Mira qué triunfo del «pinchismo paleo low-carbista»: una belleza increíblemente sabrosa con la que pillar desprevenidos y conquistar a los incautos, la sublime vieira con alcachofa y jamón crujiente.
Debo admitir cabizbaja que yo no logré mi cometido conquistador (en mi defensa diré que la cima que me había propuesto era muy alta y escarpada). Aunque no puedo culpar a esta delicia porque, aunque nadie me recitó aquello de «no es verdad ángel de amor», ni oí ningún «Inés del alma mía», al pincho lo bañaron en halagos. Así que (si existe alguna posibilidad real de conquista), con esta exquisitez te aseguro que triunfarás. Pero, desgraciadamente, no hace milagros. Y encima, aunque no lo parezca, además de harto aparente, es sencilla a rabiar.




Solo hay que limpiar las vieiras (si es que las compras frescas y/o con todas sus cosiñas). A menos que quiera utilizarlo para hacer la salsa, yo les dejo el coral (la colilla naranja) porque es muy sabroso. Lo que sí conviene es quitarles las cosas feas (léase las telillas y partes sospechosamente oscuras) y darles un agüilla a los medalloncitos.
Y el resto no puede ser más fácil.
Pasamos las vieiras por la plancha (verás que se doran en un plis, apenas tardan 3 o 4 minutos por cada lado según cuan grandes sean), las colocamos en una cama de chips de alcachofa (velas aquí) salpimentadas y las cubrimos también con un poquillo de jamón fritito a cachiños bien crujiente.
No dejéis de probarla, por favor (incluso con vieiras congeladas queda de lujo…), ¡que más exquisito y low carb no se puede!
Y a los que quieran asegurarse el tiro (cosa que empiezo a pensar debía haber hecho yo), aconsejo cubrirlas con una sencilla (pero ultra-sabrosa) salsa hecha con los corales de las vieiras (confitándolos en un sofritillo de cebolla, dejando evaporar un chorrillo de vino blanco y triturando) como la que hice aquí. A ver con ella quién osa resistirse…

Vieira con brócoli y salsa de coral
«Cae siete veces y levántate ocho», reza un bello proverbio japonés.Y es que una habilidad innata que compartimos los humanos es la de tropezar una

Brochetas de vieira y col de Bruselas (sin rencores)
Confieso que soy una rotunda fanática de las coles de Bruselas (recurro a ellas alegremente incluso para desayunar), así que no necesito aderezarlas (léase «disfrazarlas»)

Chips low carb (podio de no-patatas fritas crujientes)
Obcecada en mi epopeya particular y no del todo convencida por las no-patatas fritas de bolsa (como las que venden de brócoli), ante la ingente
