Modo noche

Los asuntos serios primero...

A la Excma. Sra. Ministra de Sanidad

Acaba de rechazar usted (tras ignorar más de 88.000 firmas) la financiación pública de un tratamiento para el cáncer de mama metastático (que se ha demostrado eficaz para alargar la vida de las pacientes y se financia en hasta 16 países de la Unión Europea) alegando una «racionalización del gasto público» mientras juzga perfectamente racional gastar obscenas millonadas en sufragar las estatinas que se prescriben a virtualmente todos los españoles que han cumplido los cincuenta para bajar sus niveles de colesterol (que no solo no ayudan a la inmensa mayoría de quienes las toman, sino que pueden empeorar sustancialmente su calidad de vida). 

Si quisiera usted dedicar apenas un par de horas a reflexionar sobre la historia, la eficacia y los efectos secundarios de las estatinas (esas que sí considera racional y justificado que financiemos entre todos), le enviaría encantada un ejemplar de cierta novelilla (que sintetiza todo lo anterior en una historieta amable y de fácil deglución) donde fuere menester. 

Rectificar es de sabios. Cruzo los dedos. 

Dicho esto y pasando a temas más alegres...

Los daneses continúan aferrándose tercamente al podio de los más felices, pero los españoles somos más afortunados. Aquí no necesitamos infligirnos un carísimo bautizo de buceo o un salto en paracaídas para experimentar ese subidón de adrenalina que nos haga sentir vivos y taquicárdicos. Nos basta con encender la tele. 

Ya no puedes ni sentarte a ver las noticias sin arriesgar tu estabilidad emocional y salud cardiovascular —seas del bando que seas. Los periódicos califican como lacerantes armas arrojadizas —también, sean del bando que sean. Y yo casi que preferiría que los noticiarios volviesen a ser soporíferos y aupásemos al país algunos puestos en la escala de felicidad.

Pero mucho me temo que ese alegre momento se augura muy lejano todavía. De ahí que nos convenga mimar más que nunca tanto nuestra salud emocional como cardiovascular, por ejemplo, apagando un rato la tele para regodearnos en esta maravilla de montadazo. 

El Smørrebrød original no es más que un pincho frío de pan de centeno que los felices daneses embadurnan con mantequilla y coronan con delicias diversas —lo que, confieso, ha facilitado mucho mi labor low-carbizadora. Solo he tenido que echar mano de unas rebanadicas (des)congeladas de keto-pan de cáñamo y proceder al embadurnamiento y ulterior coronación. En estos en particular han caído huevo duro, salmón y aguacate. 

Y no diré que han sosegado mi supina taquicardia post-noticiario, no… pero casi.

Entiendo que «en todas partes cuecen habas», pero… ¿a alguien más le ronda la sensación de que, últimamente, las nuestras apestan más? 

Y la novelilla de marras...

que no aspira al Premio Cervantes, sino solo a promover la sana reflexión.

¿Conoces los secretos escabrosos del trigo?

Los cuento en este capítulo del cursillo.

¿Te ha gustado? Pues echa un ojo al resto del programa en Dieta y Estado de Ánimo.

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Inesuka

Inesuka

Nutricionista, psicóloga y keto-terapeuta apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, domadora de lupus, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada).

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