«El café hace que te despiertes… pero el chocolate hace que valga la pena.»
Dicen que «a mal tiempo, chocolate a la taza». Y hoy era EL día. No solo me he regalado una taza de nata en todo su esplendor, sino también dos trozos de bizcocho que atesoraba en el congelador. Y lo que empezó como una mañana sumamente incierta de reclusión anti-pandemia, se convirtió en una mañana sumamente incierta de reclusión anti-pandemia… con un chocolate a la taza y dos trozos de bizcocho.




Nota desde un día en el futuro: Y eso que ahí no sabía que en apenas unas horas iba a tener uno de los encuentros más impactantes de mi vida, que me llevaría a recurrir (presa de la histeria) a mi primera «Félix-terapia»…
Y es que no hay nada tan fácil, exquisito y reconfortante como un chocolate a la taza para desayunar. Y si además tenéis la inmensa suerte de poder acompañarlo con un poco de bizcocho low carb o el chaleco salvavidas… más.
Para prepararlo me limito a calentar un poquito de nata y disolver en ella unas oncillas de chocolate 100% picaditas, sencillamente, removiendo un par de minutos. La cantidad de ambos va al gusto del afortunado desayunador y de sus necesidades, porque (por definición, es nata con chocolate) siempre queda tremendo.
Resulta súper cremoso y rotundamente delicioso. Para mi gusto, ni siquiera necesita edulcorante, solo ser festivamente saboreado. Y es que puede que no haga milagros pero, puestos a empezar una mañana sumamente incierta de reclusión anti-pandemia… mejor que sea con un chocolate a la taza y dos trozos de bizcocho.
¿Te pica la curiosidad por los últimos avances en nutrigenética?
Por fin, después de mucho batallar (y más años de los que quiero admitir disimulando cuando alguien me preguntaba sobre la aplicabilidad práctica real de los análisis nutrigenéticos), he conseguido traer a España MyNutriGenes, el «fórmula 1» de los análisis genéticos adaptados a la nutrición.



