Tomatito cherry relleno de pseudo-guacamole

Bueno, aquí un típico ejemplo de paridita mona para picar, sanísima y relativamente rápida de hacer (quedan buenísimos y muy resultones en una bandeja de canapés).

Le llamo pseudo-guacamole porque es básicamente aguacate y cebolla, aunque por supuesto cada cual es libre de adaptar la receta como le apetezca y añadir lo que buenamente quiera. Esta versión es tremendamente low carb, sin gluten, sin huevo, sin lácteos, sin frutos secos y, de paso, vegana.

Necesitamos tomatitos cherry (también podéis rellenar tomates no-cherry, aunque no quedan tan cucos), aguacate, cebolla y lima.

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Es tan fácil como trocear el aguacate y la cebolla y mezclarlos con un poco de zumo de lima y sal al gusto.

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Luego hay que cortar una arandelita de la base del tomate para que se mantenga derecho, y vaciarlo con cuidado. Añadid la pulpa del tomate que saquéis a la mezcla de pseudo-guacamole.

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Ya solo falta rellenar los tomatitos. Si sois hábiles con la manga pastelera podéis dejarlos sin tapar y espolvorear por encima un poco de perejil (o cilantro si os gusta, a mi la verdad no me apasiona). Si no, rellenadlos con una cucharita y volved a ponerles la tapita. ¡Quedan monísimos y están de vicio!

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Pincho (sencillo pero delicioso) de piña asada, queso y pavo

Aquí otro pincho tremendamente rápido, fácil y agradecido como pocos. A pesar de que la piña no es la fruta más low carb, un par de bocaditos no aportan una cantidad de azúcar considerable, por lo que mi conciencia está tranquila. Dicho esto, vamos al lío (si es que puede llamarse así, de sencillo que resulta):

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Cortad la piña en daditos (si es natural en lugar de envasada, el contenido en azúcar es infinitamente menor), y pasadla por la plancha con una nuez de mantequilla hasta que quede doradita.

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Ensartad en la brocheta un dadito de piña asada, uno de fiambre de pavo (si queréis podéis pasarlo por la plancha también, aunque no es necesario) y uno de queso.

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¡Listo! En cuestión de 3 minutos tenéis unos pinchos hechos, sin gluten, sin huevo y sin frutos secos que quedan de lujo, ¡os lo aseguro!

Paella con no-arroz (de quinoa)

Dicen que para superar el duelo hay que pasar por 5 fases. A saber: la negación, la ira, la negociación, el dolor y la aceptación. Pues confieso que en mi relación de amor-odio-nostalgia-resignación con los crustáceos he pasado por todas ellas. Y es que en un aciago día hace poco más de 6 años un angioedema modo “de-ésta-no-salgo” me obligó a despedirme de ellos de por vida — Maldición… — Vale, no es verdad que ya haya cubierto todas las fases…

Comprenderéis pues que optara por distanciarme de mi otrora idolatrada paella de marisco. Primero la odié (así como a todo el mundo que sí podía) porque no podía comerla. Cuando el odio dejó paso a la  resignación, me limité a cocinarla ‘adaptada’ (con pollo, salchichas, mejillones y sepia) con resultados bastante satisfactorios. Pero ya cuando me pasé al low carb, retomé la épica odisea de ensayos y tanteos. Debía darle una vuelta de tuerca más y alcanzar un “más difícil todavía”: tenía que apañar una paella sin arroz.

Entre otros inventos que pronto os trasladaré, probé a sustituir el arroz por quinoa. Aunque no es muy low carb, sí lo es mucho más que el arroz. Y queda de rechupete.

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Debo decir que he probado a hacerla a la vieja usanza, simplemente sustituyendo el arroz por quinoa, así como hirviéndola a parte y añadiéndola al sofrito al final. Ambas quedan bien, aunque me inclino por la segunda opción (permite controlar la cantidad de líquido final y asegurar una cocción uniforme de la quinoa). Así pues, ¡recomendado queda!

Mi conciencia me obliga a decir que para aquellos afortunados que podáis, unas gambitas le sentarían de maravilla sin restarle un ápice de ‘lowcarbismo’. Estamos de acuerdo en que paella, lo que se dice “paella” no es, pero os aseguro que se basta y se sobra para quitar el mono (¡y aporta la mitad de carbohidratos que el arroz!)

