He aquí el entrante infalible que agasajará ojos y paladares por igual y tendrás listo en cinco minutos de reloj: el delicioso, facilísimo y espléndido tartar de salmón con aguacate.
Vale, asumo que muchos diréis que con esta entrada no he descubierto precisamente la sopa de ajo. A vosotros os digo: pues es verdad, tenéis razón, no. Pero no solo de ideas de bombero vive este blog, también hay que poner cosas normales de vez en cuando.
Y esta la incluyo por si a alguna alma cándida low-carbista no se le había ocurrido que podía meterse entre pecho y espalda un exquisito tartar de salmón y aguacate sin ningún sentimiento de culpa.




De tartar de aguacate y salmón hay decenas de versiones y recetas. Yo me limito a cortarlos en daditos y aliñarlo con zumo de limón y salsa de soja (que sea de la buena). Podéis añadirle alcaparras, mayonesa y mil cosas más. Pero a mí me gusta así: raudo, sencillo, fresquito y rotundamente hermoso.
Y, si la ocasión lo merece, con un huevecillo de codorniz y un toquecillo de caviar de arenque, no perderá un ápice de alegre «paleo low-carbismo» pero ganará en sublime belleza (si cabe)…
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