Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Roscón de Reyes low carb (mi cebo para el esquivo Baltasar)

5 enero, 2019

Roscón de Reyes low carb (mi cebo para el esquivo Baltasar)

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Hace ya tres años que los Reyes ignoran mis cartas (a pesar de que me porto que ni la madre superiora de un convento de clausura). Así que, este año, he decidido ponérselo aún más difícil. Dejaré, además de la sempiterna agua para los camellos, un delicioso roscón sin gluten, sin azúcar y low carb para ellos.

La ventaja añadida del plan es que, si el cebo no funciona y pasan de largo este año también, me quedaré sin regalos, pero el desayuno compensará 😊

 

roscón de reyes sin gluten low carb

 

Se trata de un jugoso “medio bizcocho, medio galleta” con sabor a calabaza especiada, rebosante de dulces arándanos (además del haba y/o la “sorpresilla” de rigor) y de adictiva mousse de frambuesas. Es una barbaridad de cebo, vamos.

No queda igual que el tradicional, pero se basta y se sobra para tentar reyes magos y aniquilar sin piedad cualquier anhelo de roscón. De hecho, debo añadir que me ha gustado mucho más esta versión sin harina que los roscones de reyes “pre-épicos” que recuerdo. Aunque asumo que no califico como juez imparcial, ¡”ahí queda eso”!

 

“Mitad de abajo” con el “haba/sorpresilla” de rigor

 

Si os decidís a probarlo, solo tenéis que destinar una horilla a la causa y reunir:

  • unos 100g de calabaza cocida bien chafadica (al micro se hace en un plis) – ¡guardaos unas tirillas para decorar!
  • 3 huevos
  • 3 cucharadas de harina de soja*
  • 3 cucharadas de harina de altramuz**
  • 6 cucharadas de harina de almendra (ampliables hasta obtener un engrudo medio manejable, dependerá de lo húmeda que os quede la calabaza y del tamaño de los huevos)
  • 2 nueces de mantequilla (y un poquillo más para engrasar el papel de hornear)
  • ralladura de una naranja
  • una cucharadita de canela (como siempre, si puede ser, que sea de la verdadera que no daña el hígado)
  • una cucharadita de mezcla de cinco especias y/o garam masala (para añadir más fitoquímicos y darle un adictivo aroma especiado)
  • edulcorante al gusto (yo le echo una cucharada de xylitol)
  • una cucharadita de impulsor químico
  • arándanos a discreción
  • mousse de frambuesas súper fácil (ved la receta aquí)

 

“Proto-roscón” con “mini-bocado auxiliar” para probaturas

 

(*) No soy fan de las legumbres, pero abogo por recurrir a ellas ocasionalmente para evitar males mayores (curiosos ved más detalles en Legumbres: el Dilema). 

(**) ¡No uséis harina de altramuz si sois alérgicos a los cacahuetes!

 

 

Y solo hay que mezclar los ingredientes hasta obtener una suerte de plastilina enganchosa (es poco manejable, ¡pero agradeceréis que no sea un mazacote cuando la comáis!) y disponer la mitad de ella en forma de aro sobre el papel sulfurizado. Yo siempre me guardo un mini-cachillo a modo de “bocadito auxiliar” para darle el visto bueno sin tener que destrozar el roscón.

Disponed un buen puñado de arándanos, el haba y/o el “regalillo” (en el roscón de las fotos en particular, una deliciosa nuez pecana ha representado el papel de ambos) sobre la “mitad de abajo”. Cubridlos con la “mitad de arriba” y decoradla un poquito (con retales de calabaza,  picadillo de almendra, arándanos y/o las frambuesas que hayan sobrado de la mousse).

 

 

Meted el “proto-roscón” en el horno precalentado a 180ºC hasta que esté dorado y huela que alimente (este ha tardado cerca de media hora). Dejadlo enfriar sobre una rejilla para que el vapor de agua tenga por donde huir y no lo reblandezca. Partidlo por la mitad y proceded al alegre embadurnamiento con la deliciosa mousse de frambuesas (o de nata, si sois más de Melchor 😊).

¡Y cebo irresistible para reyes magos golosos listo!

 

 

Como asumo que nadie se acuerda del roscón de reyes más que el 6 de enero, mi conciencia está tranquila colgando una receta que apenas cabe en la categoría de “bastante low carb” (que, entre la nata y el edulcorante, el chutecillo de insulina es inevitable). Pero qué queréis que os diga, una vez al año… vale la pena.

Y sabed que, contra todo pronóstico y en una mesa con seis ilustres comedores de roscón, el “regalillo” que puse en la masa me ha tocado a mí… ¡sin hacer trampas! 😉



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