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PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Tarta low carb de limón o “el destino mezcla las cartas…

16 noviembre, 2018

Tarta low carb de limón o “el destino mezcla las cartas…

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… y nosotros las jugamos”. Así era como Schopenhauer le daba un toque poético-filosófico al eterno “si la vida te da limones, haz limonada“. Y, quien dice limonada, dice una alegre tarta low carb de limón.

 

 

Y, esta en particular, va para Pere, por su paciencia y apoyo infinitos… y por que sigamos reconciliándonos y enseñándonos las cartas que el destino tenga a bien mezclarnos, durante mínimo treinta años más 😘

 

 

Hoy os traigo una versión sin gluten ni azúcar de la rotundamente cremosa tarta de limón al horno tradicional, con un toquecillo extra de aromática lima y mucha ilusión. Es la opción perfecta para los valerosos low-carbistas que se propongan desafiar una mano desafortunada con un buen farol y una sonrisa.

 

 

Para la base de la tarta, he elegido una suerte de mega-galleta de jengibre, almendra y limón (que, por cierto, merecería como mínimo un accésit en el podio de las galletas paleo low carb), mezclando:

 

 

  • un huevo,
  • edulcorante* (yo le he echado una puntita de xylitol),
  • una cucharada de harina de coco,
  • tres cucharadas de almendra molida,
  • la ralladura de la piel de media lima y de medio limón, y
  • una cucharadita de jengibre molido,

y esparciendo la masa resultante alegremente sobre la base engrasada del molde. Mientras le daba a la mega-galleta un toquecillo de horno, he preparado el sabroso relleno, con:

 

 

  • dos huevos (aprovechad para mojar el pincelillo en la clara y pintar la galleta, así la impermeabilizamos un poquiño)
  • edulcorante* (al final calculo que ha caído una cucharada de xylitol)
  • 100ml de nata* (de la grasa para montar)
  • la ralladura de la piel de los otros medios limón y lima (y la de un limón extra)
  • el zumo de un limón y el de una lima

 

 

Después de prehornear unos 5-10 minutos la galleta, la he cubierto con la mezcla lima-limoneada y la he devuelto al horno (a 180º)  ilusionada e impaciente. En apenas media horica estaba cuajada, tenía una pinta tremenda y olía a puro paraíso.

Ahora llega el momento más difícil: esperar a que se enfríe con férreo estoicismo. Podéis aprovechar para volver a barajar las cartas con disimulo, a ver si hay más suerte 😊

 

 

(*) Eso sí, entre la nata (ved aquí por qué hay que racionar los lácteos) y el edulcorante (ved aquí por qué no conviene abusar), el chute insulínico es inevitable, así que mejor relegad esta delicia a manos nefastas y faroles de triunfo improbable.


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