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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Ensaladilla rusa low carb (y podio de no-patata cocida)

21 marzo, 2015

Ensaladilla rusa low carb (y podio de no-patata cocida)

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Después de algunos experimentos que no quisiera infligir en ser humano alguno (como el de los brotes de bambúno intentéis «ensaladillearlos» por nada del mundo), procedo a proponer las tres no-patatas que han obtenido la mejor puntuación en la digna misión de constituir una riquísima ensaladilla rusa low carb.

Y es que aunque la zanahoria no puntúe muy alto en la escala «amigo-del-low-carb», queda a años luz de la patata en su habilidad para disparar la insulina, así que me permito una poquiña en la ensaladilla.

En cuanto a las no-patatas, no esperéis grandes sorpresas… ¡han ganado los de siempre! Sabed, eso sí, que con las tres opciones os quedará una ensaladilla la mar de «apañá» perfectamente capaz de apaciguar el antojo más pertinaz.

Para los curiosos, he aquí el podio:

 

 

Medalla de bronce: las sempiternas no-patatas de coliflor cocida

No podían faltar. Esta vez, eso sí, no se alzan con el oro.  Pero es un bronce a años luz del cuarto (que el bambú y los palmitos no hay quien los «ensaladillee» y el nabo o la yuca cocidos tienen un índice glucémico estratosférico y no nos valen). De nuevo, queda la mar de disimulada (el atún y la mayonesa camuflan cualquier rastro de su sabor).

Y una ventaja añadida es que se puede cocer felizmente con el resto de ingredientes (léase guisantes, judías verdes y zanahoria) y luego hay menos cacharros que lavar.

 

Medalla de plata: las no-patatas de berenjena al horno

He aquí un reñido segundo puesto. Admito que soy defensora a ultranza de la berenjena en todas sus formas y colores, así que me ha costado horrores no ubicarla en lo más alto del podio. Pero no ha sido una cuestión de sabor, sino más bien de comodidad y «eficiencia cocineril». Qué puedo decir… la berenjena me gusta mucho más al horno que cocida o al micro 😋

 

 

Y, desde luego, en modo ensaladilla es una gozada, pero resulta pelín más trabajosa que las demás no-patatas. Así que recomiendo esta opción solo a los fans declarados de la berenjena. Para ellos, procedo a indicar «cómo lo hago»:

Empiezo por encender el horno a 180º y cortar la berenjena a tiras, salarla y dejarla unos minutos que suelte el agüilla y el amargor. La seco, la corto en daditos y los coloco en una bandeja de horno engrasada. Los horneo unos 10 o 15 minutos (según el tamaño de los daditos) hasta que estén tiernos. Y ya tengo listas mis no-patatas para «ensaladillear» felizmente.

 

Medalla de oro: las no-patatas de calabacín al microondas

Me pregunto qué sería de mi nimia existencia sin mi amado calabacín, capaz de suplir (casi) todas mis carencias… He aquí un merecido primer puesto. Resulta súper rápido (se tarda apenas un minuto en limpiar y cortar el calabacín y otros 3-4 de micro en cocerlo) y aporta una textura amorosa y un sabor tenue ideales para ejercer de no-patatas en la ensaladilla. De hecho, creo que me gusta incluso más que la versión tradicional.

Desde aquí mi enhorabuena (y mi eterna gratitud) a esta sublime hortaliza.

 

 

Por si hubiera alguien que quisiera saber cómo «ensaladilleo» mis adoradas no-patatas, sabed que, para un par de platos, hago acopio de:

  • las no-patatas de elección
  • 1 latita de atún en aceite
  • 1 huevo duro cortado a daditos
  • una zanahoria pequeñica cortada a daditos
  • un manojo de judías verdes cortadicas pequeñicas
  • un puñado de guisantes congelados
  • un puñado de aceitunas (si las tenéis rellenas de anchoa, mejor que mejor)
  • una cucharada de mayonesa
  • un pimiento morrón cortadito en tiras

Y solo hay que cocer la zanahoria, las judías verdes y los guisantes (dejarlos enfriar) y mezclarlo todo, coronarlo con el pimiento y/o la yema rallada y proceder a darse el gustazo.

Del antojo de ensaladilla no quedará ni la sombra, ¡palabra!

 



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