Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Casi-risotto de espárragos blancos o «para ser feliz…

31 mayo, 2019

Casi-risotto de espárragos blancos o «para ser feliz…

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… basta disfrutar de buena salud, mala memoria¹… y un sublime risotto ocasional.» Y si encima no acarrea sentimiento de culpa alguno y viene abarrotado a fibra, vitaminas, exquisitos espárragos blancos y aromático perejil, más.

 

 

He aquí una versión paleo, vegana, sin lácteos (el mío, que en el plato de enfrente sí colé un subrepticio toquecillo de parmesano rallado para asegurarme una larga retahíla de halagos tras la cata de rigor) y low carb del celebrado risotto de espárragos blancos, esta vez con mi socorrido «no-arroz» de calabacín.

 

 

Queda delicioso (claro que no es más que calabacín convenientemente insípido con sabrosos espárragos y cebollica sofritos, así que es casi imposible que no os guste). La textura no es igual a la del arroz, pero creo sinceramente que para saciar anhelos risottiles diversos se basta y se sobra. Y es tan fácil… que bien vale la pena probarlo para aseverar si mi criterio debería etiquetarse con un «no fiarse más» 😊

 

 

Si os ha convencido mi perorata introductoria y queréis darle una oportunidad, contad que, para dos platillos, solo necesitáis:

  • un manojo alegre de espárragos blancos crudos
  • un ramilletico de perejil
  • una cebollica
  • un chorrillo de vino blanco opcional
  • un par de calabacines (o un paquetillo de «no-spaghetti» de calabacín convenientemente cortadito)
  • Si la ocasión, la compañía o vosotros mismos lo merecéis, un poco de parmesano rallado y una cucharada hermosa de crème fraîche (Nota para los paleo estrictos, veganos y/o combatientes de cáncer: yo no he echado ninguna de las dos cosas en el mío y queda buenísimo igual)
  • nuez de mantequilla, aceite, sal y pimienta

 

 

Empezad por pelar los espárragos lavados y quitarles la parte más fibrosa (que no tiraréis, porque da un saborcito muy rico al agua que echaréis luego al «no-arroz»). Mientras ponéis a hervir un caciño con los retales de espárrago y un vaso de agua, sofreíd la cebolla picadita junto con los espárragos cortaditos a cachicos en un chorrillo de aceite hasta que se dore y huela que alimente. Añadid el vino y dejadlo reducir unos minutos, removiendo en plan risotto 😊.

Cortad el calabacín en modo «no-arroz» (o dejadlo así si os apetecen más unos «no-spaghetti») y echádselo al sofrito. Dadle a todo un par de garbeos alegres y añadid el «agua esparraguizada» coladita, que hará las veces de caldo.

 

 

Y ya solo queda esperar apenas unos 5 o 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando apaguéis el fuego, añadid el perejil picadito y la mantequilla y salpimentad. Si optáis por ello, una cucharada de crème fraîche le da una imponente cremosidad extra. Y el parmesano… Bueno, el parmesano es sencillamente obsceno de tan sabroso, así que no dejéis de echarle un poco si no tenéis motivos de peso para no hacerlo (como yo, que hoy no me tocaba).

Veréis como os hace felices. Aunque si tuviera que elegir entre este y mi sentido risotto-homenaje de setas con «no-arroz» de coliflor… me costaría horrores 😀

 

 

(1) La frase original de Ingrid Bergman dice: «Para ser feliz, basta tener buena salud y mala memoria». Lo cierto es que mantener bien lustrosa la capacidad de olvidar puede hacer maravillas sobre el estado de ánimo. No merece la pena amargarse y estropear más tiempo de vida revolcándose en males pasados que no se pueden cambiar. ¿Verdad que no os gastaríais 1000 euros en reponer 2? Pues resulta igualmente un sinsentido aplicarlo a minutos, horas, días o incluso años. Solo que el dinero sí puede recuperarse… ¡y el tiempo no!

 



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