Siguiendo la estela de mi bienhallado no-pan de molde de lino (del que muy a mi pesar no conviene abusar) y ante mi reciente hallazgo de las excelsas semillas de cáñamo (de las que me declaro profundamente enamorada, aunque tampoco convenga hincharse), aquí traigo esta maravilla de keto-pan abizcochado saciante y aromático (para ir variando).
Nunca creí que diría esto, pero creo firmemente que supera al susodicho no-pan de lino (que era con mucho mi favorito): está tre-men-do. Dicho esto, hay que añadir que sigue siendo un bizcocho denso y salado, así que resulta estupendo como base de canapés o para rebañar, pero la digna tarea de sustituir al pan en el mítico «bocata tortilla» le queda grande. Eso sí, a modo de tostada cubierta con delicias varias da mucho el pego. Y apenas requiere apañar un molde tipo cake (o no, que a él le da igual) y reunir:
- 3 huevos (si separas las claras de las yemas, bates estas últimas a punto de nieve y las incorporas al final queda mucho más esponjoso, pero no es estrictamente necesario),
- 2 cucharadas colmadas de harina de cáñamo (como esta — verás qué aroma…),
- 5-6 cucharadas de almendra molida (dependerá del tamaño de los huevos, mira que quede como una mayonesa espesa),
- 2-3 nueces de mantequilla derretida (calcula unos 20g),
- medio sobrecillo de impulsor químico,
- mezcla de pipas y/o semillas al gusto y
- pellizco de sal




Enciende el horno lo primero, que vaya entrando en calor.
Mezcla las yemas con el resto de los ingredientes y añade la clara montada a punto de nieve con cariño y movimientos envolventes (o no, pero si sí, quedará más esponjoso).
Vierte la masa en el molde (yo lo suelo cubrir con un papel de hornear para facilitar el desmoldeamiento posterior) y corónala con las pipas/semillas.
Hornea a 180ºC y usa el mítico truco del palillo que sale limpio para ver cuándo sacarlo. Este ha tardado escasos 25 minutos en estar listo… y otros escasos 15 en desaparecer.
