Blog de nutrición y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y química en proceso (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y EX-gorda-depresiva-polimedicada)

Ayuno intermitente (o “Bastante escarpada es la senda…”)

11 septiembre, 2018

Ayuno intermitente (o “Bastante escarpada es la senda…”)

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como para obligarme a subirla a la pata coja. Vamos, que bastante cuesta arriba se hace nadar contra corriente siguiendo una estricta dieta anti-inflamatoria y low carb, como para encima auto-imponerse ayunos periódicos (…) Aunque renunciar a los beneficios metabólicos del ayuno esporádico me aleja del objetivo de mantenerme lo más joven, san@, bell@ y sagaz posible… Maldición.”

 

Si comulgáis con mi anterior afirmación, podéis estar seguros de que el ayuno intermitente también os cautivará. 

 

La ola del “intermittent fasting” (o mejor “el tsunami”), se está extendiendo rápidamente entre los inquietos de la salud metabólica¹, los biohackers²  y los mitocondria-maníacos³ gracias a que tiene la ventaja de ser cómodamente flexible, muy fácil de seguir y casi tan efectivo como el ayuno “permanente”, sin requerir días enteros y consecutivos de hambre4.

(1). básicamente keto o low-carbistas y amantes del paleo

(2). miembros del grupo (1) que utilizan la ciencia para “auto-tunearse” y optimizar su salud y su rendimiento

(3). miembros a su vez del grupo (2) que hacen lo propio promoviendo la lozanía de los últimos responsables de nuestra longevidad, las mitocondrias (los orgánulos celulares donde se oxidan los nutrientes para producir energía), potenciando sus probabilidades de disfrutar de una vida larga y feliz

(4). doy fe de que a partir del segundo o tercer día sin comer el malestar desaparece (y si los empezáis en cetosis ni siquiera son una tortura), aunque lo cierto es que auto-obligarse a llegar a ello en un mundo a rebosar de sabrosas tentaciones al alcance de la mano requiere una motivación muy poderosa

 

ayuno intermitente

 

Así que si queréis formar parte de los grupos anteriores, libraros de algunos kilillos de más potenciar vuestra cetosis para experimentar su mítica claridad mental, dadle una oportunidad a este pseudo-ayuno a ver qué os parece. Aunque mi motivación principal (hoy por hoy y desde mi diagnóstico) es contribuir a mantener a raya posibles tumores escurridizos, lo cierto es que me sienta genial. Curiosamente, me levanto descansada y con energía, tengo menos hambre y mi estado de ánimo basal es significativamente mejor.

 

¿Y por qué?

 

Hasta la fecha, nada se ha demostrado más efectivo para retrasar el envejecimiento y alargar la esperanza de vida que la restricción calórica y el ayuno esporádico. Por un lado, aumenta la sensibilidad a la insulina5 y a la leptina6, y por otro, inhibe a mTOR7.

(5). lo que nos aleja de las enfermedades metabólicas (como la diabetes tipo 2 y su cuadro predecesor, la ubicua insulinorresistencia o “la caja de Pandora”), reduciendo significativamente nuestros números para la rifa de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer

(6). la hormona de la saciedad, por lo que nos saciamos mucho antes

(7). la ruta metabólica que puede no solo detener y acelerar el cáncer, sino que también hace lo propio con el envejecimiento (ved más detalles aquí)

 

ayuno intermitente

 

El propósito de esta estrategia (igual que el de la dieta cetogénica) es emular el estado metabólico propio del ayuno y aprovechar sus beneficios. Ambos potencian el uso de grasa como combustible en contraposición al de azúcar, lo que a su vez aumenta el rendimiento energético mitocondrialreduce el estrés oxidativo (la acumulación de radicales libres subsiguiente al metabolismo). Los cuerpos cetónicos8 no son más que los metabolitos de las grasas que quemamos (siempre y cuando los niveles de insulina se mantengan bajos).

(8). las famosas cetonas o “ketones” que los primerizos (mi yo de hace unos años incluido) se miden en el pipí

 

Así que no solo producimos más energía con menos combustible, sino que la basura que inevitablemente generamos en el proceso es significativamente menor.

 

vale, me has convencido, ¿cómo se hace?

He aquí otra de sus ventajas: hay tantas posibilidades de ayuno intermitente como potenciales ayunadores y sus circunstancias.

Hay quien recomienda reducir significativamente el aporte calórico diario (a poco más de 500 kcal o lo que sería un aguacate aliñado con aceite de oliva y un tazón de caldo de pollo) y tomarlo concentrado durante las horas medias del día. Dos días por semana se “ayuna” y los otros cinco se come normalmente (obviando los carbohidratos de rápida absorción).

Aunque a mí me resulta más cómodo simplemente no desayunar más que mi adorado café a prueba de balas y alargar el ayuno nocturno hasta la hora del almuerzo cuatro o cinco días a la semana. A lo mejor a vosotros os es más fácil obviar la cena de vez en cuando o ayunar por completo un día de cada cinco. O quizás decidís que ya bastante os esforzáis en cuidar vuestra dieta para encima obligaros a pasar hambre periódicamente por mucho poder anti-envejecimiento que tenga.

He aquí otra de las potenciales maravillas de la nutrición con la que vale la pena experimentar para llegar a un auto-acuerdo satisfactorio.

 

ayuno intermitente

 

Y es que el ayuno ha acompañado a la especie desde tiempos inmemoriales, pero a menos que gocéis de un estoicismo férreo y/o una capacidad de auto-control inamovible y perpetua, con su versión light  “intermitentizada” obtendréis, si no todos, la mayoría de sus beneficios, con mucho menos esfuerzo.



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