Nutricionista, psicóloga y cocinillas apasionada (además de feliz superviviente de cáncer, insulinorresistente con síndrome de ovario poliquístico y ex-gorda-depresiva-polimedicada)

Vieira con alcachofa y jamón crujiente (para conquistar)

23 agosto, 2018

Vieira con alcachofa y jamón crujiente (para conquistar)

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Mirad qué triunfo del «pinchismo paleo low-carbista»: una belleza increíblemente sabrosa con la que pillar desprevenidos y conquistar a los incautos, la sublime vieira con alcachofa y jamón crujiente.

 

 

Debo admitir cabizbaja que yo no logré mi cometido conquistador (pero sabed que la cima que me había propuesto era muy alta y escarpada). Y no puedo culpar a esta delicia porque, aunque nadie me recitó aquello de «no es verdad ángel de amor», ni oí ningún «Inés del alma mía», al pincho lo bañaron en halagos. Así que (si tenéis alguna posibilidad real de conquista), con esta exquisitez os aseguro que triunfaréis. Pero, desgraciadamente, no hace milagros 😊

 

 

Y encima, aunque no lo parezca, además de extremadamente aparente, es sencillo a rabiar.

Solo hay que limpiar las vieiras (si es que las compráis frescas y/o con todas sus cosiñas). A menos que quiera utilizarlo para hacer la salsa, yo les dejo el coral (la colilla naranja) porque es muy sabroso. Lo que sí conviene es quitarles las cosas feas (léase las telillas y partes sospechosamente oscuras) y darles un agüilla a los medalloncitos.

 

 

Y no puede ser más fácil. Pasad las vieiras por la plancha, colocadlas en una cama de chips de alcachofa (vedlas aquí) salpimentadas y cubridlas también con un poquillo de jamón fritito a cachiños bien crujiente.

 

 

No dejéis de probarla, por favor (incluso con vieiras congeladas queda de lujo…) y mirad aquí el resumen nutricional para 4 vieiras generosas, ¡más low carb no se puede!

 

 

Y a los que quieran asegurarse el tiro (cosa que empiezo a pensar debía haber hecho yo), aconsejo cubrirlas con una sencilla (pero ultra-sabrosa) salsa hecha con los corales de las vieiras (confitándolos en un sofritillo de cebolla, dejando evaporar un chorrillo de vino blanco y triturando). A ver con ella quién osa resistirse…

 



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