bondad me dio carta blanca para low-carbizar su receta de ensalada de brócoli.

Brócoli crudo, sí, ¡menudo hallazgo! Resulta una ensalada ultra deliciosa y sana a rabiar. También es una de las pocas opciones veganas  que tengo en el blog. No ceso en mi intento de ampliar horizontes para acoger a todo el mundo, que los low-carbistas veganos son el “más difícil todavía” de las dietas bajas en carbohidratos. Ahí va!

  • Medio brócoli verde crudo
  • Media manzana verde (o pera)
  • un buen cacho de coco fresco
  • Un buen puñado de piñones

El aliño original lleva miel, pero se puede sustituir felizmente por leche de coco apañada. Le llamo no-miel porque queda ultra dulce aunque no lleva más edulcorante que el propio azúcar del coco y de la cebolla. Un primor, vamos 😉

Sólo necesitáis:

  • media cebolla picadita
  • pelín de aceite de coco
  • un vasillo de leche de coco
  • una cucharadita de mostaza (idealmente sin azúcar ni aditivos raros)
  • vinagre, sal y pimienta al gusto

Empezamos por hacer el aliño de mostaza y no-miel de coco. Primero hay que sofreír la cebolla despacito en el aceite de coco. Cuando carameliza, añadimos la leche de coco, le damos un garbeíllo, trituramos (o no) y echamos la mostaza también. “Salpimentivinagreamos” al gusto y dejamos enfriar.

Listo el aliño de mostaza y no-miel, llegó el momento de cortar a cachitos el brócoli, la media manzana/pera y el coco fresco. Lo mezclamos felizmente con el aliño y lo cubrimos con piñones a discreción (creo sinceramente que los piñones son como los abrazos, cuantos más, mejor).

Queda de lujo como ensalada tibia y además resulta ideal para llevar de picnic: sin gluten, sin huevos, sin lácteos, a rebosar de fibra y micronutrientes, vegana y low carb 🙂

Chocolate negrísimo no-carb 100%

Por fin llegó el postre/snack/capricho perfecto: chocolate negrísimo no-carb 100% cacao sin gota de azúcar. Ya podemos reservar el delicioso chocolate (muy negro) low carb 99% para ocasiones especiales y regodearnos en chocolate negro 100% sin el más mínimo atisbo de culpabilidad en los días de diario 😉

Es amargo, sí, pero está bru-tal. Lo encontré felizmente en un supermercado Veritas de Barcelona con el cartel de “novedad”. Sirva la presente para declararme fan-incondicional-mientras-viva.

Bizcocho low carb con fresas y melocotón

Decidida a proveer a mi adorado hermano mayor con un desayuno sano y fácilmente portátil, me he decidido por un bizcocho-perfecto-para-aprovechar-cualquier-resto-de-fruta-porque-creo-que-todas-quedan-de-lujo 🙂

Hoy tenía fresas y melocotoncitos. Entenderéis que locamente enamorada como estoy de la mezcla de harina de avellana y almendra que os descubrí con el pastel de ruibarbo, no podía serle infiel. No soy celosa, probadla y me entenderéis 😀

Para un molde de 20cm de diámetro he usado:

  • 3 huevos
  • dos nueces de mantequilla
  • canela en polvo
  • ralladura de limón
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • 2 cucharadas de avellana molida
  • una cucharada de xylitol (o edulcorante al gusto)
  • fresas y melocotoncitos a discreción

Mezclad las yemas con el resto de ingredientes e incorporad las claras a punto de nieve firme con mucho amor. Verted la mezcla en un molde con papel de horno e idealmente enmantequillado.

Colocad las frutas como buenamente tenga a bien vuestra creatividad y hornead a 180ºC hasta que la superficie esté dorada (y el palillo salga limpio 🙂 ).

Sólo el olor que sale del horno servirá para despertar al más dormilón. Qué aroma, por favor. Cuando lo saquéis, mejor dejadlo enfriar sobre una rejilla, así la humedad lo respetará.

Si bien el melocotón no es tremendamente low carb, no está de más permitirse alguno de vez en cuando (y más si la ocasión o vosotros mismos lo merecéis). Podéis sustituirlo por arándanos, moras, frambuesas, manzanas, peras, nectarinas, albaricoques o casi cualquier otra fruta que buenamente se os ocurra. Resulta ideal como desayuno o merienda para llevar: sin gluten y bastante low carb.