Blog de nutrición y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Bizcocho de calabacín súper fácil disfrazado de difícil

17 noviembre, 2018

Bizcocho de calabacín súper fácil disfrazado de difícil

0 Comentarios

Animada por el exitazo de mi última bandeja de repostería paleo low carb (pero con mucho menos tiempo e ingredientes), hoy me he aventurado a pedir perdón (y halagos) escoltada por esta maravilla de tupper. No lo parece, pero es un bizcocho de calabacín y jengibre súper fácil… disfrazado de pastelito de confitería.

 

 

Y no solo he sido convenientemente perdonada, también alabada con tesón. La verdad es que queda suave, aromático, jugoso y riquísimo. El calabacín apenas se aprecia, aunque sí aporta cierto dulzor, achispado por el sabor especiado casi picante del jengibre.

 

 

Y es que confieso que mi tendenciosa manía de presentar los bizcochos paleo low carb en modo circulito cumple dos objetivos: sorprender a sus receptores (no podemos evitarlo, las cositas pequeñas y cucas “nos molan”)… y dejarme a mí un montón de retales para “probarlo” 😋

 

 

Si también queréis disfrazar vuestros propios bizcochitos súper fáciles, sabed que, para mi mini-molde de 10cm de diámetro (o unos 10 mini-bizcochitos), han caído:

  • un huevo (clara a punto de nieve)
  • medio calabacín tamaño más bien pequeño cocido y triturado (al micro se hace en un plis)
  • cinco cucharadas de harina de almendra
  • una cucharada de jengibre molido
  • media cucharadita de impulsor químico
  • la ralladura de medio limón
  • pizquilla de sal
  • idealmente, un molde desmontable

 

 

Como siempre, empezamos por encender el horno a 180º y preparar el molde (cubriendo la base con un papel de horno encerado y engrasándolo alegremente). Y no queda más que mezclar los ingredientes, añadiendo la clara a punto de nieve al final, con movimientos envolventes y amorosos.

Este mini-bizcocho apenas ha requerido veinte minutos de horno (haced la prueba del palillo que sale seco). Eso sí, igual que mi idolatrado bizcocho de calabaza, conviene dejar que se airee sobre una rejilla así que lo saquemos (es tan húmedo, que si no el vapor lo cuece por abajo), de ahí que recomiende el molde desmontable (aunque dándole la vuelta a uno no desmontable con un poco de habilidad solucionáis la papeleta igualmente).

 

 

Y ya podéis decidir si lo disfrazáis de difícil sacando circulitos con un corta-galletas y cubriéndolo con chocolate negro (idealmente 99% o 100%) fundido (al micro se hace en segundos) y un pistachito. Aunque, si no andáis faltos de halagos (o no tenéis que pedir perdón), os aseguro que, sin disfrazar, también os encantará.

 

 

Y, por si tuvierais curiosidad de saber qué eran los pastelitos que acompañaban a los mini-bizcochitos de calabacín, confieso que son mini-tartas de limón con frutas del bosque (que, por cierto, quedan bru-ta-les).

Supongo que me he viciado al viejo truco de presentar las tartas en modo mini para “probar” los retales y encima bañarme en halagos 😀

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *