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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Sepia con rebozuelos (o «el elixir de juventud»)

14 octubre, 2018

Sepia con rebozuelos (o «el elixir de juventud»)

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Olvidaos de los prohibitivos batidos supuestamente «detox» y de las carísimas cremas con infinitas listas de ingredientes curiosamente encriptadas. La sepia con rebozuelos sí que es un elixir de juventud, no solo por su habilidad para resucitar almas agotadas (que también), sino por sus excelsas propiedades nutricionales.

 

 

La cúrcuma (que he apodado alegremente «la piedra filosofal hecha raíz» porque promueve «casi» nuestra inmortalidad a la vez que aporta un bello color oro-anaranjado) es ya un portento en sí misma. Pues imaginad si le sumamos las bondades de los aromáticamente otoñales rebozuelos (que están plagados de vitamina B3 y E, hierro, magnesio y zinc) y las de la deliciosa sepia (con una «jartá» de yodo). Logramos una soberbia maravilla nutricional que, además de estar tremenda, es inherentemente paleo y low carb. ¡Y encima es súper fácil de hacer!

 

 

Si os decidís a darle a vuestras mitocondrias un chute extra de potencial inmortalidad, sabed que, para un par de platillos alegres, solo necesitáis:

  • una cebolla hermosa
  • un pimiento (del color que más rabia os dé)
  • un tomate rallado
  • una cestita de rebozuelos
  • una sepia hermosa (o dos pequeñuzas)
  • una cucharada de cúrcuma en polvo
  • chorrillo de aceite de oliva, sal y pimienta

 

 

Y el «cómo se hace» es sencillísimo. Empezad por sofreír la cebolla y el pimiento picaditos mientras cortáis la sepia a daditos y limpiáis los rebozuelos. Se supone que es poco menos que sacrílego lavar las setas con agua, pero cepillar cuidadosamente uno a uno medio kilo de rebozuelos no es algo que me apetezca en demasía. Vosotros decidís (hasta la fecha, ¡a mí no se me han quejado!)

Una vez el sofrito esté doradito, añadid el tomate y salpimentad. Cuando este a su vez ya huela que alimente, echad la sepia y la cúrcuma. Dejadla cocinar unos minutos y añadid las setas.

 

 

Con apenas 5 minutejos más, obtendréis un mar-y-montaña exquisito y ligeramente especiado del que no quedará «ni miajita». Así que podréis volver a guardar el tupper vacío en el armario con el estómago alegremente saciado. Pero, esta vez, no os aquejará sentimiento de culpabilidad alguno.

 

sepia con rebozuelos



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