Acepto que este verano de «casi arresto domiciliario» muchos nos perderemos el sonsonete de los grillos, el revoloteo de las mariposas, el brillo de las luciérnagas, las lluvias de estrellas y las sangrías en la playa. Y sospecho que esto último reducirá drásticamente nuestras probabilidades de encontrar ese amor de verano que prometía ser tan alocado como el año.
Aunque viendo la parte positiva, seguramente nos ahorraremos también un pastizal en depilación, un corazón roto en septiembre y muchas picaduras de mosquitos, medusas y otros seres poco dados a negociar. Así que adelantándome al chasco, he decidido optar por un amor de verano de los que no desaparecen en septiembre (ni les importa demasiado con cuánto bigote amanezcas): el mítico Frigo Pie.




Y prometo que ha sido amor al primer lametón. De veras. El sabor es igualico al del original y la textura casi diría que también. ¡Y es tan fácil de hacer! Nada que ver con contentar a los amores de verano, que da mucho trabajo y total luego cae en saco roto…
Si también quieres asegurarte de que tu propio amor al primer lametón tenga esa forma tan particular, aquí puedes regalarte estos bellos moldes retro.
Si te decides a dar el primer paso hacia esa pasión veraniega, cuenta que, para los tres preciosos y riquísimos (aunque pequeños) Frigo Pie low carb, necesitarás:
- 1 cucharada hermosa de mascarpone
- apenas 50g de nata para montar
- un puñaíco de fresas
- edulcorante al gusto (yo he usado una cucharadita de xylitol, que hoy no estaba yo para renuncias estoicas)
El proceso, como seguramente imaginarás, es tremendamente sencillo.
Tritura las fresas con el edulcorante y el mascarpone. Añade la nata montada bien fría con una espátula y movimientos envolventes para no perder textura y a los moldecitos con ello.
Sí debo decir que si te molestas en «heladearlo» previamente (con heladera o rompiendo los primeros cristales de hielo manualmente) a volcarlo en el molde, quedará tan cremoso como el de verdad. Aunque creo que la untuosidad del mascarpone y de la nata le dan suficiente cremosidad para ahorraros ese paso (y la limpieza de la heladora de rigor). Después de apenas un par de horas de congelador estarán listos para ser «lametoneados» y amados inmediatamente.
Verás qué placer… Y eso sin arriesgarte más que a un pequeño chute de insulina, que los amores de verano de verdad no tienden a ser eternamente satisfactorios precisamente.
¿Te pica la curiosidad por los últimos avances en nutrigenética?
Por fin, después de mucho batallar (y más años de los que quiero admitir disimulando cuando alguien me preguntaba sobre la aplicabilidad práctica real de los análisis nutrigenéticos), he conseguido traer a España MyNutriGenes, el «fórmula 1» de los análisis genéticos adaptados a la nutrición.




Me siento rejuvenecer!! Qué chulo!
Bua, doy fe 🙂
Alucinante, en serio que no puedo imaginarme ya la vida sin leerte de manera constante 😘
Lo mismo digo!! 😁😘