Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Charlota low carb o «el desfibrilador de urgencia»

26 febrero, 2016

Charlota low carb o «el desfibrilador de urgencia»

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Hoy me han arrancado el corazón de cuajo. Os ahorraré los detalles escabrosos, pero sí me veo obligada a plasmar que jamás había sentido un dolor tan desgarrador. Así que, a pesar de que esta charlota apenas cabe con calzador en la categoría de «bastante low carb», hoy recurro a ella en su calidad de «desfibrilador de urgencia».

 

 

Así que si os encontráis algún día en mi misma (y desafortunada) tesitura, pensad que esta versión menos dañina de la mítica delicia francesa siempre será mejor que cualquier helado o procesado insano que compréis para intentar reconfortar vuestro despedazado corazón. Y, en el proceso, distraeréis vuestra mente del batacazo.

 

 

Además de puntuar altísimo en la escala de dulces reconfortantes post-defenestración cardíaca, resulta mucho más fácil de preparar de lo que parece. Para una charlotiña de 20 cm de diámetro, solo necesitáis:

  • bizcochos de soletilla low carb (vedlos aquí – ¡usad las proporciones para cuatro huevos al menos!) con/sin un bizcocho low carb para la base
  • 200g de mascarpone
  • 200ml de nata para montar
  • la ralladura de un limón
  • edulcorante al gusto* (o le he echado una cucharada de xylitol)
  • 4 láminas de gelatina neutra
  • frambuesas, moras, arándanos, fresas o lo que buenamente os pida ese corazón
  • un molde desmontable (cubrid la base con papel encerado si queréis presentarla sin ella y la podréis deslizar fácilmente)

 

 

(*) Si tenéis dudas sobre la conveniencia del uso de edulcorantes en una dieta anti-inflamatoria, ved Edulcorantes: El Dilema. Francamente, yo hoy me lo merezco.

Y no tenéis más que cubrir el molde con los bizcochillos y frutillas. Yo le corto una puntita y los bordes a los de soletilla para que encajen bien y los coloco sobre una placa de bizcocho contra el molde. Si, como a mí, os falta un bizcochillo para cubrir la circunferencia entera porque no habéis parado de «probarlos» desde que los sacasteis del horno, simplemente cubrid los huecos con frutillas y perdonaos el desliz.

 

 

Poned a hidratar las láminas de gelatina en agua fría mientras montáis la nata bien fría (guardad un poquito antes). Dadle un toque de microondas al poquito de nata guardada y disolved en ella el edulcorante y la gelatina escurrida. Mezcladla con el mascarpone y añadid la nata montada con movimientos envolventes y algo de cariño. Añadid unas fresas cortadas a la mezcla para un extra de «poder desfibrilador».

 

 

¡Y ya casi está! Volcad la crema sobre el molde cubierto, coronadla con tantas frutiñas como duro haya sido el golpe y dejadla en la nevera un ratiño.

En apenas un par de horas, la charlota estará cuajada y podréis usarla a modo de sutura/desfibrilador de urgencia para vuestro propio corazón… ¡o disfrutarla mucho si la habéis elegido para celebrar y no para consolar!

 

charlota sin gluten low carb

 

Perdonad el lloriqueo, pero es que ha sido un porrazo de dimensiones épicas. Aunque, con media charlota bastante low carb delante (y media dentro), la vida se ve de otra manera.



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