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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Paris-Brest de keto-praliné (para mi Amélie Induráin)

29 octubre, 2021

Paris-Brest de keto-praliné (para mi Amélie Induráin)

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El París-Brest es un roscón relleno de praliné de almendras, un postre tan francés como hablar poniendo morritos y el café gourmand de mi buen François.

Esta soberbia delicia gala, que pretende parecer una rueda de bicicleta, nació en honor a la primera carrera ciclista del mismo nombre (una que iba de París a Brest, sí) en 1891.

 

Esta deliciosa versión de harina de cáñamo viene repletilla de «keto-praliné» de avellana con chocolate negro y queda… bru-tal.

 

Pero este París-Brest en particular es muy especial. No solo por su milagrosa condición de «bajo en carbohidratos», sino porque viene felizmente escoltado por una risueña mini-Amélie, la viva imagen de mi intrépida batidora de claras, en homenaje a su muy esperado regreso al sillín.

¡Felicidades, Amélie!! ¡Que tiemble Induráin! 😁

 

La dulce Amélie, lista para subirse de nuevo a la bici (con su batidor, por si acaso)

 

Encima debo añadir que esta versión keto-friendly del eterno París-Brest queda tremendo. Me tiene enamorada. ¡Y no es difícil en absoluto!

Apenas requiere apañar un molde redondo de unos 20cm de diámetro, con un cortador de galletas cubierto de papel de hornear en el centro (o echar mano de un molde de súper rosquilla), precalentar el horno a 180º y mezclar:

 

 

  • 3 huevos (si separáis las claras de las yemas, batís estas últimas a punto de nieve y las incorporáis al final, queda mucho más esponjoso, ¡pero no es estrictamente necesario!),
  • 2 cucharadas colmadas de harina de cáñamo (como esta – veréis qué aroma…),
  • 5-6 cucharadas de almendra molida (dependerá del tamaño de los huevos, mirad que quede como una mayonesa espesa),
  • 2-3 nueces de mantequilla derretida (calculad unos 20g),
  • medio sobrecillo de impulsor químico y
  • edulcorante al gusto

 

 

Y al molde de roscón con ello. Coronadlo con unas almendras laminadas (o no, pero el París-Brest las lleva y ya que almendra sí podemos usar… 😅) y metedlo en el horno. No os vayáis muy lejos, que la forma de roscón ayudará a que se cueza antes de lo esperado.

A mí me ha tardado unos 25 minutos. La infalible prueba del palillo que sale seco (y el olor embriagador que colonizará vuestra cocina) os guiará.

 

 

¡Dejadlo reposar por ahí mientras preparáis el keto-praliné!

No intentéis rebanarlo recién horneado, que en caliente es mucho más susceptible de desmorone.

Solo tenéis que triturar unas avellanas (las cantidades dan un poco igual – depende de si sois más de avellana, de chocolate o de nata – quedará buenísimo igual) y mezclarlas con chocolate derretido, un pelín de edulcorante opcional y nata para montar.

 

 

Para este París-Brest en particular, hoy he cogido dos puñados hermosos de avellanas tostadas sin sal y las he triturado en el robot de cocina con 4 oncitas de chocolate 100% derretido (en el micro a máxima potencia, en ráfagas cortas de pocos segundos para que no se queme, se derrite en un plis). Yo siempre dejo trocitos más grandes de avellana porque encontrárselos al morder es un rotundo placer.

Mezclad la delicia resultante con un poquito de la nata que vayáis a montar (nada, dos o tres cucharadas) para facilitar su incorporación final al irresistible relleno.

 

 

Montad la nata bien fría hasta que espese (aquí han caído 200ml en total) y añadidle la mezcla de avellana triturada con chocolate. Acabad de batir un pelín más hasta que se incorpore todo bien – sin pasaros, ¡que la nata rebatida se convierte en mantequilla! Probadlo de dulce a ver si preferís edulcorarlo un poquitín.

¡Ahora sí!! Rebanad el roscón y embadurnadlo con el relleno. Yo lo corono con un toquecillo de cacao en polvo para mayor gloria chocolatera, pero así tal cual ya queda… absolument délicieux.

 

 

Si es que hay que reconocer que los franceses… de poner nombres esclarecedores a carreras de bicis y de crear postres en homenaje a las mismas, ¡saben un montón!

 

 

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