Mini trufas de arándano, queso de cabra y almendra

Fácil, vistoso, suculento, sin gluten, sin huevo y bajo en carbohidratos: un lujazo. Si uva con queso sabe a beso, os aseguro que sustituir las uvas por arándanos no le resta un ápice de verdad al símil.

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El proceso es simple y ameno, aunque requiere algo de tiempo y cariño. Basta con cubrir un arándano con queso de cabra de rulo, mezclado al gusto con queso crema (le aporta cremosidad y suaviza el sabor), y rebozarlo en el granillo de almendra. También queda de lujo rebozado en pistacho picado.

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¡Os aseguro que no llegarán a la mesa!

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Pincho ultra fácil de salmón ahumado con melón cantalupo

Un minipincho ultra sencillo, que no puede estar más rico. Algunos me diréis que el melón no es precisamente low carb, motivo por el cual, en pos de la armonía, lo incluyo en la categoría ‘días de pseudo-fiesta’. Aunque debo añadir que un par de bocaditos sientan de lujo y no tienen un efecto significativo sobre la glucemia. Sin gluten, sin huevo, sin lácteos, sin frutos secos, y por supuesto, sin crustáceos.

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La receta, si es que se puede llamar así dada su extrema simplicidad, se limita a:

  • Corta un trocito de melón y pínchalo con media loncha de salmón ahumado. Si apetece, dale una forma redondeada con un cortador de fruta y coloca el salmón formando una rosa. Listo.
  • Si te apetece y lo tienes a mano, corónalo con una hoja de cebollino (le da un toque herbal muy fresco que combina estupendamente con el ahumado del salmón y el floral dulzón del melón). O, si prefieres, ponle una hojilla de rúcula de sombrerito, su sabor amargo también encaja muy bien. Y listo!

Yo solía hacer este pincho con mango (que dicho sea de paso queda genial también) hasta que mi hermana me recomendó que lo sustituyese por cantalupo. Una delicia, ¡no dejéis de probarlo!

No-arroz negro con sepia

Con esta receta sí que os aseguro que no echaréis de menos al verdadero arroz negro. El sabor del brócoli y la coliflor quedan 100% ocultos por el dulzor de la sepia en su tinta. Es un plato suculento, sin gluten, sin lácteos, sin huevo, sin crustáceos y bajo en carbohidratos (si omitís la picada, también sin frutos secos).

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Será ridículamente fácil para aquellos que sepan hacer sepia en su tinta (o arroz negro) y de lo más asequible para los demás. La idea es simple, se trata de sustituir el arroz por coliflor y/o brócoli. A mi me resulta más fácil añadir directamente una mezcla de coliflor y brócoli ya cocidos cortados a cachitos a la sepia en su tinta (aunque he probado a cocerlos en ella alguna vez y no queda mal, controlo más la cantidad de líquido si los añado al final).

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Debo decir que queda de lujo con quinoa también, aunque la textura de la coliflor quizá engaña más al paladar. Esta foto es de quinoa con la sepia en su tinta, muy rica también, aunque menos low carb!

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Necesitamos:

  • Una sepia limpia cortada a daditos (¡conservad la tinta!)
  • Una cebolla rallada
  • Uno o dos dientes de ajo
  • Un puñadito de almendras y/o avellanas
  • Un tomate maduro rallado
  • Brócoli y/o coliflor cocidos cortados a cachitos (al gusto)

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Empezad pochando la cebolla con un chorrito de aceite de oliva (si tenéis a mano echadle un piquillo asado cortado a tiritas). Cuando transparente añadidle el tomate rallado y salpimentad. Cocinadlo unos minutos hasta que huela que alimente y añadid los daditos de sepia y un chorro de vino blanco. Dejad cocinar la sepia unos minutos. Cuando veáis que encoge y empieza a oler divinamente, añadid la tinta que habíais reservado y la picada de almendras y/o avellanas y el ajo. Si veis que el vino se ha reducido y pide más líquido, añadid agua sin problemas. Dejadlo cocer unos minutos. Probadla, rectificad de sal y añadid la mezcla de brócoli y coliflor. No dudéis en probarlo, tiene un toque a arroz negro del Ampurdán nada desdeñable.

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¡Listo para servir (o congelar, queda estupendo descongelado)!

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Brocheta de bacon, col de Bruselas y carne de vieira

Nunca algo tan sencillo quedó tan delicioso. Sin gluten, sin huevo, sin lácteos, sin frutos secos y sin crustáceos (entre otros ‘sines’, seguramente).

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El procedimiento no puede ser más simple. Coced las coles de Bruselas y ensartadlas en un brocheta con un medalloncito de carne de vieira y media loncha de bacon. Si son de madera, mojadlas antes para evitar que se quemen al cocinarlas. Salpimentad y pasad las brochetas por la plancha  hasta que el bacon y la carne de vieira queden dorados. Están de vicio recién hechas.

El ahumado del bacon, el amargo de la col y el dulzor de la vieira maridan a la perfección. Son incluso aptas para paladares poco amantes de las coles de Bruselas. ¡Veréis cómo vuelan!

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Croquetas low carb I (de pollo al curry con rebozado de coco)

Bueno, como las de la abuela no sabrán, pero os aseguro que están buenísimas. Son low carb, sin gluten y sin lácteos.

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A los que os guste pedirlo en los restaurantes pero no cocinéis curry habitualmente, os animo a perder el miedo. Con las mezclas de especias que venden hoy en día es más que fácil (aunque confieso que yo hago un curry ultra sencillo para profanos-y-poco-amantes-del-picante, no os ofendáis los profesionales de las especias).

Después de algunas pruebas, he llegado a la conclusión de que quedan infinitamente más cremosas si en lugar de triturar el pollo al curry en cuestión, trituramos pollo que tengamos ya cocinado (de unas sobras de pollo al horno por ejemplo) y hacemos la masa de croqueta a partir de ahí. Necesitamos:

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  • Resto de pollo cocinado y triturado
  • Cebolla (y manzana opcional)
  • Leche de coco
  • Cucharada de semillas de chía (he podido armar las croquetas solo con la chía como aglutinante, aunque se desmenuzan al freír si no están congeladas – si queréis aseguraros una textura cremosa y una fritura sin sorpresas añadid algo de espesante tipo agar agar o goma guar, la mitad de lo que usaríais para gelificar)
  • Mezcla de curry (yo le añado jengibre en polvo, pimentón picante y un toque de pimentón ahumado también)

Primero pochad la cebolla con un par de cucharadas de aceite (de coco o de oliva suave, o de lo que tengamos: los currys no son una ciencia exacta, y mucho menos sus croquetas). Si  estáis de buenas o la ocasión lo merece, echadle también media manzanita rallada, le aporta dulzor y queda muy bien, pero no es indispensable. Cuando el sofrito esté hecho, añadid la leche de coco. No la echéis toda, guardad un poco en un vasito y añadidle la cucharada de semillas de chía. Dejad que gelatinice la leche mientras se cocina el sofrito (la echaremos al final como espesante y mantendremos intactas las propiedades nutricionales de la chía).

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Proceded a condimentar (añadid la mezcla de curry, jengibre molido, pimienta, pimentón y sal). Probadlo y rectificad al gusto. Dejadlo cocer unos minutos y añadid el pollo. Dejad reducir la leche de coco unos minutos a fuego lento, hasta que adquiera la típica consistencia ‘lava’ de la masa de croquetas. Añadid la leche de coco con la chía y el espesante (le aportará cremosidad – probé a añadirle harina de coco pero, a pesar de que sí espesa la masa, queda demasiado seca en lugar de cremosa) y apagad el fuego. Dejadla enfriar y metedla en la nevera tapada a piel con papel film unas horas (toda la noche a ser posible).

¡Ya solo queda rebozar! Necesitaréis:

  • Huevo batido
  • Harina de coco
  • Coco rallado (mezcladlo con semillas de lino molidas si queréis atenuar el sabor a coco)

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Para que quede un rebozado crujiente, pasad las croquetas primero por una capa muy fina de harina de coco, luego una de huevo batido con sal y por último por el coco rallado (con las semillas de lino molidas o sin ellas).  Si no habéis incluido más espesante que la chía os recomiendo congelarlas al menos una hora antes de freír.

Ya solo queda freírlas en aceite abundante y dejarlas escurrir. A mí me ha dado muy buen resultado el aceite de girasol (¡aunque hay que escurrirlas a conciencia!) Se acabarán en cuestión de minutos, ¡garantizado!

Maki y nigiri sushi sin arroz I (con coliflor)

Pues sí, es posible y de hecho queda estupendo. No engañaréis a ningún comedor habitual (ni siquiera ocasional) de sushi con arroz, pero, sinceramente, no se nota el sabor de la coliflor y al menos a mí me quita el mono 😉

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La idea es sustituir el arroz por coliflor, aguacate y zumo de limón. Sin cereales, sin féculas, sin azúcar, sin gluten, sin lactosa, sin huevo (a menos que lo rellenemos con tortilla), sin crustáceos, sin frutos secos y low carb. Un primor.

Para hacer el “no-arroz”, mezclad media coliflor a cachillos (picadla una vez cocida, que es más manejable) con un aguacate madurito bien machacadete, un par de cucharadas de zumo de limón y sal al gusto:

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El aguacate convierte a la coliflor en una masa glutinosa y manejable (a la vez que le da sabor), y el limón (además de evitar que se oxide el aguacate), le da ese toque ácido del vinagre de arroz. Una vez hecha la mezcla, proceded del mismo modo que para el sushi con arroz.

Hoy os traigo tres versiones hechas con el mismo “no-arroz” (a cual más apetecible, que quedan monísimas también), a saber:

Maki de salmón, mango y aguacate

Colocad el alga nori sobre la esterilla de bambú y cubrid la mitad con la mezcla de coliflor y aguacate.

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Colocad en el centro a lo largo el salmón (yo uso uno tremendo que venden laminado sin ahumar) y unas tiritas de mango. Mojad con el dedo el borde superior del alga y enrolladlo con ayuda de la esterilla de bambú. Como todo, es cuestión de práctica (a la segunda os saldrá mejor que a la primera y a la cuarta seréis unos profesionales del enrollado).

California rolls con sésamo aptos para alérgicos a los crustáceos (de tortilla, pepino y salmón)

Colocad la mezcla de coliflor y aguacate sobre media alga nori (cortada a lo largo) y cubridla con semillas de sésamo. Poned papel film encima y dadle la vuelta (colocándolo sobre la esterilla con el alga hacia arriba y el film tocando al bambú). Es momento de añadir el relleno (hoy he usado una tortilla fina, una tirita de pepino y algo de salmón). Proceded a enrollar (igual que antes y como todo en esta vida, cuanto más lo hagáis, mejor os saldrá).

Una vez tengáis los rollos, basta con cortarlos en rodajas con cariño.

Nigiris de salmón y aguacate

Este es el más fácil, yo suelo hacerlo cuando me sobra salmón y mezcla de coliflor. Basta con mojarse las manos con agua (igual que pasa con el arroz para sushi, la mezcla se pega y dificulta la tarea), hacer unas croquetillas, poner un toquecillo de wasabi y colocar encima la pieza de salmón.

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No es estrictamente no-carb, ¡pero sin duda es low carb (y queda igual de cuco que su primo high carb) 😀 !

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About me

How did this blog come into being? Just like many things in life – by pure chance. My beloved elder brother got me a book: The Art & Science of Low CarbIMG_0815ohydrate Living, by Volek & Phinney. I was certainly overweight, so I made up my mind and gave it a chance. Little after, I realised that sticking to a low carb diet made me feel great. But I won’t lie: I still somewhat miss my carbs (paellas, IMG_0824sandwiches,  pizzas, french fries and maccarroni). But auto-suggestion is powerful: I try and minimise nostalgia through some “mimicries” with varying degree of success. I don’t intend to preach upon this kind of diet nor argue about its pros and cons or the challenges of an eventual massive distribution. IMG_0793I have no other aim than to share the triumphs and failures of a personal epopeya in search of yummy low-carb versions of my missed carbohydrates. Hopefully, some of these inventions will help you overcome your carb cravings!