Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

La otra cara del gluten («Gluten Freedom» del Dr. Fasano)

23 septiembre, 2017

La otra cara del gluten («Gluten Freedom» del Dr. Fasano)

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He aquí un italiano afincado en Boston por quien no dudaría en sobornar al maître para sentarme a su mesa (confieso que leerle en «Gluten Freedom» me ha gustado tanto como oírle hablar). Y es que además de ser un genuino erudito y un comunicador nato,  sus presentaciones conseguirán arrancaros una sonrisa además de daros una lección magistral (no dejéis de verlas si os defendéis con el inglés). Gastroenterólogo de fama mundial y claro candidato al Nobel de medicina, el Dr. Fasano y su equipo están desentrañando a día de hoy los mecanismos bioquímicos de la permeabilidad intestinal, demostradamente correlacionada con (y probable causante de) una lista interminable de enfermedades autoinmunes.

Uno de los mantras del Dr. Fasano (y título de una de sus presentaciones) es The Gut is Not like Las Vegas: What Happens in the Gut Does Not Stay in the Gut o el intestino no es como Las Vegas: lo que pasa en el intestino no se queda en el intestino.

 

 

El epitelio intestinal hace las veces de muralla fronteriza entre nosotros y el enorme número de bacterias que forman la celebérrima microbiota. También impide que los desechos de la digestión que nuestro cuerpo no necesita sigan su curso felizmente. Esta muralla  dispone de puertecitas que se abren y cierran en situaciones específicas (para dejar pasar ciertos nutrientes o para expulsar algunos tóxicos, por ejemplo). El encargado de abrirlas y cerrarlas es una molécula (descubierta por el equipo del Dr. Fasano), llamada zonulina.

Sabed que existen alimentos que provocan la liberación indiscriminada de esta molécula, lo que a su vez provoca «aperturas no autorizadas» de las puertecitas de la muralla. Y todo aquello que se cuele dentro (a menudo lipopolisacáridos o despojos de bacterias con una enorme capacidad séptica) tiene el potencial de causar el caos en nuestro sistema inmune.

Sabed también que se ha probado que el gluten provoca esta secreción indiscriminada de zonulina y por ende la apertura descontrolada de las puertecitas. Tal como adelanté cuando surgió el artículo que recomendaba activamente el consumo de gluten para evitar enfermedades coronarias,  otro de los mantras del Dr. Fasano es que aunque no todos los que lo consumen enferman, el gluten es tóxico para todos los seres humanos. Sí, habéis leído bien. No hablo de celíacos, me refiero al ser humano como especie: no estamos diseñados para consumir gluten.

 

 

A día de hoy, se ha podido relacionar causalmente el incremento en la secreción de zonulina y el subsiguiente aumento de la permeabilidad intestinal, con la aparición de enfermedades autoinmunes (como la diabetes, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Crohn).  

Así, no sólo cabe culpar a nuestra predisposición genética, también la nutrición juega un papel esencial en la patogénesis de las autoinmunes. Aunque por ahora no sepamos cuáles son los desencadenantes últimos de otras autoinmunes (sólo se conoce para la enfermedad celíaca), sí sabemos que cualquier sustancia que provoque una secreción descontrolada de zonulina aumentará significativamente la probabilidad de desarrollarlas. ¿No os parece razón suficiente para limitar el consumo de gluten?

[Por cierto, no es tan fácil vivir sin gluten… ¡no basta con evitar el pan y la pasta! Ved aquí la larga retahíla de nombres bajo los que se oculta.]

Tal como el propio Dr. Fasano celebra, resulta esperanzador que nuestro destino no esté grabado a fuego en nuestros genes. En nuestra mano está la posibilidad de sortear unos genes con predisposición a contraer alzheimer, diabetes o esclerosis múltiple. También nos explica cómo: alimentando a nuestra microbiota con comida de verdad.

Nuestro genoma tiene apenas 25.000 genes (y un 99,5% son idénticos a los del chimpancé), invariables durante toda la vida. Son los genes de nuestra microbiota (que rondan los 3 millones) los que tienen la capacidad de cambiar a una velocidad espasmosa (y lo hacen en función de factores ambientales). Es el microbioma (el genoma de la microbiota) el que activa y desactiva nuestros propios genes, decidiendo asimismo qué genes de nuestro propio genoma se expresan. Sé que suena a ciencia ficción, pero el propio Dr. Fasano suele aclararlo mediante una analogía (que ya os adelanté cuando comentaba el efecto sobre nuestros genes de la dieta humana de la Dra. Shanahan):

 

 

Imaginaos que nuestro genoma son las 88 teclas de un piano. Para que suene una melodía, necesitamos que alguien se siente a tocar. Ese pianista es el microbioma. Si alimentamos bien a nuestra microbiota, el microbioma tocará pop tranquilamente y seguiremos sanos. Si no, nos arriesgamos a que se siente un virtuoso capaz de tocar melodías más complejas, como la del cáncer o la esclerosis múltiple.

Y nuestro microbioma sólo nos pide comida de verdad. Creo que es un mensaje esperanzador que bien vale la pena escuchar. Ojalá lo hubiera sabido hace 20 años… Aunque más vale tarde que nunca.



2 pensamientos sobre “La otra cara del gluten («Gluten Freedom» del Dr. Fasano)”

    • Hola Soledad!! Pues hoy por hoy, que yo sepa, solo está traducida su guía clínica de trastornos asociados con el gluten. Aunque, afortunadamente, Youtube pone subtítulos en español en la mayoría de sus presentaciones. Verás como también te enamoras 🙂

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