Tu destino no está en las estrellas…

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Nutricionista, psicóloga y keto coach apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Huevos (pre)estrellados o «a grandes males…»

29 septiembre, 2017

Huevos (pre)estrellados o «a grandes males…»

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Hoy me he levantado con un cabreo/desilusión/amargura imponentes¹, pero este desayuno a base de «huevos estrellados» (en la foto de abajo ya sí) sobre unas ultra-jugosas y súper rápidas «no-patatas» de calabacín ha tenido un efecto casi balsámico.

Y es que un par de huevos fritos convenientemente espachurrados sobre un lecho de tiernas patatas al horno era uno de los pequeños-grandes placeres a los que recurría para mitigar frustraciones diversas. A día de hoy y sabiendo lo que sé, ya no me lo permito, pero… «a grandes males, grandes remedios».

 

 

(1). Dicen que repetir una misma conducta y esperar resultados diferentes evidencia que «puntúas bajo en la escala de la inteligencia». Pues yo debo rondar el nivel «mejillón tuerto», porque no atino siquiera a tropezar en la misma piedra² una y otra vez. 

(2). Aunque a mi favor diré que la piedra vale cada tropezón… cuando se deja tropezar 🙄

 

 

Así que he aquí mi remedio para el gran mal de la «no-conveniencia» de las patatas al horno³ (y su chute de insulina subsiguiente): las exquisitas «no-patatas» de calabacín.

(3). Porque en el remedio del gran mal de las piedras que no te dejan tropezar no he conseguido avanzar «ni miajita»…

Y es que el calabacín no solo es mucho más rápido de apañar que la patata, lo cierto es que a modo de exquisito lecho para huevos estrellados (también) la imita a la perfección. No exagero si os reitero el sosiego progresivo que desde mi estómago siento expandiéndose al resto de mi cuerpo (y mente) gracias a esta delicia 😊

 

 

¡Y es tan fácil!

Para el lecho, me he limitado a cortar un calabacín a cachos y dorarlos unos minutos en una sartén (salpimentados sobre un chorriño de aceite de oliva)… ¡y poco más!

Solo quedaba freír los huevos, colocarlos sobre las «no-patatas» y estrellarlo todo alegremente, logrando en apenas 10 minutos una auténtica maravilla del «low-carbismo» que ni los acólitos del famoso Casa Lucio de Madrid podrían rechazar. Y aunque no apagarán la desazón, el cabreo, ni la tristeza, sí ayudarán a sosegar vuestro estómago… y a que veáis la vida con otros ojos.

 



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