Blog de nutrición y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Una estrategia metabólica para aplastar el cáncer

2 noviembre, 2018

Una estrategia metabólica para aplastar el cáncer

0 Comentarios

Apenas cumplidos los diecinueve, la que se iba a convertir en la Dra. Nasha Winters fue dada por imposible y enviada a casa a morir con un diagnóstico de cáncer de ovario en fase IV. Veintisiete años después, este ejemplo de resiliencia y superación dirige su propio gabinete médico especializado en cáncer. Y las estadísticas de recuperación de su estrategia de ataque a diez bandas dejan las de los tratamientos oncológicos unifocales a la altura del betún.

No, nadie dice que haya que renunciar a los tratamientos convencionales.

Cuando toca saltar al ruedo, toda ayuda es poca. Pero sí es esencial que empecemos a tratar el cáncer como lo que es, una condición multifactorial con una plétora de puntos flacos a los que apuntar. De hecho, la propia autora se sometió a quimioterapia cuando regresó a la consulta de su pasmado oncólogo con un tumor milagrosamente amilanado y tratable.

 

 

La joven Nasha se había sacado de la manga una suerte de “proto-terapia metabólica” tras descubrir en la biblioteca un antiguo manual sobre cáncer. Publicado antes del hito de Watson y Crick (que ganaron el premio Nobel en 1962 por describir la estructura molecular en doble hélice del ADN), el libro describía las características metabólicas de las células tumorales (en lugar de centrarse en su habilidad para concatenar infinitas mutaciones genéticas). Así, gracias a una jugada maestra del destino, una asustada pero impávida veinteañera descubrió el Efecto Warburg. 

[Otto Warburg, bioquímico de gran renombre y premio Nobel en 1931 (a quien, por cierto, Albert Einstein escribió una carta rogando que abandonase el ejército y dedicase su cerebro privilegiado a la ciencia), describió como las células cancerígenas compartían su preferencia por el uso de glucosa en contraposición al de oxígeno en sus procesos de respiración celular.]

Nasha no tenía nada que perder y mucho que ganar. Intentó ponérselo difícil al cáncer limitándole el acceso a su combustible favorito, la susodicha glucosa. Dejó el azúcar y los alimentos de alta carga glucémica (léase pan, pasta, patatas, arroz, maíz y sus derivados) y optó por una dieta cetogénica acompañada de ayunos. Y sí, logró el milagro: el tumor se redujo hasta hacerse tratable.

Y es que un 95% de los tumores dependen en gran medida de niveles altos de glucosa en sangre para crecer (ved más detalles en mTOR, la ruta metabólica que puede detener el cáncer). Las excepciones son el cáncer de próstata, el adenoma de colon, el broncoalveolar de pulmón y el cáncer de tiroides, que sí pueden beneficiarse igualmente de un ataque a nueve bandas (y de una dieta abarrotada de antioxidantes y nutrientes).

Un manual teórico-práctico

He aquí la obra maestra que aclarará todas vuestras dudas en cuanto a cómo y por qué surge el cáncer, además de proporcionaros un manual práctico para combatirlo. No os sorprenderá saber que son precisamente el colosal Thomas Seyfried (el biólogo genetista cuya epopeya personal es que la medicina convencional oncológica preste atención a la aproximación metabólica del cáncer, ved su propio libro aquí) y Travis Christofferson (el periodista científico que destapó los entresijos de la investigación oncológica del último siglo y el porqué de su rotundo fracaso, vedlo aquí), los que firman las primeras recomendaciones del libro. Y no es para menos… esta sí es artillería pesada contra el cáncer.

A diferencia del tratado del gran Seyfried, el libro de la Dra. Winters no está escrito para biólogos moleculares, ni mucho menos. Aunque no escatima en detalles, es muy fácil de leer y transmite su mensaje con una claridad iluminadora. De hecho, el libro logra dos objetivos con gran pericia: por un lado, sacia la sed de conocimiento (y acalla voces escépticas) aportando las toneladas de evidencia científica que apoyan su estrategia, y, por otro, proporciona un manual práctico para que quienes se hallen en plena batalla puedan implementarla.

 

 

No, no hace milagros… pero casi 

Su estrategia no se limita a la dieta (aunque es uno de sus pilares). De hecho, es un ataque a diez bandas. De ahí la bella metáfora que utiliza para referirse a ella: “Terrain Ten” (que hace referencia a los diez factores que influyen en nuestro “terreno”). Y es que, igual que un jardín no florecerá en todo su esplendor a menos que tenga sol, agua, espacio, nutrientes y cuidados, la Dra. Winters quiere asegurarse de que nuestro “terreno” dispone de todo lo que necesita… y de que el cáncer se ataca desde los diez flancos que influyen sobre él:

la genética y la epigenética (la modulación de los genes que nos han tocado en suerte a través de los factores ambientales que influyen en su expresión);

la glucemia (los niveles de azúcar e insulina en sangre deben mantenerse bajos, ved más detalles en Resistencia a la Insulina o la caja de Pandora);

la exposición a tóxicos (lamentablemente, vivimos en un mundo repleto de tóxicos, ved un pequeño avance de cómo minimizar nuestra exposición aquí);

el microbioma y la digestión (la flora bacteriana que habita en nosotros influye tanto en nuestra salud, como en el grado en que aprovechamos los nutrientes que consumimos, así que conviene cuidarla);

el sistema inmune (si funciona como debe y no se encuentra abrumado, acabará con el cáncer sin pestañear antes incluso de que pueda llamarse así);

la inflamación (aunque sea una respuesta deseable para luchar contra heridas y golpes, cuando adquiere la categoría de crónica, contribuye a saturar el sistema inmune y activa genes pro-inflamatorios en una suerte de bucle sin fin);

 la angiogénesis (la formación de nuevos vasos sanguíneos, necesaria para el crecimiento descontrolado de los tumores);

 el equilibrio hormonal (nuestro “terreno” no podrá florecer si los engranajes hormonales que lo rigen no están sincronizados);

 el estrés y los bio-ritmos (mantener la calma, dormir bien y ver el sol es esencial para saltar al ruedo con un escudo robusto, ved más información en el menú semanal anti-cáncer); y 

la salud emocional (al final… nada será tan poderoso en la batalla como la seguridad de que venceréis).

 

Por favor, no os rindáis y blandid todas las armas de que disponéis. El ataque a diez bandas no hace milagros… pero casi.

 

Quisiera agradecer al gran Dave Asprey (un guru del “biohacking” y creador del mítico bulletproof coffee) el haberme descubierto a esta señora en uno de sus imperdibles podcasts.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *