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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Erizos de mar gratinados II (un suave mimito comestible)

13 abril, 2019

Erizos de mar gratinados II (un suave mimito comestible)

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¿Habéis probado los erizos de mar? Son una delicia con un sutil y amoroso sabor dulzón. Admito que yo los relego a la categoría de «capricho de una vez al año», porque suponen una nada desdeñable cantidad de trabajo (si queréis curiosear el «proceso limpiador», ved los erizos gratinados I para decir «te quiero»), pero también debo decir que el día que me decido a regalármelos se convierte ineludiblemente en mimoso y feliz 😊.

 

 

Esta versión queda más zalamera todavía que su predecesora, de ahí el sobrenombre de «suave mimito comestible». Resulta un bocado precioso y sorprendente, perfecto para empezar una velada y levantar las cejas de vuestros suertudos invitados. Os aseguro que no dejarán a nadie indiferente… Y que su textura y sabor recuerdan a una suerte de caricia en extremo cariñosa.

 

 

Por si fuera poco, el «proceso hacedor» es mucho más sencillo de lo que cabría esperar (¡una vez superado el trance limpiador!)

Si os decidís a probarlos, sabed que solo necesitáis:

  • 8-10 erizos limpios y «apañaos» 😀 (¡guardad algunas de las cáscaras para usar de platito!)
  • media calabaza
  • un puñado de almendras crudas
  • picadillo de almendra para decorar
  • chorrillo de aceite
  • sal y pimienta

 

erizos de mar gratinados sin gluten paleo low carb

 

Y no hay más que poner a cocer la calabaza cortada a daditos en agua (basta con cubrirla, que queremos una crema espesa) unos 10 o 15 minutos. Cuando esté tiernecita, añadid las lengüecitas de los erizos bien limpitas, salpimentad, echad un chorrillo de aceite y las almendras y triturad. ¡Y delicia mimosa lista!

Encended el gratinador, rellenad las cáscaras de erizo (o cualquier fuentecita que pueda ir al horno), cubridlos con un poquito de picadillo de almendra y al horno con ellas.

 

 

En apenas 5 o 10 minutos tendréis vuestros mimitos listos para agasajar invitados o para ejercer de amoroso arrumaco comestible. Os aseguro que seréis convenientemente mimados y halagados… y que no quedará ni uno 😊

 



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