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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Taco crujiente low carb o «al que nace pa’ tamal,…

1 enero, 2017

Taco crujiente low carb o «al que nace pa’ tamal,…

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… del cielo le caen las hojas»,

dice un bello (y certero) refrán mexicano¹.

¿Conocéis los tamales? Son una delicia típica de Mesoamérica (formada mismamente por hojas, a menudo de mazorca de maíz, que envuelven con mimo rellenos diversos). Pues este taco crujiente low carb  nació para tamal… y del cielo le cayeron las hojas.

 

 

Y es que siempre que me invadían antojos de comida mexicana (a menudo encarnados en la bella figura de un taco), pensaba que era imposible lograr uno bien crujiente que tuviera su bella figura ondulada y además fuera convenientemente bajo en carbohidratos. Y aunque no me suelo amilanar ante la larga retahíla de desastres que he «acometido» en la cocina durante mi epopeya «low-carbizadora«… ni siquiera lo intentaba.

Hasta que un día el buen destino tuvo a bien que a mi futuro tamal le cayeran las hojas y se me ocurrió que quizás se le podría dar forma ondulada a la misma base que me había robado el corazón con la pizza crujiente low carb (de casi-obsceno parmesano).

 

 

Y curiosamente, mi amada delicia italiana se convirtió en «las hojas» que necesitaba para preparar mi «tamal». Y supongo que sí, que me cayeron del cielo, porque no estaba precisamente devanándome los sesos cuando lo pensé, sino con la mirada perdida y anhelando sumergirme en el adictivo «crec crec» de un delicioso taco.

Aunque el proceso es tan sencillo, que no entiendo que no se me ocurriera antes. Únicamente hay que imitar la base de la susodicha pizza y fundir a fuego lento en una sartén una capa generosa de queso rallado (si la ocasión lo merece, con parmesano molido queda demencial). Solo que, en lugar de dejar templar la torta de queso en una superficie llana, la pondremos sobre un mango de sartén (o similar) para ondularla. La dejaremos templar así unos minutos (hasta que se deje manipular) y ya podremos proceder a abarrotarla de lo que más nos apetezca.

El relleno, obviamente, admite mil variaciones. Aunque quizás el sabor más bien quesero del taco en sí limita un poco la variedad «pescadil».

 

taco sin gluten low carb

 

Sí os diré que si el plan es meterlo en un tupper para llevároslo mañana al trabajo (o si racionáis los lácteos – ved aquí por qué lo hago yo), mejor optad por la versión «fajita» (vedla aquí), que el taco está tremendo pero si lo calentáis al microondas se «enchiclará» el queso (y aunque estará bueno igual, perderá su crujiente «taqueicidad»).

Por si buscáis ideas, yo hoy me he decantado por un soberbio taco relleno con restos de pollo desmigado salteado con cebolla, pimientos y salsa picante. Y para el tupper de mañana no ha sobrado ni «miajita» 😋

 

 

(1). Sospecho que es la versión mesoamericana del castizo «al que nace pa’ martillo, del cielo le caen los clavos».  Y es que si el buen destino ha dispuesto que seas astronauta, hará que acontezcan las circunstancias más rocambolescas para que un día te descubras admirando el anticiclón de las Azores… ¡desde arriba!



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