Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Croquetas paleo low carb IV negras de sepia o «jaque»

20 febrero, 2019

Croquetas paleo low carb IV negras de sepia o «jaque»

0 Comentarios

¿Cómo podría yo describir el placer abrumador y la sensación de triunfo apabullante que me ha regalado esta delicia de versión paleo low carb de las croquetas negras de sepia en tinta? Hhhmmm…

¿Os imagináis un torneo de ajedrez de croquetas? ¿Sí?

 

 

Pues en una final entre estas y las blancas tradicionales de cocido de la abuela, no me atrevo a afirmar que las negras cantarían el «jaque mate» (porque en esta vida nunca se sabe), pero sí proclamo rotundamente que se alzarían con un «jaque» mínimo.

 

 

Madre mía, qué vicio tienen. Por lo pronto, de todas las raudo-croquetas paleo low carb que he probado, estas se llevan la palma (aunque debo admitir que soy una fanática a ultranza de la sepia en tinta, así que es posible que mi juicio esté algo sesgado).

Y es que otra de las ventajas de mi bienamado aguacate, que su exiguo sabor le capacita para ser «saborizado» con casi cualquier cosa.

 

 

Así que aseguraos de atesorar un pequeño tupper de sepia en tinta cuando la hagáis (ved la receta en el no-arroz negro con sepia) para vuestros suertudos y felices «yoes del futuro comedores de croquetas».

 

 

Y es que es tan fácil como triturar los alegres restos de sepia en tinta que consiguierais atesorar con un aguacate hermoso y madurito. No creo que las cantidades vayan a influir mucho, pero yo mezclo un aguacate por tupper (para el plato de la foto, bastó medio tupper y medio aguacate), le echo un toquecillo de zumo de limón y lo salpimento.

 

 

Una vez triturado, si habéis sido generosos con la salsa de tinta (cosa que recomiendo con tesón), tendréis una suerte de batido espeso (tremendamente delicioso, pero difícil de «croquetizar»).

Para espesarlo un poco, yo le echo semillas de cáñamo y un pelín del apaño de rebozado que haya decidido destinar a la causa (ved algunos aquí). Hoy he optado por la infalible mezcla de semillas de lino molidas y harina de almendra.

 

 

Y una vez lista la farsa, me limito a sumergir cucharaditas de masa, primero en huevo batido y después en la mezcla de rebozado.

Si se os desmoronan, la estrategia infalible es darles unos minutos de congelador antes de freírlas en aceite abundante. Nadie se enterará, independientemente de su habilidad para jugar al ajedrez y cantar «jaque» en apenas tres jugadas ante vuestro estupor 🙄

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *