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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Bacalao skrei confitado con tomate (un dúo angelical)

15 abril, 2019

Bacalao skrei confitado con tomate (un dúo angelical)

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Igual que la conmovedora visión de un atardecer sobre el mar, el exultante sabor de unas fresas con chocolate o la indescriptible armonía de las voces de Freddy y Caballé, hay dúos que nos trasladan más allá de las nubes. Y uno de esos maridajes sensoriales es el pluscuansimple pero angelical bacalao con tomate.

 

bacalao confitado con tomate

 

Es una combinación que, sencillamente, no es mejorable. Por algo será que los recetarios tradicionales recurren a ella desde el inicio de los tiempos (o desde que se trajo el tomate) 😊. No puede fallar. Y es que las promesas se rompen, las voluntades se agrietan, los caminos se retuercen y las palabras se desvanecen, pero el sempiterno confort que proporciona el bacalao con tomate permanece. Y siempre está buenísimo.

Además, si encima acontece que os pilla el toro entre enero y abril, podéis echar mano de esa rotunda exquisitez noruega llamada skrei, el bacalao nivel «tres estrellas Michelin» (en sabor y en textura, que en precio se queda alegremente en «pescado blanco de temporada»).

 

 

Como hoy me lo merecía (y mucho), me he regalado esta reconfortante receta tradicional y me he decidido a incluirla en el blog por si a alguien no se le hubiera ocurrido que cabe holgadamente dentro de una saludabilísima dieta paleo low carb.

Y es tan fácil de «low-carbizar»… Solo hay que obviar la harina de trigo con la que se suele empanar el bacalao, optando por ejemplo por la versión «confitado», que es una sencilla cocción en aceite a baja temperatura.

 

 

Si habéis decidido que también os lo merecéis, sabed que, para probar esta versión tradicional y harto gratificante para dos-tres-cuatro (según el hambre y/o la disponibilidad de tuppers), solo necesitáis:

  • un par de lomos de bacalao, skrei o no (cortados en cachos de unos 100g)
  • un par de dientes de ajo
  • una cebolla picada y guindillica opcional
  • pimiento rojo picado (o no, ¡pero queda mejor si sí!)
  • 3-4 tomates hermosos maduros rallados
  • chorrillo de vino blanco (también opcional)
  • aceite de oliva, pimienta y sal

Y no tenéis más que colocar los lomitos de bacalao (con la piel hacia abajo) en una sartén con abundante aceite (que luego podréis aprovechar porque no lo quemaremos) y el ajo cortadito en láminas. Dejad que se confite a fuego muy lento tranquilamente unos 20 minutos.

 

 

Retirad el bacalao y aprovechad algo del aceitito para hacer un meloso sofritillo con la cebolla y el pimiento (y una guindillica opcional que luego os acordaréis de retirar). Cuando transparente y huela que alimente, añadid el tomate y dadle un par de garbeos alegres. Echad (o no) el vino y dejad que se cocine, removiendo de vez en cuando, hasta que el olor os obligue a probarlo, su sabor os recuerde ineludiblemente a los guisotes de toda la vida y os sintáis rejuvenecer. Salpimentad y servid el bacalao con la exquisita salsa de tomate.

Resulta un plato sencillo a rabiar, sí, pero lo cierto es que no necesita más. Lo dicho… hay combinaciones que no son mejorables 😋

 

bacalao con tomate



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