Aunque el filón de las empanadas se me está resistiendo un pelín¹ (digamos que mis pruebas hasta la fecha son «muy mejorables»), he aquí un apaño de masa quebrada low carb que ha suplido con nota mis carencias de bases para quiches/tartaletas/entes rellenos diversos.
Va por delante que no conviene abusar de la presente delicia (que el trigo lleva gluten y catapulta nuestra glucemia, pero el lino y la almendra no son 100% benévolos tampoco, porque aportan su poquito de cianuro —sí, el veneno de las novelas de Agatha Christie). Dicho esto, si solo lo tomamos muy de vez en cuando… la mezcla resulta una gozada.
Ya sé que está feo que lo diga yo, pero a falta de abuela… Puede que mi acusado anhelo de quiche lorraine (ya alegremente saciado gracias a él) no me permita ser imparcial con este apaño de masa quebrada, pero ahora mismo lo describiría sin titubeos como un verdadero TESORO. Y encima es apto para panaderos que no usen féculas ni gluten (para «no-panaderos», vamos) 😊 Un primor.




Por si quisieras darle una oportunidad (y de paso juzgar la magnitud de mis sesgos inconscientes cuando escribo con el estómago lleno y feliz), aquí va el «cómo y con qué se hace». Ten en cuenta que, según el tamaño del huevo y la humedad de las harinas, las cantidades variarán. Adáptalas para que quede una masa con la textura de la sempiterna plastilina. Por mi parte, yo hoy he usado (aproximadamente):
- un huevo
- 50g de mantequilla pomada
- 2 cucharadas de harina de coco
- 4 cucharadas de harina de almendra
- 2 cucharadas de semillas de lino molidas
- una pizca de sal
Y solo hay que mezclarlo todo, hacer una bola y dejarla reposar en la nevera envuelta en papel film antes de osar manipularla mucho. Es menos manejable que su pariente con gluten, pero si la tratas con cariño da el pego.
Y podrás allanarla felizmente entre dos papeles sulfurizados (o film) con el rodillo (igualico que a su primo de harina de trigo, pero sin sembrar el caos autoinmune en el intestino, ni obligar al páncreas a inundarte de insulina).
Ser más o menos fiel a una dieta sin gluten y baja en carbohidratos no debería obligarnos a renunciar estoicamente a una deliciosa quiche ocasional. Por la parte que me toca, ¡hoy doy por saciados (casi) todos mis anhelos!
¿Conoces los secretos escabrosos del trigo?
Los cuento en este capítulo del cursillo.
¿Te ha gustado? Pues echa un ojo al resto del programa en Dieta y Estado de Ánimo.

Gracias por. Compartir muy buenos sus esfuerzos
Gracias a ti por decirme cosas bonitas!! 😀
¡Muchas gracias, Inés, por esta receta! Desde que me diagnosticaron prediabetes me he pasado a la alimentación low carb. Me encantan las quiches, pero no sabía cómo hacer una base de masa quebrada low carb que se pareciese a la original. ¡Por fin gracias a ti la he encontrado! He hecho hoy una quiche lorraine low carb que no tenía absolutamente nada que envidiarle a la que hacía antes 🙂 Con el doble de las cantidades que indicas (para adaptarla a mi molde) me ha salido muy bien, tanto de textura como de sabor. ¡Gracias por compartir tus experimentos exitosos con nosotros!
Ooooooh, ¡qué ilusión, Marian! He aquí una compi prediabética y amante de las quiches 😁 Me alegro mucho de haberte ayudado un poquito, ¡gracias por decírmelo!! 😊