Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Suplementos y Covid-19 (mini-sermoneo desde la modestia)

24 marzo, 2020

Suplementos y Covid-19 (mini-sermoneo desde la modestia)

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Me había propuesto aprovechar estos días de confinamiento anti-coronavirus para dedicarme a reorganizar los armarios y a la sana introspección. De veras no quería contribuir a aumentar la desazón generalizada con sermoneos y monsergas innecesarias, pero me he visto moralmente obligada a añadir mi pequeño granito de arena a la colosal duna de incertidumbre que nos aplasta a todos en estos días de suma inquietud.

 

 

Por favor, antes de gastaros el dinero en carísimos suplementos o remedios naturales que supuestamente os harán inmunes al susodicho virus, os pido humildemente que consideréis tres cosas:

  1. Si tienen un lado oscuro y a pesar de que oigáis que son maravillosos, podrían no solo no ayudaros, sino incluso perjudicaros.
  2. Si quien los recomienda tiene algún tipo de vínculo comercial con quien los fabrica, distribuye o cualquiera que se beneficie de que los compréis.
  3. Si sois lo suficientemente especiales como para plantearos si esas recomendaciones generalizadas lanzadas al aire encajan en vuestras necesidades particulares. Que ya os adelanto que sí, que sois especiales, porque todos lo somos, sin excepción.

Primum Non Nocere

Quienes recomiendan activamente la compra y el consumo de suplementos (y en general todos los que potencialmente jugamos con la salud y el bienestar ajeno) deberíamos seguir a rajatabla un precepto que data de la época clásica y que se suele atribuir a Hipócrates (sí el mismo que dijo “deja que el alimento sea tu medicina” y que inspiró el juramento hipocrático por el que los médicos se comprometen a dejarse la piel por el bien de sus pacientes).

Y es Primum non Nocere o “ante todo, no hagas daño”.

Los suplementos, por muy naturales que sean, sí contienen algún tipo de principio activo (léase: sirven para algo), así que pueden ayudarnos, pero también todo lo contrario. Y si no sirven para nada, pues no hace falta gastarse el dinero en ellos que, aunque el efecto placebo esté ampliamente documentado, yo casi que prefiero que mi placebo sean unos untuosos huevos al curry ultra nutritivos y saciantes, que unas perlitas de azúcar que un día olieron una partícula de carne de pato. Sí, no bromeo. El remedio homeopático que recomiendan contra la gripe es básicamente eso: una parte de vísceras de pato por cada 10400 partes de agua (sí, un 1 seguido de cuatrocientos 0).

Como buena terapeuta nutricional apasionada, confío plenamente en utilizar la alimentación y los distintos nutrientes como medicina, pero siempre considerando la situación personal de quien los recibe y si le va a compensar la inversión, tanto económicamente, como por los efectos adversos que pueda tener sobre su salud.

 

 

Soy una fan a ultranza de la vitamina C, por ejemplo, pero en el mundo de los nutrientes, mucho de algo bueno no implica necesariamente mejorpara todos.

Para que os hagáis una idea, un puñado de fresas tienen unos nada desdeñables 30mg de vitamina C, que seguro serán muy bienvenidos. Y aunque se han descrito situaciones en las que megadosis de hasta 5 y 10 g de vitamina C (lo que vendría a ser más de 300 veces la que contienen esas fresas) han hecho casi milagros contra infecciones y enfermedades agudas, también tienen su lado oscuro, por no decir, «negro», si se administran durante largos periodos de tiempo en personas con el riñón tocado o con tendencia a acumular oxalatos en los tejidos.

Y eso la súper sanota vitamina C. Imaginad si entramos a analizar posibles efectos adversos o interacciones varias de moléculas extrañas provenientes de plantas o entes diversos supuestamente milagrosos en dosis para paquidermos.

 

El miedo y la precipitación son poco amigos del pensamiento racional. Y la razón es lo único que nos sacará de esto.

Así que humildemente suplico a quienes lanzan recomendaciones al aire que implican tomar suplementos o dejar medicaciones, que por favor tengan en cuenta que no todos tenemos la capacidad de juzgar si son óptimas para nosotros o si, de hecho, podrían incluso perjudicarnos… y que las acompañen de un claro y contundente “esta es mi recomendación pero, por favor, consultad si este carísimo suplemento o remedio natural específico le conviene a vuestras circunstancias particulares actuales”.

Y a quienes estáis en vuestras casas inquietos y deseando hacer algo para minimizar el riesgo de vuestros seres queridos ante esta pandemia que nos ha tocado vivir, os pido que durmáis, que os nutráis, que os relajéis y que no esculpáis en piedra nada de lo que oigáis por ahí sin haber ahondado en ello un poquito antes. Lo que os digo yo, tampoco 😊

Ánimo, que ya queda menos.



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