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PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Merengues de cacao o «las apariencias engañan»

29 mayo, 2019

Merengues de cacao o «las apariencias engañan»

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Todos hemos sufrido eso de «no es oro todo lo que reluce» y (seguro que muchos) recordamos a la mítica tetera cantarina de La Bella y la Bestia entonando aquello de «la belleza está en el interior». Pues sabed que estos merengues de cacao son la reencarnación hecha tangible (y comestible) de esa verdad eterna.

Si obviáis su pinta curiosamente semejante a otros entes poco apetitosos y les dais una oportunidad, os aseguro que su sublime interior os conquistará. Yo no soy especialmente facilona, pero les habría declarado amor eterno incondicional al primer lametón.

 

 

Y aunque admito que han despertado a bocinazos a la egoísta comedora compulsiva que hay en mí (con la consecuente misteriosa desaparición casi instantánea de los seis sublimerengues), ni siquiera me siento culpable por ello. He aquí la ventaja de enamorarse incondicionalmente de algo sin maldad alguna y fácil de conseguir, que puedes regodearte en tu pasión siempre que quieras y sin temor a represalias 😊

¡Y además son ultra-sencillos (rápidos no, por eso, que su ratazo de horno sí quieren) de preparar! Ni siquiera necesitáis la manga pastelera. Lo cierto es que molestarse en hacerlos con forma de cúpula bulbosa (como las de la colorida catedral de San Basilio de Moscú, para que los visualicéis) aumenta sustancialmente su semejanza a los susodichos entes, así que abogo por hacerlos tal como caigan alegremente. Ya veis, todo son facilidades.

 

 

Si hoy es el día feliz que habéis decidido convocar esta delicia a vuestra vera, sabed que (para los 6 sublimerengues de tamaño generoso de la foto), necesitáis:

  • 2 claras (idealmente «viejas» y a temperatura ambiente, que montan mejor y el merengue se mantiene más firme)
  • 1 cucharada de cacao puro en polvo
  • 1 cucharada de zumo de limón (la acidez ayuda a que el merengue se mantenga estable)
  • edulcorante al gusto (yo le he puesto una cucharadita de xylitol)

 

 

Empezad por precalentar el horno a unos 100ºC, así estará listo para recibir a los «proto-merengues» cuando los tengáis a punto. Seguid por montar las claras a punto de nieve bien firme (hoy sí que hay que insistir hasta que podáis darle la vuelta al bol y la fuerza de la gravedad se quede con las ganas de hacerlas caer).

Una vez montadas, dejad la batidora y añadid el limón, el edulcorante y el cacao con cariño y una espátula. Idealmente, para que no se desmonten las claras, hay que colocarla debajo e ir subiendo porciones de clara montada con movimientos envolventes hasta que se mezcle todo.

 

merengues de cacao low carb

 

Y ya no tenéis más que colocar cucharadas de la chocolateada delicia resultante sobre un papel de horno y meterlo al ídem. Eso sí, tardará muuucho (tranquilamente hora y media o dos horas) en ser un merengue seco. Yo los tengo ahí una hora y media, apago el horno y los dejo dentro para que se enfríen poco a poco y se acaben de secar. Es un ratazo… pero vale la pena. Luego podréis declararles amor eterno apasionada e inocuamente mientras duren (que será cuestión de segundos).

 



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