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Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Calabacín soñando ser canelón (y los sueños, sueños son)

7 julio, 2019

Calabacín soñando ser canelón (y los sueños, sueños son)

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¿Alguna vez habéis deseado algo con todas vuestra fuerzas… solo para daros cuenta, tiempo después, de que lo mejor que os pudo pasar fue, curiosamente, no conseguirlo? Apuesto a que, si nos dejasen leer antes la letra pequeña, preferiríamos que ciertos sueños… siguieran siéndolo¹.

 

 

Aunque soñar es gratis y aquello de «la vida es sueño» no ha perdido un ápice de verdad en los cerca de 400 años² que lleva retumbando en nuestros oídos. Que se lo digan a este calabacín, que sueña ser canelón sin siquiera sospechar que no solo es más bello, rápido y sabroso, sino mucho más honorable.

 

 

Y es que es tan fácil disfrazar de canelones a un honesto calabacín… Solo hay que cortarlo en tiras (con la mandolina y mucho cuidado, con un pelador de verduras o con un pulso muy firme y un cuchillo afilado), pasarlas por la plancha (o incluso por el microondas si no os importa que no queden doraditas), salpimentarlas y rellenarlas con lo que sea que os apetezca y/o tengáis a mano.

 

 

Como suelo ser fiel a mis propios sermoneos, siempre tengo tuppers de pisto (hecho con cebolla, pimiento, calabacín y berenjena picaditos y sofritos a fuego lento) con un toque de curry en el congelador, así que no he dudado un instante. He descongelado uno y le he añadido una latita escurrida de bonito en aceite. El relleno es sencillo, pero queda riquísimo.

 

 

Para el «proceso rellenador del calabacín soñador», el único mini-truco es ayudarse con un papel vegetal para el enrollado, que un pelín menos manejable que el canelón sí es.

Y listo. En poco más de 10 minutos obtendréis una delicia sabrosa y súper fresquita para alimentar vuestro «sueño de una noche de verano» particular.

 

 

(1). Así que no perdáis la sonrisa por esa breva que no cae. Quién sabe si, tras esa brillante piel de inalcanzable dignidad, se esconde una fruta pocha que da cobijo a un gusano apestoso, cobarde y ruin 😀

 

(2)

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca
(1600-1681)



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