Érase una vez una feliz pareja de (súper) deportistas que lograron mantener intacto su matrimonio después de remar sin parar (y solos) desde San Francisco hasta Honolulu, en Hawaii, tragándose casi 4000 kilómetros de solitario océano y logrando un nuevo récord mundial[1]. Ella es Meredith Loring, un portento de mujer que apenas debe pesar 50 kilos. Y su marido es Sami Inkinen, un físico finlandés que se trasladó a California para cursar el muy prestigioso máster en administración de empresas de la Universidad de Stanford (y se cubrió de oro poco tiempo después, gracias a que cofundó una aplicación inmobiliaria que subiría como la espuma). Ambos remaron una media de 20 horas diarias durante una extenuante travesía que se alargaría 45 días, en la que se embarcaron… siguiendo una dieta cetogénica.
La gesta tuvo lugar en 2014, aunque la historia no comienza ahí. En 2011, tres años antes de que la recia pareja se lanzase al océano (keto-adaptada y dispuesta a remar durante dos largos meses), Sami ganó el Campeonato Mundial de Ironman 70.3[2]. Y aunque para conseguir tamaña proeza tuvo que entrenar compulsivamente y convertirse en una auténtica bestia parda del deporte de competición, descubrió que tenía prediabetes poco después de alzarse con la medalla. Nada le encajaba. ¿Cómo podía un deportista de élite que siempre había cuidado su dieta y ejercitado su cuerpo como un poseso estar al borde de la diabetes con apenas treinta y pocos? Se puso a investigar y pronto descubrió el poder de la dieta cetogénica gracias a dos de mis keto-eminencias más queridas, justamente los eruditos autores de la keto-biblia[3] que me salvaría a mí, los doctores Steve Phinney y Jeff Volek[4].
[1] They made it! Trulia co-founder Sami Inkinen and wife complete 2,400-mile row to Hawaii. (2014). Inman. https://www.inman.com/2014/08/04/they-made-it-trulia-co-founder-sami-inkinen-and-wife-complete-2400-mile-row-to-hawaii/
Poco tiempo después de pasarse al keto y revertir esa insidiosa prediabetes, el agradecido triatleta de Silicon Valley decidió destinar sus cuantiosos recursos a contratar a nuestras eminencias como asesores y juntos fundaron Virta Health[5], una empresa de tecnología sanitaria cuya misión es (textualmente) «revertir la diabetes tipo 2 en 100 millones de personas para 2025». Y de momento parece que lo está consiguiendo, porque no solo está subiendo y expandiéndose a una velocidad de vértigo, sino también financiando un montón de ensayos clínicos que ponen a prueba la dieta cetogénica y que, me atrevería a augurar, contribuirán a desbancar la pertinaz idea de que una dieta saludable debe aportar un 55% de las calorías diarias sí o sí en forma de carbohidratos (y también que un deportista necesita sí o sí consumir azúcar para rendir).
Y no hace falta ir hasta Silicon Valley para comprobar cómo la nutrición deportiva de alto nivel está arrimándose cada vez con más descaro hacia el keto y dejando atrás ese «pan para hoy y hambre para mañana proverbial» de hincharse a pasta y geles de glucosa. Desde la selección australiana de cricket, que se convirtió en campeona mundial en 2015 (después de que la gran mayoría de sus integrantes se pasaran abiertamente al keto por recomendación de su médico, el Dr. Peter Brukner, un conocido defensor de las dietas bajas en carbohidratos para optimizar el rendimiento deportivo)[6]; hasta la apodada «mejor triatleta del milenio», Paula Newby-Fraser (merecidísima ganadora de hasta 11 medallas en los campeonatos mundiales de Ironman[7]) que descubrió el keto gracias a una de nuestras eminencias (el Dr. Phinney) y se decidió a probarlo cuando malinterpretó el consejo del (por aquel entonces anti-grasa y pro-gel de glucosa) Dr. Timothy Noakes[8]; o el bi-campeón mundial de marcha atlética en 50 kilómetros Matej Toth, que afirmó haber superado la (a priori inevitable) crisis de energía que le embargaba en el kilómetro 35 cuando se pasó a la dieta alta en grasas y dejó de depender de la glucosa como combustible para darle empuje a lo largo de toda la competición; o incluso el enorme Jürge Klopp, el exfutbolista alemán y actual entrenador del Liverpool Football Club, que rechazó majamente una gigantesca empanada de Cornualles horneada en su homenaje soltando ante las cámaras un rotundísimo «lástima que yo no coma carbohidratos»… Como decía la canción, parece que «los tiempos están cambiando».

La «Radikal» (y el mito de que los deportistas necesitan azúcar)
Cuando empecé a estudiar para los exámenes finales del International Baccalaureate en mayo de 2017, cometí el error de dejar de hacer ejercicio de manera

Menú semanal low carb (con infinitas posibilidades)
Por aclamación popular, procedo a adjuntar un ejemplo de menú semanal low carb facilón y sin pretensiones, pero con la alevosa intención de dar ideas
La idea que sustenta ese pilar de la nutrición deportiva estándar que aboga por que nos hinchemos a glucosa continuamente para no petar, es que la necesitamos para ser utilizada como combustible. Nuestros amados cuerpos pueden almacenar más de 40.000 calorías en forma de grasa, pero apenas unas 2.000 como glucosa (como glicógeno, ese pequeño reservorio en el hígado y los músculos). Esta disponibilidad tan exigua es el motivo por el que los corredores de maratón que confían en la glucosa necesitan reponerla asiduamente (y tiran de esos geles y bebidas azucaradas para deportistas). Y el keto te ahorra todo eso, porque proporciona un combustible continuo.
Aunque huelga decir que para que puedas «beber esas mieles» de la quema continua de grasa y optimizar tu rendimiento deportivo, debes estar ya plenamente keto-adaptad@. Si te lanzas a correr maratones después de una semana sin carbohidratos contando con que tu cuerpo recurrirá sin mayores contratiempos a esa grasa almacenada y llegarás a la meta adelantando a los demás y como una rosa… pues no. Lo más probable es que petes en el kilómetro 2. Ahora, si no eres ni aspiras a ser un deportista de élite, ni tampoco a subir corriendo al Kilimanjaro a la pata coja, ¿necesitas llevarte ese gel de glucosa para reponer tu glicógeno y evitar desmayarte a media clase de spinning? Pues, como de costumbre, «depende». Si no te has adaptado aún a la quema de grasa y estás en ayunas o hace varias horas de tu última dosis de carbohidratos, probablemente sí. Si no, pues no.
La ventaja de la grasa es que (aunque no hayas comido) haberla, hayla. Vendría a ser como tirar de monedero o de tarjeta de crédito. Si dependes por entero de la glucosa, a poco que vayas a comprar el pan y unas barritas de cereales con miel, te tocará ir al cajero a reponer. Si utilizas la grasa (aparte de que te ahorrarás la cola en el banco y en la panadería) podrás pagar los aguacates con tarjeta y continuar con tu vida tranquilamente.
Por cierto, ya que ha salido el tema, otro de los efectos colaterales comunes (y generalmente bienvenidos) de la dieta cetogénica es que aumenta sustancialmente la libido, tanto en ellos, como en ellas. Esta peculiar sorpresa se suele achacar a que (en comparación con las dietas bajas en grasas, las lípido-generosas)[9] podrían venir de la manita de una normalización – o incluso un incremento – en la producción de estrógenos (si lo recuerdas del vídeo-ketómetro sobre el ciclo menstrual, no solo promueven que las mujeres sintamos más ganas de recibir achuchones, también contribuyen en aspectos fisiológicamente muy convenientes, como la lubricación vaginal) y también de testosterona, la hormona que enciende con más garra la pasión en ambos sexos[10].
¡Normal que flaquee la fidelidad a los geles de glucosa!
¡En este vídeo-ketómetro parloteo sobre ello!
¿Te ha ayudado a resolver tus dudas?
Pues echa un ojo al resto de la Keto-Maratón, el programa que condensa una década de estudio obsesivo en apenas 12 horas de audio o vídeo, que terminarás con una sonrisa.
[2] El Ironman 70.3 es un triatlón que cubre casi 2 km a nado, 90 km en bici y más de 20 km corriendo. La suma de estas distancias son 70.3 millas (113 km), de ahí el nombre.
[3] BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: Volek, J., & Phinney, S. (2011). The Art and Science of Low Carbohydrate Living: An Expert Guide to Making the Life-Saving Benefits of Carbohydrate Restriction Sustainable and Enjoyable. Disponible en Amazon.
[4] Quien precisamente lleva una burrada de años en el mundillo académico de las dietas y el rendimiento físico (y tiene un máster en fisiología del ejercicio y un doctorado en kinesiología y nutrición). Si buscas a alguien que lo sepa todo sobre el keto y el deporte, claramente es él.
[5] Virta Health: Clinically-proven Treatment for Diabetes Reversal. https://www.virtahealth.com
[6] “Primed” LCHF Aussie Cricketers on Top of the World. Primed for Your Life. (2015) https://primedforyourlife.com/2015/04/17/primed-lchf-aussie-cricketers-on-top-of-the-world/
[7] No es ninguna broma, no. El Ironman es un triatlón extremo: casi 4 km de natación en mar abierto, 180 km en bici por montaña y 42 km corriendo (la maratón, como tal). Así, del tirón.
[8] El Dr. Noakes es un profesor de medicina del deporte sudafricano que apoyó durante décadas (y muy fervientemente) una dieta alta en carbohidratos para optimizar el rendimiento deportivo, hasta que él mismo fue diagnosticado con diabetes tipo 2, a pesar de todas las maratones. Cuando descubrió el keto, saltó a la palestra para reconocer abiertamente que había estado equivocado toda su carrera. También se vio obligado a defender ante un tribunal (en un juicio que se alargaría 4 largos años) tanto la inocuidad de la dieta, como su condición de médico. Y lo ganó.
[9] Rose, D. P., Boyar, A. P., Cohen, C., & Strong, L. E. (1987). Effect of a low-fat diet on hormone levels in women with cystic breast disease. I. Serum steroids and gonadotropins. Journal of the National Cancer Institute, 78(4), 623-626.
[10] Hämäläinen, E., Adlercreutz, H., Puska, P., & Pietinen, P. (1984). Diet and serum sex hormones in healthy men. Journal of Steroid Biochemistry, 20(1), 459-464. https://doi.org/10.1016/0022-4731(84)90254-1
