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PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Hamburguesita ensetada (o “siempre hay un roto…

9 noviembre, 2018

Hamburguesita ensetada (o “siempre hay un roto…

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… para un descosido”). Y es que da igual cuán raros o peculiares seamos, seguro que hay por ahí un pedazo de tela perdida entre la multitud que nos remendaría a la perfección. Y supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que el mayor reto no es encontrarlo, lo difícil de verdad es convencerlo de su condición de remiendo perfecto 😀.

Pero no desistáis, que nunca se sabe si la ansiada breva caerá estando vosotros debajo. Y, mientras, podéis reponer fuerzas con estas ultra-sencillas pero celebradísimas hamburguesitas ensetadas.

 

 

Y es que, ¿quién necesita esa suerte de pan de porexpan pudiendo “bocadillear” un alegre cachillo de carne picada con unos turgentes champiñones portobello? Ni vosotros, ni vuestro remiendo perfecto cuando las pruebe, os lo aseguro. Eso sí, si optáis por los shiitake o alguna seta menos contundente, montar el pincho será una odisea. Si os apetece “pinchear” en lugar de servir una hamburguesa con seticas, mejor elegid una bien rotunda.

 

 

Y el proceso es sencillísimo, como seguro auguráis. Yo me limito a “rellenar” con cebolleta sofrita la caperuza del champiñón después de saltearlo unos minutos con sal y pimienta en una gota de aceite de oliva. Según los antojos que os aquejen (o lo que tengáis en la nevera), podéis ir añadiendo pisos felizmente a vuestra torre-pincho hamburguesil.

 

 

En mi casa, la rodajilla de tomate, la hoja de lechuga y el toque de mostaza a la antigua son indispensables, mientras que los pepinillos y el queso los relego a la categoría de opcionales. Pero, en previsión (extremadamente optimista) de que esta humilde receta alcanzase a mi remiendo perfecto, añadiré que estoy abierta al diálogo 😊

 

 

¿Qué alma de bien echaría de menos una hamburguesa de quién sabe qué envuelta en pan industrial de plástico pudiendo remendar su roto con esta belleza de descosido abarrotado a antioxidantes? Que encima sacia anhelos de comida rápida, reconforta espíritus y en 10 minutos lo tenéis convencido y listo.

¡Ojalá los remiendos humanos fueran tan fáciles de llevar a la mesa! 😀

 



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