Terapia nutricional y recetas bajas en carbohidratos

PORQUE LOS GENES NO SON UNA CONDENA VITALICIA

Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Cannoli siciliani: una oferta que no podrás rechazar

12 junio, 2019

Cannoli siciliani: una oferta que no podrás rechazar

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Con la autoestima por las nubes tras mi (relativa) victoria apabullante sobre el Strudel de manzana alemán, me propuse ampliar mi imperio de los postres europeos sin gluten low carb con los desafiantes cannoli sicilianos. Y (tras una larga retahíla de dolorosas derrotas y mucha tenacidad) por fin me atrevo a decir que los doy por conquistados.

 

cannoli sicilianos low carb sin gluten

 

Y es que de la bella Sicilia no han salido solo pelis de mafiosos y naranjas, también su celebérrimo (y «repletérrimo» de azúcar y gluten) dulce estrella, los crujientes canutillos fritos rellenos de ricotta, naranja escarchada y chocolate.

La mayor «peliagudez» de su «lowcarbización» es lograr una masa lo suficientemente aglutinada como para enrollarla en los tubitos y freírla sin que se desmorone… que además apetezca comer.

 

 

Y debo admitir que combinando mis muy queridas paleo-harinas low carb no lo he conseguido, peeero… con la de altramuz¹ sí!

(1) No soy fan de las legumbres (ved aquí por qué), pero sí abogo por recurrir a ellas ocasionalmente para evitar males mayores. ¡No uséis harina de altramuz si sois alérgicos a los cacahuetes!

 

 

Y la verdad es que resulta la mar de manipulable (considerando que su «sin-glutenización» siempre hace que jugar con la masa sea pelín más desafiante) y queda riquísima, con un curioso regustillo a nuez aromatizada con cacao.

Vamos, que si no lo decís, apuesto a que nadie sospecha que vuestros cannoli no siguen la receta original siciliana al dedillo precisamente (en cuyo caso, quizás mejor acatar uno de los 10 mandamientos no escritos de la mafia y callarse, que en las pelis ya nos advierten sabiamente que «el pez muere por la boca») 😀

 

 

Por si os decidís a probarlos (que, sinceramente y aun a riesgo de que me tachéis de «bocazas» y me mandéis a «dormir con los peces»², debo decir que creo que vale la pena), sabed que, para rellenar 10 cannoli, he usado:

  • 500g de ricotta escurrido
  • la ralladura de una naranja
  • un par de onzas de chocolate negro picadito
  • edulcorante al gusto (yo he echado una cucharadita de xylitol)
  • chocolate negro para fundir y pintar el interior de las cannoli (solo los muy amantes de a causa)

(2). Ya paro, que hoy estoy «sembrá» 😀

 

 

Y contad que, para la masa a rellenar, caerán:

  • un huevo
  • una nuez de mantequilla blandita
  • un vasitín de chupito de vino blanco (he obviado el dulcérrimo Marsala y lo he sustituido por vino pelín edulcorado, que el alcohol se evapora, ¡pero el azúcar no!)
  • unas 10 cucharadas de harina de altramuz (dependerá del tamaño del huevo y/o del vasito de chupito)
  • una cucharada de cacao puro en polvo
  • edulcorante (yo le he echado una cucharada de xylitol con un resultado más que óptimo para mis papilas, pero si sois recientillos en el mundo low carb, echadle un poco más) – aquí no os digo «al gusto», ¡que probar la harina de altramuz cruda no es buena idea!

 

 

Yo empiezo por mezclar los ingredientes del relleno y dejarlo reposar en la nevera tranquilamente mientras preparo los canutillos, pero vaya, ¡el orden de los sumandos no altera la suma!

La parte divertida es hacer la masa… y la más peliaguda «canutizarla». Aunque es mucho más asequible de lo que pudiera parecer.

Empezad por mezclar el huevo, la mantequilla, el vino, el cacao y el edulcorante en un bol e ir añadiendo cucharadas de harina de altramuz. Cuando la masa empiece a ser manejable, espolvoread el mármol con una fina capa de harina (de altramuz 😀) y amasad la mezcla, añadiendo más harina (de altramuz 😀) paulatinamente hasta que tengáis una masa que no se os pegue. ¡Veréis qué «diver»!

 

 

Llega el momento del inevitable reposo en la nevera, para que la mantequilla haga su magia y convierta la mezcla en una masa más manipulable aún. En apenas 10 minutos, estará lista para ser alegremente convertida en un rulo y cortado en tantos cachos como canutillos queráis hacer (siempre sobre un suave lecho de harina (de altramuz 😀) para que no se os pegue al mármol).

Y ahora sí que llega el momento más entretenido… coger cada pedacito de masa y convertirlo en un disco (la verdad es que con las manos se hace con bastante facilidad, ni siquiera requiere rodillo, ni envolver la masa en papel film, ni trucos por el estilo).

 

 

Colocadlos alrededor del tubito y freídlos en aceite abundante. Cuidado que se hacen en un plis, ¡no os distraigáis con el móvil! Dejadlos sobre papel de cocina que absorba el exceso de aceite y retirad el tubito.

Si la ocasión lo merece, es momento de echar mano de vuestro chocolate negro favorito, derretirlo y pintar el interior de los cannoli. Yo he obviado este paso porque en mi despensa solo hay chocolate 100%, su sabor no es universalmente disfrutado… y yo quería que me bañasen en halagos 😊

 

 

Ya podéis recurrir a vuestra manga pastelera (o no, que con una bolsa de plástico con un vértice alegremente cortado los rellenáis igual) y proceder a atiborrar vuestros cannoli con la mezcla de ricotta, naranja y chocolate.

Qué ricos y cucos quedan… Desde luego, con el perdón de todos los sicilianos³, no tienen nada que envidiarle a sus papás con trigo y azúcar.

(3). Que lo último que quisiera en esta vida es faltarle al respeto a un siciliano… Con lo que me ha costado llegar viva a los 38 😅

 

cannoli sicilianos low carb sin gluten



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