Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Pastelitos (homenaje a mi primer libro… de pasteles)

19 agosto, 2019

Pastelitos (homenaje a mi primer libro… de pasteles)

0 Comentarios

Hablando de vocaciones… Contaba 7 años cuando escribí mi primer libro. Llevaba por título «Libro de Pasteles» y (aunque venía bellamente ilustrado) lo cierto es que (a diferencia de los pastelitos de arriba) no tuvo mucho éxito 😊

 

La portada, de diseño «naíf y minimal» 😀

 

Supongo que llevo «golosa redomada» escrito en los genes… porque confieso que disfruté como una niña pequeña saboreando mi dosis mensual de lácteos en forma de exquisitos (y mucho más fáciles de lo que parecen) pastelitos sin azúcar, sin gluten y low carb.

 

He aquí los susodichos, junto a mi curiosa versión de «mona» de Pascua

 

Estos en particular son una versión mini, pelín maqueada y «frutas-del-bosque-izada» de mi muy querida tarta de queso low carb con fresas o «me rindo, tú ganas».

 

 

Me limité a apañar un bizcocho low carb o «el chaleco salvavidas» (con un extra generoso de ralladura de limón) y rebanarlo con unos moldes redondos. Y ya estaban listas las bases de los pastelitos (y los retales sobrantes convenientemente congelados para futuros inciertos – o tiramisús de urgencia).

 

Y por supuesto, no podían faltar la tarta de «manzna» y el famoso «pastel que es largo»

 

Luego me aseguré de poner alrededor del borde y hasta la base un «papel de acetato salvador de los desmoldamientos» antes de echar mano de la manga pastelera y llenarla con una combinación infalible: mascarpone y nata montada (bien fría), a partes iguales, mezclados con amor (y un pelín de edulcorante).

 

 

Lo dejé reposar en la nevera, mientras preparaba un poquiño de coulis de frutillas del bosque (sencillamente, poniendo un puñadico variado de ellas en un cacito con el zumo de medio limón y dejándolas cocer unos minutos).

Como tenía invitados poco «keto-adaptados», también le puse algo de edulcorante al coulis antes de disolver en él una hojilla de gelatina neutra (que había tenido en agua fría un par de minutos).

 

 

Dejé enfriar un poquito el coulis gelatinizado antes de echar un par de cucharadas de él por encima de la crema de mascarpone. Y ya aproveché para coronar los pastelitos con unas coloridas bayas. Y no solo quedaron rotundamente exquisitos, también la mar de cucos. Casi como los pastelitos de mi primer libro 😊

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *