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Eureka-no-patatas de otoño en 5 minutos

“Eureka”, por lo nutritivas, súper rápidas y deliciosas. “No-patatas”, por su innata habilidad para sustituirlas alegremente. Confieso que su descubrimiento ha sido lo más gratificante de este incierto otoño.

Sí, acepto que la calabaza no es estrictamente low carb, pero comparada con unas patatas, bien merece la calificación de “bastante low carb” (y es una bomba de vitaminas y fibra).

Además, la canela no sólo hace que esté insultantemente exquisita, sino que encima aumenta la sensibilidad insulínica. Así que, sin abusar, sí que creo que estas deliciosas no-patatas caben con holgura dentro de una dieta low carb feliz.

Por si esto fuera poco, además se hacen en 5 minutos de reloj (en los que además podemos estar mirando el whatsapp o inmersos en una sana introspección tranquilamente).

No tenéis más que cortarla a daditos (si la compráis felizmente cortada hasta eso os ahorráis) y meterla en el microondas 3 ó 4 minutos a máxima potencia con un par de cucharadas de agua.

Aliñad las no-patatas de calabaza con sal, aceite de oliva y un pellizco generoso de canela molida… ¡Y ya está!

Quedan sublimes acompañando carnes, huevos y lo que se tercie. Desde aquí les declaro amor eterno incondicional.

Corazón roto con boletus (o la bomba de coenzima Q10)

Para los que necesitéis un empujoncito para decidiros a probar el delicioso y nutritivísimo corazón de cordero, ánimo, ¡que vale la pena!

Nos guste o no (asumo que a la mayoría no), vivimos en un mundo abarrotado de tóxicos. Librarnos de ellos en lugar de acumularlos supone un reto diario para nuestros sistemas basureros internos.

La coenzima Q10 es un compuesto esencial en una plétora de procesos antioxidantes que nos ayudan a expulsar las toxinas y evitar que se acomoden en nuestros tejidos por toda la eternidad.

Y las vísceras, en especial el corazón, son una bomba de coenzima Q10. Por si esto fuera poco: es barato, está buenísimo y no necesita largos estofados ni cocciones eternas. Simplemente salpimentado a la plancha es una gozada. Y con un salteado de boletus… Más.

Para cocinarlo en modo fugaz, eso sí, hay que “romper” el corazón. Los expertos lo dejan casi como un filete, pero a mí me gusta que conserve cierta apariencia “corazoncil” en el plato. Así que lo parto por la mitad, cada mitad por la mitad y cada mitad por la mitad. Lo despedazo en 8 cachos, vamos.

Y al montar el plato los recoloco de nuevo. Ya veis, dicen que un corazón roto puede “cauterizarse” y seguir latiendo al mismo son. Yo tengo mis serias dudas… a menos que el corazón sea de cordero y se sirva felizmente acompañado de un salteado de boletus. Pero por intentarlo, que no quede 😊

Vale, pseudo-metáforas de mujer despechada aparte, he aquí una deliciosa “cena-en-5-minutos”. No tenéis más que pasar el corazón de cordero por la plancha, salpimentarlo y servirlo con ensalada, espárragos, alcachofas o lo que buenamente tengáis en la nevera.

Aunque si el plan es ayudar a reunir y cauterizar los pedazos de vuestro propio corazón, con unos boletus igualmente salteados y salpimentados tocaréis el cielo… Y os aseguro que cada bocado será un punto de sutura más y una arruga menos.

Lengua de ternera con ensalada arcoíris (o lo que la hormiga le ofreció a la cigarra)

Siguiendo fielmente los consejos de los sabios, estoy dándole caña a la casquería (que además de ser ultranutritiva y un antiarrugas eficaz de verdad, resulta más que conveniente en épocas de “desafío económico”). Ya veis, todo son ventajas. Además, puedo prometer y prometo que (al menos la lengua de ternera) será inmediatamente adorada por cualquier comedor habitual de carne.

Éste es el ejemplo perfecto de la cena rápida y deliciosa que la laboriosa hormiga (o tu yo en un festivo hacendoso) ofrecería a la perezosa cigarra (o tu yo en un lunes agotador y/o nefasto).

El plan es aprovechar una tarde tranquila de marujeo hormiguil para cocer un par de lenguas de ternera y congelarlas cortadicas en cachillos. Así, el día aciago en que llegues a casa con un cabreo del carajo y/o agotado/a y/o perezoso/a en modo cigarra, puedes apañar felizmente una ensalada ultra veloz y acompañarla con unos buenos cachos de deliciosa lengua ya convenientemente cocinada por tu yo en modo hormiga del pasado.

La verdad es que es una carne jugosa y deliciosa (quien prueba, repite), abarrotada de omega 3 y ciertamente asequible. Éstas son de ternera ecológica del Pirineo (5 eurillos cada una, o sea, 10 por casi tres kilos de carne). Prepararla no tiene ningún secreto: ponedla a cocer con un par de zanahorias, apio, puerro, nabo, chirivía o verde para caldo al gusto. Tranquilamente tardará hora u hora y media según lo grande que sea. Éstas pesaban cerca de un kilo doscientos. Las dejé cocer alrededor de hora y cuarto y luego reposar en el caldo una horilla más mientras seguía marujeando por casa.

Una vez cocida y templada, retirarle la piel es un juego de niños. Imposible que salga mal. Probadla simplemente aliñada (o a la vinagreta): resulta verdaderamente exquisita. Con estas dos lenguas me ha dado para unos 10 platazos de ensalada arcoíris de los de “para compartir”.  Y si sois previsores y congeláis algunos cachos, algún día perezoso vuestro yo del futuro lo agradecerá infinitamente 🙂

Chachi-perrito caliente low carb III (o butifarra envuelta en casi-crêpe de sésamo)

Siguiendo la estela de sus muy apreciados antecesores, los chachi-perrito caliente low carb I (de shiitake) y II (de berenjena), no podía dejar de haceros conocedores de esta joya del low-carbismo más puro. Puedo prometer y prometo que después de uno de éstos estaréis horas y horas saciados y convenientemente nutridos.

Cualquier ansia de comida rápida se convertirá en un vago recuerdo y haréis caso omiso de los efluvios que emanen de las panaderías como un hidalgo enamorado ignora impasible los cantos de las sirenas. Vamos, que llena mucho 😉

No tenéis más que apañar unas casi-crêpes de harina de sésamo (aprovechad para inocularle un pellizco de cúrcuma ultra-antioxidante), untarlas bien con mostaza (que sea de la buena sin azúcar ni aditivos raros) y envolver en ella un buen cacho de butifarra/salchicha (idealmente sin dextrosa ni féculas).

¡Y listo! Marchando un chachi-perrito caliente abarrotado de calcio y ácidos grasos saturados sin gluten, sin lácteos, sin frutos secos, paleo y low carb 😛

Shawarma low carb con salsa-taratur-en-un-minuto

A pesar de que solemos equiparar el shawarma con comida rápida de escaso valor nutritivo, lo cierto es que si sabemos qué lleva (básicamente porque lo hemos hecho nosotros 🙂 ) es una opción raudo-veloz y estupenda para saciar estómagos vacíos con aspiraciones de crítico gastronómico, poco tiempo y/o congeladores surtidos  de restos cárnicos varios en pequeñas dosis.

Por supuesto, podéis optar por destinar la carne especialmente a esto y adobarla en crudo, aunque yo confieso que me resulta más conveniente hacer shawarma para aprovechar restos (queda estupendo con cualquier carne asada, rustida o a la plancha, como las miajillas de paletilla de cordero asada que os pudieran sobrar).

Si optáis por la primera opción, sabed que hay tantas recetas de adobo como libros de cocina/chefs pro-shawarma, aunque todas parecen llevar zumo de limón, sal, ajo machacado, canela, comino, pimienta, clavo y cilantro en mayor o menor medida.

Si optáis por la vía rápida de “aquí no se tira nada”, la cosa se simplifica. Siendo sincera, sabed que yo preparo la carne simplemente dándole un toque de sartén con aceite, una pizca de mezcla de especias para tajín y sal (ya echo ajo y zumo limón a la salsa). Así me ahorro el tiempo de adobado y además convierto carnes poco vistosas en una hermosa delicia sabrosa y nutritiva.

Ya veis qué rápido resulta haciéndolo así. ¡Y hasta la fecha no he recibido crítica alguna! En un minuto la carne estará lista para ser felizmente envuelta en unas casi-crêpes de sésamo con lechuga, pimiento, tomate, cebolleta o lo que buenamente tengáis en la nevera.

El único secreto para que cualquier resto carne os quede delicioso a modo de shawarma es la ultra-veloz salsa taratur de yogur y sésamo. Es todo un hallazgo y le da ese je-ne-sais-quoi fresco y untuoso (además de ser un portento de calcio, vitaminas y antioxidantes).

Para hacer vuestra salsa-taratur-en-un-minuto (que resulta perfecta para eludir vampiros y desgracias coronarias varias sin que el sabor a ajo destaque demasiado), sólo tenéis que triturar:

  • 2 cucharadas de yogur (con el de oveja queda brutal)
  • 1 cucharadita de tahine (o crema de sésamo)
  • ajo, zumo de limón, sal y pimienta al gusto

¡Y listo! En poco más de 10 minutos (más que nada por los 2 que os llevará hacer las casi-crêpes), tendréis una cena ultra-nutritiva que os permitirá aprovechar restos varios de carne y acercaros a vuestra dosis de ajo semanal recomendada.

“Trinxat de col” low carb

El trinxat de col es un plato tradicional de col frita con panceta curada y ajo, típico del Pirineo catalán. Normalmente lleva patata cocida, pero la he obviado por la causa low carb. ¡Y no se echa de menos!

Es una receta muy sencilla. Empezad por limpiar la col (lavándola en agua con vinagre y retirando las partes más duras) y cocerla.

Seguid por freír la panceta y un par de ajos enteros en un chorrillo de aceite de oliva. Retirad la panceta cuando esté crujiente antes de echar la col para que no se ablande.  Freíd la col bien escurrida un ratillo, reincorporad la panceta y salpimentad. ¡Listo! Veréis como nadie echa de menos la patata…

Tabulé low carb (con no-bulgur de semillas de cáñamo)

Pero qué hallazgo las semillas de cáñamo… Tanto te hacen las veces de pasta maravilla en una sopa cura-todo, como de exquisita sémola en un cuscus o de no-bulgur de trigo en un delicioso tabulé low carb (¡y sin gluten!)

El tabulé es una suerte de ensalada típica de la cuenca oriental del Mediterráneo. Resulta perfecto como acompañamiento de carnes, pescados o lo que sea que haya sobrado de la cena de ayer. Acepta mil combinaciones, pero la tradicional (obviando el detalle de sustituir el trigo por no-bulgur de semillas de cáñamo) lleva tomate, pepino, cebolleta y perejil picados. Se suele aliñar con un chorrillo de zumo de limón, aceite de oliva y una pizquilla de sal. La verdad es que es sencillo, pero no necesita más.

Más fácil, fresco, rápido y nutritivo imposible. Y encima es paleo, vegano y rebosa omega 3. Pa’l podio de cabeza 🙂

Casi-mermelada low carb de higos

Para todos los low-carbistas que necesiten un darse un caprichillo de vez en cuando, he aquí una versión ultra-sencilla de mermelada low carb.

No solo de aguacate y aceite de coco vive el low-carbista incondicional. Desde aquí todo mi respeto y apoyo para los que decidáis liberaros de la adicción al dulce de una vez por todas, pero yo abogo porque la vida nos limita ya bastante como para activamente renunciar de por vida a un caprichillo ocasional. En el eterno dilema de los edulcorantes y la dieta low carb, voto por calmar ansias de dulce sin provocar picos de insulina y reducir así el riesgo de recaída.

Ignoro si será porque las noches empiezan a ser frías y largas, por un trastorno bipolar no diagnosticado o por la vida misma, pero hoy me he visto moralmente obligada a calmar ciertas ansias de dulce que me rondaban.

Andaba yo paseando por el mercado cuando los he visto: unos higos de cultivo ecológico con una pinta tremenda. No dispongo de evidencia gráfica, pero intuyo que mi dilatación pupilar habrá sido imponente.

En otro momento habría sido disciplinada y habría ignorado el canto, pero hoy me lo merecía y me he dado permiso. He vuelto a casa agarrando una cestita de fragantes higos maduros como si fuera una quiniela con un pleno al 15.

Si os encontráis algún día en mi misma tesitura, probad a casi-mermeladizarlos. Quedan absolutamente celestiales. El proceso es idéntico al del merme-coulis de frutas del bosque y el resultado no dejará indiferente a ningún alma de bien 🙂

Caramelo-higadillos de conejo al estragón (con hongos salteados)

Cuánto sabían nuestras abuelas… No es un mero hábito de quien ha sufrido la posguerra, es que no hay nada por ahí con mayor contenido en vitaminas que el hígado. Es un portento de nutrientes que deberíamos incluir en nuestra dieta regularmente (no lo digo yo, es otro de los preceptos en el que coinciden los sabios). Si podemos, además, que sea de animales más o menos felices y que hayan comido lo que se supone que deben comer.

Y si como yo os regaláis unos higadillos de conejo ibérico (los descubrí hace poco en El Corte Inglés y rondan el par de euros) y algún que otro hongo/boletus edulis fresco… El “aquí no se tira nada” pasa ipso facto a la categoría de “gourmet”.

No sé qué suerte de magia ocurre con esta mezcla, pero me tiene el corazón robado. La descubrí dando buena cuenta del higadillo del caramelo-conejo al estragón antes de que se cocinara demasiado y se secara. Sinceramente, creo que su exquisitez roza lo indecible.

Por si fuera poco, es una receta ultra sencilla, rápida y con una mínima lista de ingredientes: los higadillos de conejo, manteca (felizmente sustituible por aceite de oliva), coñac, estragón, sal y pimienta.

Sólo hay que saltear los higadillos salpimentados en una cucharada de manteca (idealmente ibérica también) y una cucharadita de estragón. Cuando estén dorados (en poco menos de 10 minutos), añadid un buen chorro de coñac y dejadlo reducir. Listo. No necesita nada más. No os distraigáis con el móvil que si se cuece demasiado se seca y pierde toda la gracia 😉

Si además como yo habéis decidido que os merecíais un par de hongos¹ boletus edulis frescos y tenéis en la nevera un poco de margarina de estragón… Ya veis por dónde voy, ¿verdad? 😛

Con unos hongos salteados un par de minutos en una nuez de no-margarina de estragón (sustituible de nuevo por aceite de oliva), aquel “aquí no se tira nada” queda digno de estrella michelin. No exagero si os digo que he acabado lamiendo el plato como si no hubiera mañana.

  1. Sabed que con champiñones queda delicioso también, pero como hoy me lo merecía, me he dado el capricho. ¡Hay que mimarse!

Desayuno low carb XXXI: Revuelto de espárragos trigueros, cebolleta, semillas y pipas

¡Para los que andáis buscando ideas de desayuno low carb!

Imaginaos rompiendo el ayuno nocturno después de una noche de sueño reparador con un vigorizador café a prueba de balas humeante y un jugoso revuelto con espárragos trigueros… ¡Ñam, ñam!

Imaginaos también que llevarlo a la mesa no os haya supuesto más de 10 minutos de ultra-valioso tiempo mañanero. Asumiendo que duermo sola, no se me ocurre mejor manera de empezar el día 😀

No sólo es un desayuno nutritivo con una burrada de fibra que será convenientemente adorada por vuestra microbiota intestinal, también os aportará cantidades estratosféricas de nutrientes y una energía y bienestar impagables.

Además es fácil a rabiar, la posibilidad de que salga mal es poco menos que inexistente. Por cada desayunador-low-carb a dopar necesitaréis:

  • un par de huevos (idealmente de gallinas felices)
  • una cebolleta
  • un manojillo de espárragos trigueros
  • una cucharada de mezcla de semillas y/o pipas
  • aceite, sal y pimienta

No tenéis más que saltear la cebolleta y los espárragos un par de minutos en un chorrillo de aceite, añadir los huevos batidos salpimentados con la mezcla de semillas y “revolverlo” todo. ¡Y ya! Desayuno low carb extra-fibra-saciante-nutritivo-vitamínico listo y desayunador-low-carb dopado y listo para salir al mundo 🙂