Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Alcachofas rellenas o «lo bueno se hace esperar…

27 mayo, 2019

Alcachofas rellenas o «lo bueno se hace esperar…

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…y no suele aparecer por generación espontánea.» 

Sí, a mí también me gustaría que me llovieran del cielo bondades diversas¹ mientras me balanceo en una hamaca y veo las nubes pasar. Pero sospecho que las probabilidades de que efectivamente lo anterior acontezca son más bien exiguas. Con «suerte», me llovería como mucho algún que otro regalillo de paloma.

 

alcachofas rellenas paleo low carb

 

(1). Puestos a pedir, que sean enormes tartas de chocolate que no engordan o proposiciones de matrimonio (mejor acompañadas de enormes tartas de chocolate que no engordan) 😊

Mal que nos pese, las cosas buenas quieren tiempo y trabajo. Y esta receta es una cosa muuuuy buena. Así que no es apta para días gandules o apresurados. Eso sí, puede que sea pelín larguirucha y laboriosa, pero el botín final merece cada segundo y cada gesto.

 

 

Por si dudáis de mi anterior (y probablemente sesgada) apreciación, añadiré las tres palabras mágicas que (como mínimo) harán zozobrar vuestra balanza decisoria existencial:

«alcachofas» – «carne» – «tomate»

 

 

La combinación es sencillamente sublime. Si hacéis albóndigas con tomate frito y chips de alcachofas la disfrutaréis igual, pero para ese día que os apetezca pasar un par de horas de feliz marujeo en la cocina… merecen la pena el tiempo y el esfuerzo del «proceso rellenador».

Por si mi perorata arengadora hubiera convencido a alguien, procedo a detallar el susodicho proceso no sin antes proclamar mi sentida felicitación por su sabia decisión 😊.

 

 

Para las 8 alcachofas rellenas (que bastan y sobran para dos comensales y medio o incluso para tres), necesitáis:

  • 6 alcachofas
  • unos 300g de carne picada (yo he usado una hamburguesa de ternera y media butifarra de cerdo y ha sido la cantidad justa para las 8 delicias resultantes)
  • manojillo de perejil
  • dos huevos
  • pelín de harina low carb para rebozar (esta era de sésamo, pero las de soja, altramuz o incluso garbanzo amalgaman igual – las de almendra y coco no se me adhieren bien, ¡quizás vosotros sois más mañosos y lo conseguís!)
  • sal y pimienta
  • cacharro con agua y vinagre o zumo de limón

 

 

Empezad por apañar el relleno mezclando la carne con uno de los huevos y el perejil picadito. Salpimentadla y dejadla por ahí (cerca).

Seguid por limpiar las alcachofas (quitadles las hojas exteriores y rebanadles la puntita para que luego solo queden las hojas más tiernas) y cortarlas en cuartos a los largo. Dejadlas en remojo en el agua con vinagre/limón mientras cortáis las demás, que se oxidan en seguida y se afean.

 

 

Llega el momento más divertido, ¡el rellenado! Coged tres cuartos de alcachofa y unidlos usando una cucharada alegre de la mezcla de carne a modo de cemento, creando una suerte de «alcachofa carneada». Y solo quedará sellarlas para dar por terminado el primer bloque de instrucciones 😊

Pasadlas primero por la harina y luego por el segundo huevo batido y freídlas hasta que se doren. No os preocupéis si sospecháis (con razón) que no están hechas por dentro, que luego las acabaremos de cocer… en una soberbia salsa de tomate.

 

 

Asumo que muchos tendréis vuestra receta infalible de salsa de tomate frito. Si es el caso, obviad el resto del texto hasta dos fotos más abajo, que la vida es corta.

Si (aún) no la tenéis, sabed que solo necesitáis reunir:

  • una cebolla hermosa picadita
  • un pimiento rojo (también) picadito
  • un ajiño (como no, también) picadito
  • 4 o 5 tomates rallados
  • chorrillo de aceite, sal y pimienta
  • una guindillica opcional

 

 

Yo empiezo por sofreír tranquilamente la cebolla y el pimiento en el aceitiño con la guindilla (que luego me acuerdo de retirar) hasta que están doraditos y huele casi a caramelo. Entonces le echo el ajo (para que se fría en lugar de cocerse en el agua de la cebolla). Apenas un minutejo después (idealmente antes de que se queme el ajo 😊), añado el tomate y lo dejo cocinar a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que su olor embriagador me obliga a hacer algo con ello.

 

 

Llega el momento de colocar las «alcachofas carneadas» en la salsa de tomate y añadir un par de vasos de agua. Tapadlas y dejad que se cocinen, dándoles la vuelta de un par de veces. Tardarán tranquilamente 20 o 30 minutos en estar bien tiernas.

Asumo que tampoco elegiréis esta receta para auto-impresionaros. Así que, si queréis que la sorpresa ajena sea mayúscula, colocad las «alcachofas carneadas» ya cocidas en los platos de presentación y triturad la salsa (¡sin la guindilla!) antes de verterla alegremente por encima. Es un pequeño gesto que apenas os supone un minuto y un par de cacharros sucios extra y vale la pena porque incrementa sustancialmente la belleza del botín final.

 

 

Y ya habrá llegado el momento feliz de recoger los frutos de vuestro paciente esfuerzo. Veréis como compensa.

Lo de balancearse en una hamaca al sol y que lluevan enormes tartas de chocolate que no engordan (incluso si caen acompañadas de proposiciones de matrimonio) suena muy bien… pero no sé si lo cambio por un plato de estos 😀



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