Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Bombones de frambuesa y pistacho… para San Jerónimo

5 febrero, 2019

Bombones de frambuesa y pistacho… para San Jerónimo

0 Comentarios

Con el permiso de San Valentín (quien igualmente me ignora repetidamente*, así que mi respeto por sus habilidades anda pelín menguado), quisiera rebelarme contra el amenazantemente cercano “día de los enamorados”.

¿Quién ha decidido que “tenemos que” demostrar cariño un día al año… con un regalo? ¿No preferiríais una inesperada declaración de amor por Santa Clotilde y una espontánea noche de pasión desenfrenada por San Vicente?

 

bombones low carb

 

Y es que programar qué debemos sentir según las campañas de El Corte Inglés le quita mucha profundidad al asunto. Así que hoy os propongo los amorosos e irresistibles bombones de frambuesa y pistacho, perfectos para demostrar vuestro amor (o para agasajar amigos, familiares, jefes o prestamistas avaros) el día de San Jerónimo, de Santa Herminia, o cualquier día del santoral que os levantéis con ganas de gritarle al mundo que, a pesar de todo, le amáis profundamente.

 

 

Y, aunque no lo parezcan, son súper fáciles, rápidos y tremendamente low carb (además de rotundamente deliciosos). Solo necesitáis unos pistachos, unas frambuesas, chocolate negro y un moldecillo para bombones.

 

 

Empezad por coger un buen cacho de chocolate negro (idealmente 99% o 100%) y derretirlo alegremente (al micro se hace en un plis, pero aseguraos de hacerlo en tandas de pocos segundos para que no se os queme).

Asumo que, si estáis leyendo esto, no sois maestros chocolateros, así que me permitiré deciros que, aunque no sepáis/queráis/dispongáis del tiempo y el espacio para “templar” el chocolate en plan profesional antes de “bombonearlo”, quedará buenísimo igual. Solo aseguraos de removerlo con alegría un par de minutos cuando lo deshagáis.

Seguid por elegir las frambuesas más turgentes y rellenarlas felizmente con un pistacho. Intentad no probarlas mucho (especialmente si las remojáis en ese chocolate, que sospecho que tampoco sois de piedra) 😊

 

 

Y ya podéis colocar un poquitito del chocolate derretido en la base de los moldecillos, incrustarle la frambuesa “pistachizada” y cubrirla alegremente con más chocolate. Y ahora viene la parte más difícil… esperar estoicamente a que cuaje.

 

 

¡Y bombones amorosos listos!

Eso sí, son bellísimos, pero la frambuesa fresca y sin azúcar no es eterna y viene con su fecha de caducidad incorporada (como muchos amores), así que congeladlos o guardadlos en la nevera y coméroslos en un par de días a lo sumo.

 

 

Pero, a pesar de no ser eternos, son una rotunda delicia perfecta para decir “te quiero” o “me caes muy, pero que muy bien”… o para auto-agasajarse felizmente, sea San Jerónimo o San Valentín.

 

 

(*) Curiosamente, en mi bolsita de té de hoy ponía “patience pays” o “la paciencia compensa”, así que asumo que habrá que seguir esperando pacientemente. Si lo dice una bolsita de té, será verdad.

Aunque cada día me atrae más la idea de acabar siendo una alegre “loca de los gatos” 😀



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *