Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Galletas de jengibre (los lúdicos “pingüinos freudianos”)

3 enero, 2019

Galletas de jengibre (los lúdicos “pingüinos freudianos”)

0 Comentarios

Supongo que estas galletas son una imprevista e inusitada oda a mi subconsciente. Juro que mi plan inicial era lograr unas puritanas “galletas Pinocho”, con la figura del mítico hombrecillo de jengibre y un extra de selenio en forma de nariz.

 

 

Pero, sin querer, en lugar de unas galletas santurronas que homenajearan simultáneamente al eterno Pinocho y al hombrecillo de jengibre del colosal Shrek, he “acometido” unas galletas con pinta de pingüino que apuntan a que podrían existir ciertos traumas freudianos por solucionar.

 

 

Así que, más que unas inofensivas galletas para cumpleaños infantiles, hoy os propongo un guiño lúdico-festivo para alegrar la sobremesa de una reunión de mayores de 18. Resulta un delicioso bocado que, además de unas sonrisas, os asegurará un extra de fitoquímicos y de selenio, un antioxidante super-poderoso que os ayudará a retrasar el envejecimiento.

 

 

Y el súmmum del selenio está en las nueces de Brasil, así que he optado por utilizarlas en mi intento fallido de “pinochizar” al otrora sincero hombrecillo de jengibre. Además, son perfectas para “harinizar” con un rallador finito, como el de cáscara de limón.

Si os decidís por el “casi-Pinocho” (o, más bien, por el “pingüino freudiano”), solo tenéis que coger tantas nueces de Brasil como narices necesitéis y rallarlas de manera que obtengáis un cilindro “narizable”. ¡Guardad las ralladuras, que las añadiremos a la masa de galleta!

Si no estáis por la labor de “freudizar” (o no hay ni rastro de traumas subconscientes por solucionar), podéis simplemente hacer unas soberbias galletas de jengibre con un extra de selenio, rallando las nueces de Brasil sin “naricizarlas”.

 

 

A ambos grupos de valientes os diré que, para este lindo platico con 6 galletas de jengibre, han caído:

  • 6 nueces de Brasil (las narices y la harina sobrante)
  • un huevo (guardad un poquito de clara para pegar la nariz y un poquito de yema para mojar la puntita)
  • 4 cucharadas de almendra molida
  • una cucharada de harina de coco
  • medios pistachos o piñones para los botones
  • una cucharada de aceite de coco
  • media cucharadita de xylitol
  • una cucharadita de jengibre molido
  • una cucharadita de canela molida (idealmente, como siempre, de la verdadera que no daña el hígado)
  • ralladura de limón

Y me he limitado a mezclarlo todo, hacer una bola y aplanarla alegremente sobre un papel encerado. He cortado galletas con mi imperdible cortador de gingerbread man u hombrecillo de jengibre, les he pegado la nariz y los botones y las he horneado a 180ºC apenas 10 minutos.

 

 

Eso sí, traumas ornitológicos y subconscientes frustrados aparte, sabed que estaban tremendas. No sé si será por el chute extra de selenio, pero incluso me atrevería a decir que han reducido considerablemente la gravedad de la inquietud que las “pingüi-freudizó”.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *