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PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Flan de leche de coco (o el “dolce far quasi niente”)

3 noviembre, 2018

Flan de leche de coco (o el “dolce far quasi niente”)

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He aquí el sublime flan de coco low carb, una exquisitez rotundamente paleo y, tan fácil, que casi se hace solo. Puede que no califique como un riguroso “dolce far niente“… pero casi 😊

 

 

Para un ultra fácil “mega-flan-casi-auto-hecho” (apto solo para comensales bien avenidos e idealmente no proclives a guerras de cucharitas) o 5-6 flanecillos individuales (si sospecháis que hay rencillas pendientes y preferís evitar que afloren conflictos), solo necesitáis:

  • una lata de leche de coco (de las de 400g)
  • 3 huevos
  • una rama de canela (y algo de canela en polvo para darle un último toque si lo presentáis desmoldado)
  • edulcorante al gusto* (yo no le echo, pero sabed que mi rollo con el dulce ha adquirido cotas que rozan el estoicismo, mejor probad la mezcla a ver)
  • coco rallado a discreción

(*) Si tenéis dudas sobre la conveniencia del uso de edulcorantes en una dieta anti-inflamatoria, ved Edulcorantes: El Dilema, ¡y decidid!

 

Flan sin desmoldar (doradito y bello, pero irremisiblemente confinado)

 

Y no tenéis más que poner a calentar la leche con la canela hasta que rompa a hervir. Dejadla templar, retirad la rama y mezcladla con los huevos batidos y el edulcorante. Aquí hay que decidir si echarle a la “mezcla proto-flan” algo de coco rallado o no (según os apetezca que quede más “flan” o más “flan de coco”)*.

 

Flan desmoldado tal como el horno lo trajo al mundo (delicioso y de buen corazón, pero poco dado a provocar flechazos arrolladores)

 

(*) Consejo de chalada obsesiva: Si pretendéis presentarlo desmoldado (independientemente de que optéis por “coquear” más la mezcla o no), guardaos algo de coco rallado para cubrirlo, que, una vez cuajado el flan, queda suave y buenísimo, ¡pero muy bonito no es!

Si el plan es servirlo en su molde alegremente, mejor añadid el coco rallado a la “mezcla proto-flan”, que el tostado de la parte superior queda arrebatadoramente bello tal cual. Para más datos, ved los testimonios gráficos de la belleza y la fealdad arriba mencionadas.

 

 

Una vez tomadas dichas decisiones vitales, colocad la mezcla en un molde apto para horno y este a su vez en otro con un par de dedos de agua. Lo cocinaremos despacito al baño maría (yo lo dejo a unos 160º durante un buen rato, cerca de una hora para el “mega-molde-amistoso” y una media horita para los “moldes-individuales-o-tenemos que hablar”.

 

 

Si es el plan, desmoldadlo estando templadito (que luego, si ya refresca, la manteca del coco lo pegará al molde y la tarea desmoldar-sin-romper adquirirá un nivel de dificultad mínimamente “supra-experto”) y cubridlo alegremente con coco rallado y un toquecillo de canela molida (idealmente, de la verdadera que no daña el hígado). Y disponeos a limar asperezas repartiéndoos los flanecillos democráticamente y/o a disfrutar de vuestra mutua compañía compartiendo un delicioso “mega flan” como buenos amigos 😊



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